1 de julio de 2026
El ajuste fiscal puesto en marcha por el Gobierno central trasladó presión sobre las cuentas de las provincias. Menos transferencias de recursos y mayores gastos de los Ejecutivos locales.

Números. Los gastos (por ejemplo, en mantenimientos de infraestructura) crecen más rápido que los ingresos en los presupuestos regionales.
Foto: Patricio Murphy
El Gobierno nacional consolidó resultados fiscales positivos mediante una reducción real del gasto. Por su parte, las provincias comenzaron a mostrar el movimiento inverso: los ingresos crecieron por debajo de las necesidades presupuestarias. Distintos informes, como los del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), el Ministerio de Economía y la consultora Vectorial muestran que el equilibrio exhibido por Nación coincidió con un deterioro creciente de las cuentas subnacionales.
Las provincias cerraron 2025 con un escenario fiscal distinto al que habían mostrado apenas un año antes. Después de haber sostenido superávits en 2024 mediante una fuerte contención del gasto y la postergación de inversiones, el conjunto de las jurisdicciones provinciales y la Ciudad de Buenos Aires volvieron a registrar números en rojo. El cambio tuvo lugar en paralelo con la consolidación del superávit nacional, conseguido por el Gobierno de Milei a partir de pisar partidas y transferencias a las provincias.
Como consecuencia de que la Administración Nacional sostuviera el equilibrio mediante una política de reducción del gasto real y retracción de transferencias, las provincias comenzaron a absorber una porción creciente de las erogaciones vinculadas con el funcionamiento cotidiano del Estado. Salud, educación, seguridad, salarios públicos y sostenimiento de la infraestructura quedaron crecientemente concentrados en presupuestos provinciales que no recibieron una expansión equivalente de recursos.
El resultado aparece reflejado en el último informe del Iaraf, que releva la ejecución presupuestaria consolidada de 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires –sin incluir La Pampa por falta de información completa– y muestra que el gasto comenzó a crecer más rápido que los ingresos. Según el trabajo, los ingresos corrientes provinciales aumentaron un 3,1% real durante 2025, mientras que los de capital crecieron 59,4%. El resultado fue una suba de los ingresos totales del 3,4% real interanual.
Desfasaje
Los gastos corrientes crecieron 7% real y el gasto de capital avanzó 5,8%. El gasto total aumentó 6,9% y el gasto primario –sin considerar intereses de deuda– se incrementó 6,8% real. Ese desfasaje modificó completamente el cuadro fiscal provincial. De acuerdo con Iaraf, el resultado primario consolidado pasó de un superávit de 4,8 billones de pesos en 2024 –medidos a valores constantes de mayo de 2026– a un déficit de 380.000 millones durante 2025. El resultado fiscal completo mostró un deterioro aun más marcado: pasó de un saldo positivo de 2 billones a un déficit de 3,6 billones de pesos. En términos del producto, el rojo fiscal provincial representó aproximadamente el 0,33% del PBI. El cambio adquiere relevancia porque ocurre después de un año en el que las provincias ya habían realizado un ajuste profundo.

Último encuentro. Tras la victoria del Gobierno en las elecciones de medio término, los gobernadores de 20 provincias se reunieron con Milei.
Foto: NA
El informe de Vectorial plantea que durante 2024 el equilibrio fiscal provincial tampoco había respondido a una mejora estructural de ingresos, sino a una reducción extraordinaria del gasto. Tomando como referencia 2022, tanto ingresos como erogaciones mostraban caídas reales cercanas al 12% y 13% respectivamente. La inversión pública fue una de las variables centrales del ajuste. Según ese relevamiento, la obra pública provincial retrocedió cerca de 29% real durante el primer año del nuevo esquema económico, replicando una lógica similar a la implementada por el Gobierno nacional. Durante 2025 comenzó a aparecer el límite de esa estrategia. La recuperación económica parcial permitió cierta mejora de la recaudación, pero insuficiente para recomponer presupuestos que venían de un proceso de contracción prolongado. El informe de Vectorial resume ese fenómeno al señalar que «la recuperación de la recaudación durante 2025 llegó tarde y débil, y no alcanzó para sostener un gasto que apenas empezaba a recomponerse tras el tijeretazo del año previo».
En el total de recursos provinciales, la principal mejora provino de impuestos propios y no de fondos nacionales. Iaraf identificó que los ingresos tributarios provinciales crecieron 3,6% real y las contribuciones a la seguridad social provincial avanzaron 9,1%.
Dentro de la recaudación propia sobresalieron Sellos, con un crecimiento real del 28,7%, Automotores con 21,8% e Inmobiliario con 11,7%. En cambio, Ingresos Brutos, que explica el 79% de la recaudación provincial, permaneció prácticamente estancado y mostró una leve caída del 0,3%. La contracara apareció en los recursos nacionales. Según Vectorial, las transferencias automáticas y otros recursos de origen nacional crecieron apenas 1,1% real. Ese comportamiento alimentó una situación que varios Gobiernos provinciales comenzaron a describir como una descentralización de obligaciones sin financiamiento equivalente.
