12 de abril de 2026
Las causas judiciales, la suba de la inflación y los privilegios otorgados a funcionarios erosionan el discurso «anticasta» de Milei y profundizan la desconfianza económica y social.

Casa Rosada. El Gabinete en pleno se reunió el lunes 6 para escenificar el apoyo a Manuel Adorni.
Foto: NA
El Gobierno se va quedando sin argumentos para hacer frente a una crisis que engloba lo político, lo económico y lo ético, no necesariamente en ese orden. Porque la sucesión de escándalos que envuelven desde al presidente Javier Milei y su hermana Karina para abajo deja en hilachas la proclama de la «moral como política de Estado» de hace apenas 42 días. Y eso repercute, cómo no, en la falta de confianza de los actores económicos, como lo reconocen sectores alineados con el «anarcocapitalismo» oficial. Y mientras no hay encuestas que no reflejen el crecimiento del rechazo a la gestión, la inflación, que se supone que era la principal expertise del presidente, muestra también un sostenido incremento y en el mes que pasó pocos dudan de que incluso con el dato amañado que entregará el Indec, superaría el 3%. Ya el índice porteño se ancló en ese guarismo para marzo, con 32,1% para los últimos doce meses.
Por un lado, el escenario judicial se convirtió en una fatalidad de la que el oficialismo no encuentra forma de escapar. Al $Libragate –la criptoestafa que comenzó con un tuit nefasto de Milei del 14 de febrero de 2025– se le adosó el de las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), el embrollo inmobiliario del jefe de Gabinete Manuel Adorni y el otorgamiento de créditos generosos del Banco de la Nación Argentina a funcionarios públicos. En cada caso, el argumento defensivo esbozado desde el oficialismo no hizo sino embarrar aún más la cancha. Para colmo, el vocero –el mismo Adorni– no puede ni abrir la boca ante la prensa y como último recurso encontró una denuncia de una ONG sobre la presunta injerencia de Rusia en medios argentinos a través de pagos a periodistas, para bocharles el ingreso a la Casa Rosada.
Habrá que decir que en el marco de la profunda crisis económica que padece la gran parte de la sociedad, y especialmente los trabajadores, el tema de la corrupción pasó a segundo plano. Se pudo ver ese comportamiento entre la elección en la provincia de Buenos Aires en septiembre pasado y la de medio término de octubre, cuando todo parecía irse al demonio y solo una toalla arrojada en el momento oportuno salvó al Gobierno del nocaut. Y si, el de $Libra es un asunto que tendrá sus visos de delito de guante blanco, pero los pormenores son para entendidos. Para quienes galguean para conseguir un peso y quedan atrapados en deudas impagables con bancos, aplicaciones, prestamistas e incluso los dealers del barrio, suena como algo muy lejano. Lo de Adorni indigna un poco más, porque el personaje destilaba agresión, se las daba de puro y casto y no terminaba de caer bien, aunque en la elección para legisladores de CABA terminó primero. Por poco –30,1%, sobre el segundo, Leandro Santoro, con 27,4%– pero primero.
Endeudarse para comer
Lo de los créditos del BNA sí golpea en todos los rincones. Porque es un banco que tiene presencia en cada rincón del país, y hace mucho que no hay préstamos hipotecarios accesibles para los ciudadanos de a pie, en un contexto como el que se describió arriba, de endeudarse para comer. Las condiciones para el común suelen ser tan exigentes como para que muy pocos puedan llegar a la meta de conseguir una casa propia.
En el caso de los funcionarios «beneficiados», por lo que se conoce los montos entregados van desde un máximo de 510 millones de pesos (345.000 dólares) a Juan Pedro Inchausti, integrante del directorio de la entidad pública, hasta 111 millones (73.000) al tuitero Juan Pablo Carreira, conocido en las redes como Juan Doe y nombrado responsable de Oficina de Respuesta Oficial, una cuenta de X destinada a rebatir en esos lodos los mensajes contrarios al Gobierno. La lista incluye al jefe de Gabinete del Ministerio de Capital Humano, Leandro Massaccesi –expulsado por la titular de la cartera, Sandra Pettovello– y al joven de 24 años, Sharif Menem, nombrado director general de la Secretaría Privada de la Presidencia de la Cámara de Diputados por su tío, Eduardo «Lule» Menem.

Anclas. En el streaming Carajo, Núñez y Furiase explicaron que no es ilegal que hayan tomado créditos del Banco Nación.
Foto: Captura
La defensa que intentó el ministro de Economía, Luis Caputo, fue que no había delito y los implicados afirmaron que «no hay nada ilegal o inmoral» en conseguirse un crédito. Tiene a dos «beneficiarios» en su plantel, Felipe Núñez y Federico Furiase y no piensa pedirles la renuncia como hizo su colega. El que sí salió fuerte fue el propio presidente, en una entrevista que hizo para la TV Pública con los conductores del programa Economistas, Antonio Aracre y Ramiro Castiñeira. El primero fue CEO de la multinacional Syngenta, proveedora de semillas transgénicas y agroquímicos y también jefe de asesores del expresidente Alberto Fernández; y el segundo es vocero de la ultralibertaria Fundación Faro.
En su tono de violencia incontenible, Milei despotricó contra los periodistas –dijo que «el 95% son delincuentes»–, muy suelto de cuerpo reconoció que «si hay algo que promueve la movilidad social es el crédito», pero a continuación mostró el verdadero cariz de la moral que defiende. Y que debe ser leída en función de su discurso del 1M. «Nosotros hemos definido nuestros valores morales –indicó el mandatario–, la pregunta es: ¿que hayan tomado esos créditos mató gente?». «No», se respondió. «¿Limitaron la libertad de alguna persona? ¿Violentaron el derecho a la vida?». En todos los casos la respuesta fue no.
Sin meterse en un debate filosófico, porque por esa interpretación de la moral no pasa la cosa. Lo que genera irritación en los sectores populares que ya no pueden pagar ni la tarjeta, es que esos beneficios solo fueron para miembros de la nueva casta que está formando este Gobierno. De la que Adorni seguramente es el exponente más grosero, y los endeudados de alta gama la otra expresión de este momento del país. Y que se suman, en el caso del banco fundado por Carlos Pellegrini en 1891, a los de otra gestión conservadora como la de Mauricio Macri, cuando otorgó magnánimos empréstitos de unos 300 millones de dólares a la empresa Vicentin, con el resultado que se conoce. Todos ellos con un discurso antiestatal, pero con políticas que facilitan el vaciamiento y despojo de los bienes estatales, es decir, de la comunidad. De «la nuestra», en definitiva.
El Gobierno celebró la aprobación de la reforma a la Ley de Glaciares, prontamente rechazada por el gobernador de La Pampa, provincia perjudicada por el uso del río Atuel en Mendoza. Pero el clima no pinta favorable y la CGT no solo rechazó la Ley en defensa del medio ambiente, sino que llamo a una marcha el 30 de abril, en la víspera del Día de los Trabajadores, por la situación salarial.
El presidente, mientras tanto, quiere meter baza en la guerra en Oriente Medio y arriesga al país en una contienda de la que no es parte. Por más que Milei quiera ir a encender las antorchas el 21 de abril para celebrar la fundación del Estado de Israel. La suerte de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu está ligada al resultado de su aventura en Irán. La de Milei también, porque si la economía del país sigue en picada, va a ser difícil un nuevo salvataje desde el norte.
