7 de abril de 2026
En sus seis décadas de historia, Acción robusteció y amplió su propuesta periodística. La comunicación como clave para dar la batalla cultural.

20 años. Una imagen de la convención de lectores por las dos décadas de Acción, conducida por Edgardo Form.
Foto: Archivo Acción
«Primera contribución, 60 millones de pesos y más de 30 toneladas de víveres, ropas y medicamentos para los inundados». Con este título en tapa, Acción marcaba ya desde su primer número, publicado el 1º de abril de 1966, una mirada de la realidad. Graves inundaciones habían afectado al Litoral argentino y las entidades adheridas al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos ponían en marcha una campaña de ayuda a los damnificados. En sus páginas se reflejaba el quehacer del cooperativismo como movimiento con vocación transformadora, clave para lograr una sociedad más justa y solidaria.
La actividad del IMFC era intensa en aquellos años: el cooperativismo de crédito se expandía en todo el país y simultáneamente aumentaban los ataques a un movimiento que brindaba préstamos accesibles para asistir con servicios financieros a familias, pequeños comerciantes, industrias incipientes. Las cajas de crédito y sus dirigentes comenzaban a darle forma a un movimiento social que traspasaba las puertas de esas pequeñas organizaciones financieras que poco a poco se extendían por el país.
Esta expansión de un modelo económico más justo para las grandes mayorías populares iba a contrapelo del clima político que vivía la Argentina: 1966, el mismo año de la fundación de Acción, fue, también, el año del inicio de la dictadura militar de Juan Carlos Onganía. Precisamente, desde su primera edición, Acción incorporó un lema que se mantiene hasta el día de hoy: «En defensa del cooperativismo y del país», es decir, un interés por analizar la realidad, contribuir con propuestas para mejorarla y, a la vez, defenderse de los ataques de Gobiernos contrarios a la idea de una nación más justa y soberana. En ese entonces el movimiento cooperativo había llegado a superar el 10% de los depósitos del sistema financiero local.
«El 66 es un año emblemático para el país, se produce el 28 de junio un golpe de Estado antidemocrático de Juan Carlos Onganía que conculca la Constitución Nacional, la vida democrática, se genera una ofensiva reaccionaria contra el movimiento obrero, muy particularmente contra el mundo universitario, con la Noche de los Bastones Largos, que generó un gran daño a la universidad y contra el movimiento cooperativo de crédito que encarnaba el Instituto», señala Juan Carlos Junio, presidente del IMFC.
En ese contexto adverso, sin embargo, fue creciendo la respuesta periodística, técnica, profesional, de una entidad que daba pelea en un contexto adverso.
«La fuerte carga doctrinaria de Acción no le impidió, a contrapelo de publicaciones tradicionales del sector, volcarse de lleno a las formas periodísticas más renovadoras», explicaba Roberto Gómez, director durante más de dos décadas de la publicación, en una entrevista realizada en 2006.
El propósito era llegar más allá de las fronteras del cooperativismo e intervenir en la conversación pública. Los dirigentes del Instituto tenían plena conciencia del papel de los medios de comunicación y la necesidad de influir en ese campo, clave para dar la batalla cultural.
Alzar la voz
Para su segundo aniversario, en 1968, el periódico ya llegaba a miles de lectores en todo el país. En ese período se puso en marcha el Encuentro de la Prensa Cooperativa y se concretó una convención de corresponsales, que sirvió para analizar aspectos fundamentales de la realidad nacional.
El fin de la dictadura de Onganía abrió un nuevo pero frágil período democrático, en el que Acción instaba a afianzar la estabilidad política. Pero esos años fueron marcados precisamente por la inestabilidad política y económica que desembocaron en un nuevo golpe de Estado, en 1976, el más feroz de la historia argentina, con el saldo de 30.000 detenidos desaparecidos y la instauración de un modelo económico de corte neoliberal. Este modelo, con el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz a la cabeza, intentó terminar con la forma de organización cooperativa en el área de las finanzas, con la denominada Ley de Entidades Financieras. Acción dedicó sus páginas a difundir la estrategia de integración y resistencia del movimiento, promovida por el Instituto Movilizador. Las cajas de crédito se unieron por regiones para conformar bancos cooperativos y de esa manera pudieron seguir operando en el mercado financiero con su forma de administración democrática y plural.
Todo este intenso proceso, que involucró a entidades de las principales regiones del país, encontró en las páginas de Acción un espacio donde plasmar la transición que dio nacimiento al Banco Credicoop.
Con el retorno de la democracia en 1983 se mantuvieron vigentes las amenazas autoritarias. En ese momento el Poder Judicial logró condenar a las cúpulas genocidas y reivindicar la vigencia plena de los derechos humanos, aunque luego sobrevinieron las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que permitieron la impunidad para buena parte de los responsables de los horrores dictatoriales. Desde entonces, la lucha por la memoria, la verdad y la justicia se convirtió en una bandera que identifica al pueblo argentino y se volvieron también temas centrales para la agenda informativa de Acción.

Enfoque social. Cada edición de Acción busca reflejar en su portada temas centrales de la agenda pública.
Otra década infame
La década del 90 profundizó las políticas económicas neoliberales que había instalado la dictadura. Privatizaciones de las empresas estatales e industria local desmantelada mediante la apertura indiscriminada de la economía signaron una época marcada además por un endeudamiento externo sin precedentes. Acción alertó acerca de las consecuencias que tendrían esas políticas, que impactaron de lleno en todos los sectores productivos, con el estallido social de diciembre de 2001 como corolario de ese proceso.
El Banco Credicoop marcó diferencias con otras entidades del sector por su forma de enfrentar esa crisis, que afectó gravemente a todo el sistema financiero local. Una vez más las páginas de Acción reflejaron esos hechos: desde los coletazos de una crisis económica y social signada por altos índices de desocupación y pobreza creciente hasta las iniciativas del movimiento solidario con vocación transformadora, como Credicoop y la Comunidad o la «Propuesta para Refundar la Nación» del IMFC. Este último fue un proyecto político-económico que planteó la necesidad de un modelo antineoliberal, defendiendo la soberanía, la intervención estatal en la economía y la protección de los derechos humanos y sociales, pilares del movimiento cooperativo con vocación transformadora desde sus inicios hasta la actualidad.
En esos años el Instituto también apostó al futuro, a la cultura y al pensamiento crítico e inauguró, en noviembre de 2002, el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, en plena avenida Corrientes de la Ciudad de Buenos Aires.
En 2003 se abrió una nueva etapa en el país. Algunos de los planteos históricos del cooperativismo se plasmaron entonces en políticas públicas. Acción destacó esas iniciativas y señaló las asignaturas pendientes, como la pobreza estructural y la creciente desigualdad social.
El periódico también se hizo eco del trascendente proceso de integración latinoamericana de las primeras décadas del siglo XXI y sus figuras emergentes, como Hugo Chávez en Venezuela, Lula da Silva en Brasil y Néstor Kirchner en la Argentina. Comenzaba una nueva etapa de recomposición de derechos para amplios sectores sociales y otras decisiones políticas trascendentes, como la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura.
Una nueva era
El nuevo milenio trajo aparejados avances tecnológicos con profundo impacto social. La expansión de internet abrió las puertas de una nueva era en la historia de la comunicación global y la revista del Instituto no se quedó afuera de esos cambios. Nació entonces la versión digital de la revista, accion.coop. Comenzaron a incorporarse herramientas multimediales que enriquecen el trabajo periodístico, ampliando el horizonte de posibilidades a la hora de contar los hechos de actualidad, además de permitir su llegada a cualquier parte del mundo.
En la actualidad, Acción es un portal multimedia que incorpora diversos lenguajes que permiten enriquecer su labor de toda la vida: dar una mirada de la actualidad desde la óptica del cooperativismo transformador. Sus secciones (política, economía, sociedad, deportes, cooperativismo) cuentan con aportes de destacados periodistas, comunicadores y analistas Asimismo, se incorporaron otros espacios de difusión que complementan y amplían su mensaje, como las redes sociales y newsletters con notas destacadas. En una época signada por el retorno de ideas de ultraderecha que se encuentran en las antípodas del enfoque solidario y humanista que encarna el movimiento cooperativo, y una concentración mediática que deja cada vez menos espacio a voces disidentes, Acción sigue siendo clave para contrarrestar esos discursos e ideas desde el campo mediático.
Estas ideas ya se encontraban en el primer editorial de la revista, en el año 1966: «La publicación del periódico Acción, implica un compromiso de gestión mancomunada, un esfuerzo colectivo y solidario para el fin común de informar, orientar, educar y esclarecer. Lamentablemente, los grandes órganos de la prensa oral y escrita y las publicaciones especializadas en los temas económicos –salvo honrosas excepciones–, atienden más a la solicitud de sus avisadores y financistas que a los requerimientos de la objetividad informativa. Y bien sabemos que los intereses del capital financiero monopolista no coinciden precisamente con los del ideal cooperativo». Palabras que fijaron un rumbo que, a lo largo de 60 años, el quincenario nunca abandonó.
