Economía

Industria, actividad estancada

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Diego Rubinzal

El sector integra el batallón de perdedores del modelo, con destrucción de empleo registrado y la mitad de las máquinas paradas. Faltazo de autoridades nacionales al acto del 2 y críticas a media voz de la UIA.

Nivel de producción. La capacidad instalada ociosa industrial se ubica por encima del 40%: 4 de cada 10 máquinas están en desuso.

Foto: Jorge Aloy

La marcha de la economía explica el mayor malhumor social captado por todos los sondeos de opinión. El nivel de actividad se ubica en un nivel similar al registrado en febrero de 2025. Desde entonces, la economía argentina se comportó en forma de serrucho: se alternaron meses de suba y de baja. En lo que va de 2026, el Indec informó la siguiente trayectoria: Enero (+0,3% respecto al mes anterior), Febrero (-2,5%), Marzo (+2,6%), Abril (-1,6%), Mayo (-0,6%) y Junio (+0,8%). Ese último dato fue festejado en los despachos oficiales porque cortó una racha de dos caídas mensuales consecutivas. Sin perjuicio de esto, el registro de junio aún es 1,1% inferior al de diciembre del año pasado. Los datos revelan una actividad estancada (en promedio) con pocos ganadores y muchos perdedores.

En particular, la producción industrial cayó alrededor del 8% (desde mediados de 2023) acompañada por una reducción de 90.000 puestos de trabajo registrados. En la actualidad, la capacidad instalada ociosa industrial se ubica por encima del 40%. En otras palabras, 4 de cada 10 máquinas están apagadas. En cinco rubros específicos (automotriz, metalmecánica, caucho y plástico, textiles, tabaco), la capacidad ociosa supera el 50%.

Dato al pie: el retroceso industrial se tradujo en menor demanda de dólares para importaciones de insumos y maquinarias. En consecuencia, la recesión industrial «ayudó» a la política de compra de Reservas del Banco Central.

Guillermo Moretti. El vicepresidente de la central empresaria e integrante de la Federación Industrial de Santa Fe cuestionó la gestión económica nacional.

En ese marco, el secretario de Coordinación de la Producción Pablo Lavigne fue el único representante oficial en el tradicional acto por el Día de la Industria. La ausencia total de la primera línea gubernamental fue un mensaje que, por cierto, no tuvo nada de sorpresivo. Javier Milei solamente asistió a ese encuentro en 2024. En esa ocasión, el presidente argentino se despachó contra los empresarios «prebendarios» y «adictos al Estado».

La inasistencia de Luis Caputo tampoco resultó extraña. Hace unos días, el ministro de Economía había declarado que «todos los boludos como nosotros pagábamos las cosas diez veces más de lo que valían. Para todos los tarados que hablan de la industria», aunque luego aclaró que no se refería a los empresarios industriales ante las quejas de la Unión Industrial Argentina (UIA).


La corporación industrial
Por su parte, en un cuidado discurso, el presidente de la UIA Martín Rapallini advirtió que la producción industrial se ubica 10% por debajo de 2022, con algunos sectores que llegan al 30% de retroceso. Sin embargo, el industrial santafesino Guillermo Moretti, uno de los vicepresidentes de la entidad fabril, fue mucho más frontal: «Esta gente no conoce el país y no conoce lo que es la industria, no tiene idea. No sabe lo que es una fábrica. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno». «Todo lo que se está haciendo es una política de desindustrialización. No puede haber industria si vos no tenés escuelas técnicas, no puede haber industria si vos no tenés universidades, no puede haber industria si vos no tenés Conicet, no puede haber industria si vos no tenés INTI», agregó Moretti. Mientras tanto, los números adelantados del mes de julio no son auspiciosos. El Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU−UIA) estimó una baja intermensual del 0,6%. En los primeros siete meses de 2026, la producción manufacturera acumuló un retroceso cercano al 2%. La caída no se detiene.

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