Humor

País generoso

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Santiago Varela

Bajo al palier de mi casa, y me topo con doña 4ºB que estaba comentando con el encargado lo caras que están las expensas, en gran parte por lo que él gana, y le proponía bajarle el sueldo a cambio de darle unas horas libres para que salga con Uber y con esos mangos cubrir la diferencia. De esa forma –decía– dejaría de ser un mantenido por los vecinos y tendría un ingreso digno.
Los dejo a estos dos, salgo a la vereda y me encuentro con mi amigo el inventor Pepe Fogonazo que venía con cara de masticar aluminio con limón.
–¿Qué te pasa hermano, por qué esa carota? ¿Qué estás inventando ahora?
–En estos días estoy con un achicador de autos que sirve para cuando no tienen dónde estacionar. Llegás, te bajás, con un spray lo rociás, el auto se achica al tamaño de una bicicleta, lo atás a un árbol y listo.
–¡Es una genialidad Pepe! Te vas a llenar de guita. Aquí la gente que consigue un lugar para dejar el coche, después no lo mueve por seis meses.
–Pero tengo un problema, voy a tener que dejar el proyecto.
–¿Qué problema podés tener si la idea es una genialidad?
–Lo que pasa es que la fórmula lleva un líquido de limpieza que yo compro en el chino de la otra cuadra, porque es más barato.
–¿Y…?
–Y… que ayer vino un infante de marina yanqui, armado, a dejarme una carta firmada por Lamelas que dice que al comprarle al chino yo estoy colaborando con el enemigo y que eso afecta a la seguridad de los Estados Unidos. Que si no cambio de proveedor me pueden llevar a su país y juzgarme por traición a la patria. También me dice que cualquier cosa que quiera hacer, antes lo consulte con él, porque aquí él es el que enchufa y desenchufa.
Iba a decirle que no le dé bola porque somos un país independiente, pero mejor decidí esperar un tiempo para verificarlo un poco. Le dije que hay cosas peores, le di un abrazo y seguí en lo mío.
Camino un poco y me encuentro con un jovencito libertario que estaba tratando de reclutar gente para tirarle gas pimienta a los jubilados.
Escuchame –le digo–, ¿no te parece que es una cretinada pegarles a los viejos?
–No, la culpa es de ellos. No laburan y todos los meses la embolsan. Por eso no nos queda guita para aumentar los sueldos de la gente de bien. Ellos dicen que es un derecho, pero para nosotros, es un gasto.
–Aunque fuera así, digamos que no es un gasto muy grande. Comparado con la jubilación que debe haber cobrado Adorni para justificar su explosión inmobiliaria, lo de los viejos es joda.
Como la cara que puso me asustó, me las tomé pensando en que, si bien no me gusta que gobiernen este país a fuerza de decretos, mucho menos me gustaría si lo hicieran a fuerza de bandos.

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