29 de octubre de 2026
Desde los inicios del gobierno libertario, la morosidad crediticia es la contracara del deterioro de los ingresos de los trabajadores. Bancos, billeteras virtuales y prestamistas en barrios populares.

Relevamiento. Las presiones de los acreedores para cobrar sus deudas se recrudecen en la informalidad y afectan de manera directa la calidad de vida.
Foto: Jorge Aloy
El presidente Javier Milei compartió una publicación en Instagram que anunciaba una baja en la morosidad. El posteo decía: «vieron que la mora cayó abruptamente y los kukas ya ni lo mencionan. Otra opereta totalmente caída». Sin embargo, los datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) desmienten esos dichos. La mora continúa en niveles muy elevados. El incumplimiento bancario alcanza al 12,9% de las personas y el índice de morosidad con las billeteras virtuales llega al 34,2%.
En la era Milei, el endeudamiento es la contracara de la caída de los ingresos. En la actualidad, el salario privado registrado se ubica 8 puntos por debajo del de noviembre de 2023. Por su parte, los trabajadores estatales perdieron un 22% de su poder adquisitivo.
Por otro lado, la reducción del gasto social empeoró el panorama, en particular en los barrios populares. La aplicación de la «motosierra» implicó una caída del 29% en el presupuesto social ejecutado. La única partida que tuvo una mejora fue la Asignación Universal por Hijo (AUH). La Consultora C+P explicó que «si bien el Gobierno llevó adelante un incremento real de la AUH (+67% versus noviembre de 2023), el resto de la política social continúa contrayéndose con fuerza y acumula una baja del 29% desde inicios de Gobierno».
En ese marco, el Observatorio Villero de la Garganta Poderosa (con el acompañamiento de la Friedich Ebert Stiftung) realizó una encuesta sobre endeudamiento en los barrios populares. El relevamiento incluyó a doce barrios distribuidos en siete provincias argentinas (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Corrientes, La Rioja, Entre Rios, San Juan). El trabajo reveló que un tercio de las personas tienen tres o más deudas y que la mitad de esas acreencias está en manos de los prestamistas del barrio. «¿Y quiénes tienen en un barrio popular la liquidez necesaria para ofrecer préstamos al instante sin mayores requisitos? Consideramos que estos datos nos permiten medir lo que venimos observando y denunciando públicamente: el vínculo entre endeudamiento y narcotráfico en los barrios populares», sostiene el informe.
El trabajo de la Garganta Poderosa continúa diciendo que «las presiones de los acreedores para cobrar sus deudas se recrudecen en la informalidad, y dejar de pagar no significa solamente ingresar al Veraz o perder acceso futuro al crédito. Puede implicar amenazas y/o pérdida de bienes, y afecta de manera directa el bienestar y la calidad de vida».
El 26 de septiembre de 2026, una mujer de 35 años fue asesinada en Rosario. «Había tomado un préstamo de 400.000 pesos y al mes debía devolver 800.000. No pudo. Un sicario entró a su vivienda y le provocó una muerte cruel que tuvo todos los elementos de un mensaje», cuenta el periodista Hernán Lascano en su nota «El lado oscuro de la mora: crecen en Rosario los ataques a endeudados de redes mafiosas de usura». Apenas un botón de muestra de una lacerante cotidianidad.
