16 de septiembre de 2026
Referente ineludible de la cultura argentina, Griselda Gambaro falleció este martes a los 98 años, dejando una vasta y destacada obra en los campos del teatro, la narrativa y el ensayo. Su trabajo como dramaturga, caracterizado por la experimentación y el cuestionamiento a las relaciones de poder, fue un aliciente para los nuevos autores del teatro nacional. En 1963 publicó Madrigal en ciudad, obra por la que recibió una distinción del Fondo Nacional de las Artes, y dos años después consiguió el prestigioso Premio Emecé por El desatino. Ese mismo título significaría su primer gran reconocimiento como dramaturga: estrenada en 1965, en el Instituto Di Tella, la obra marcó una ruptura con las formas que dominaban el teatro nacional de la época. Las paredes, Los siameses y El campo fueron algunas de sus piezas de la década del sesenta que la consolidaron como una autora fundamental para la escena nacional. En 1977, su novela Ganarse la muerte fue prohibida por la Dictadura cívico-militar y Gambaro debió exiliarse en España junto a su marido, el artista plástico Juan Carlos Distéfano. En 1981, formó parte de Teatro Abierto, el movimiento que surgió como un espacio de resistencia cultural contra la última dictadura.
