21 de agosto de 2026
El ejecutivo del Grupo Techint, Pablo Daniel Brizzio, declaró bajo juramento que «los trabajadores argentinos que estaban en la empresa Sidor de Venezuela, propiedad de Techint, salieron sin problemas de ese país y nadie del gobierno de Cristina Kirchner les pidió dinero». Así, Brizzio no solo contradijo lo declarado por dos ejecutivos fundamentales de Techint, Luis Betnaza y Héctor Zavaleta, quienes habían afirmado que funcionarios de Planificación les exigieron más de US$ 2 millones para que empleados de Sidor puedan abandonar Venezuela, sino que, además, señaló que los pagos, según figuran en los cuadernos del chofer Oscar Centeno, se hicieron entre agosto y diciembre de 2008, pero el ejecutivo contó que los empleados argentinos de Sidor salieron de Venezuela en junio de ese año. O sea que cuando en teoría se hicieron los pagos, ya se habían ido de la República Bolivariana. Hay una seguidilla de testigos, convocados por la fiscal Fabiana León, que terminan declarando contra la acusación. Pasó con Florencio Randazzo, que declaró que Cristina Kirchner nunca le dio la instrucción de favorecer a ningún empresario y que tampoco los empresarios le confesaron alguna vez que les pidieron dinero.
