30 de noviembre de 2025
El Gobierno hace de la inacción y la apertura importadora su «política productiva», mientras se multiplican los cierres de empresas y se profundiza la dependencia de Washington.

Essen. De orgullo nacional, a importar cacerolas desde China.
Foto: @EssenOficial
El mensaje del secretario de Coordinación de Producción nacional, Pablo Lavigne, no podía ser más claro sobre las premisas de la teoría que sustenta el Gobierno nacional. «La mejor política pública (para la industria) es la inexistencia (de una política)», dijo en un acto en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, lo que se traduce como que lo único que está dispuesta a hacer la gestión paleolibertaria con respecto al desarrollo productivo es no hacer nada. Que sobreviva el más apto, según esa óptica darwiniana, lo que se está traduciendo en el cierre acelerado de empresas, o su reconversión en importadoras, dejando un tendal de trabajadores en la calle. Sin embargo, eso de que solo merece sobrevivir el más capaz se choca con el auxilio estatal que se le imploró a Donald Trump y al FMI, sin los cuales la gestión de Javier Milei no hubiera sobrevivido a este dramático 2025.
Los dichos de Lavigne venían como respuesta a declaraciones del pope del grupo Techint, Paolo Rocca, en una conferencia en la UIA en la que alertó por la avalancha de heladeras y lavarropas importados que se comercializan en el país, y se inscribe en una problemática que lleva a una destrucción de industrias que no se veía desde los aciagos años 90. O cuando en el final de los 70 se decía que «el mercado decidirá si hay que fabricar acero o caramelos».
El caso quizás más emblemático de estos días fue el anuncio del cierre de la producción local de Whirlpool en la localidad de Pilar. Impactante porque pierden su empleo 220 trabajadores y porque la planta se había construido en 2022, con una inversión de unos 50 millones de dólares. El proyecto implicaba la producción de 300.000 lavarropas, la mayoría para la exportación. ¿Qué pasó en el entretanto? Que cayó el consumo local y que el valor del dólar le quita competitividad es una respuesta cantada. Pero hay otra menos explícita. La «ayuda» de Trump pergeñada por su secretario del Tesoro, el inefable Scott Bessent, no es gratuita.
Desde que volvió a la Casa Blanca, Trump apuró su política de reindustrialización de Estados Unidos con dos herramientas igualmente contrarias al pensamiento paleolibertario: incremento de los aranceles aduaneros e incentivos a la producción nacional. Llegó a amenazar con sanciones a firmas estadounidenses que producen en México, Canadá o China si no regresaban a su propio país. Whirlpool tiene su sede en Benton Harbor, Míchigan, donde fue fundada en 1911. La jugada en Argentina es a dos puntas. Abandona una planta que es de última generación y crea trabajos en Estados Unidos. Cumple con Trump, al igual que lo hace Milei, cuya mejor política exterior, también, es no tener política exterior. Por eso se suma sin chistar a lo que dicen en Washington.
Así, a la catarata de votaciones en la ONU que van en contra de la tradición argentina −bloqueo a Cuba, política de derechos humanos y contra la tortura, sin ir más lejos− le agrega el apoyo incondicional a Israel, al punto de que se comprometió con trasladar la embajada argentina a Jerusalén. Gesto que solo tienen Estados Unidos, Paraguay, Guatemala, Honduras, Papúa Nueva Guinea y una nación no reconocida por la ONU, Kosovo. Milei le recalcó esta decisión al canciller Gideon Saar, de gira por la región. «La elección del presidente Javier Milei fue un doble milagro: para Argentina y para el pueblo judío. Su victoria en las elecciones parlamentarias del mes pasado fue un paso importante para consolidar su Gobierno y encaminar a Argentina por la senda correcta», replicó Saar en su cuenta de X.
El seguidismo a los deseos de Trump pone en riesgo la posición histórica de Argentina en el continente, habida cuenta de la ofensiva militar desatada contra Venezuela en el Caribe. Una ofensiva que se extiende a Colombia y a Brasil. Dato importante: Lula da Silva consiguió que Estados Unidos quite aranceles a productos brasileños que habían sido impuestos con la excusa de que se perseguía judicialmente a Jair Bolsonaro. No solo eso, el expresidente ultraderechista fue detenido por intentar fugarse y el Supremo Tribunal Federal ratificó su condena a 27 años por el conato de golpe de Estado de enero de 2023. Sin arrodillarse.
El copy-paste mileísta derivó en la creación de una Agencia Nacional de Migraciones, remedo vernáculo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés). «Damos un paso histórico: al trabajo diario de Migraciones le sumamos la capacidad operativa de las Fuerzas Federales con una fuerza civil−policial migratoria, con estándares claros, firmes y modernos para controlar de verdad nuestras fronteras. Un solo objetivo: control migratorio real, fronteras seguras y tolerancia cero con el crimen organizado, el tráfico de personas y la inmigración ilegal», anunció la aún ministra de Seguridad y senadora electa, Patricia Bullrich.
Romper todo
La designación de un militar en actividad como el actual titular del Ejército, Carlos Presti, como ministro de Defensa es otro sello de la intención mileísta de poner todo patas para arriba. Una decisión que rompe con otra tradición, que desde la recuperación de la democracia llevó a poner a la cabeza de esa dependencia a un civil. Pero incluso los que aceptan que este dato puede no ser tan grave atienden a otras dos consideraciones importantes. Por un lado, Presti, que es hijo de un coronel imputado por violaciones a los derechos humanos, nunca repudió la represión ilegal. Por otro lado, cuestionan que lleve a una politización de las fuerzas, encolumnado como está con el proyecto oficialista. Y, sobre todo, que representa el ala de lo que se conocía como «Partido Militar», alineado con el liberalismo. El que se encaramó en todos los golpes de Estado desde 1955 en adelante y no permitió la consolidación de una democracia hasta 1983

Designación inédita. Por primera vez en 42 años, el ministro de Defensa es un general del Ejército.
Foto: NA
Otra cuestión que pone sobre la mesa el nombramiento del reemplazante de Luis Petri es que, si el plan es copy−paste, no faltará mucho para que, como Trump hizo en septiembre pasado en su Gobierno, el cargo de Presti se convierta en ministro de Guerra. Se podrá decir que, después de todo, Juan Domingo Perón fue ministro de Guerra. Pero no es de creer que la estrategia de Presti vaya por ese lado. Por lo pronto, antes de asumir como diputado por Mendoza, Petri se muestra contento como un chico con juguete nuevo por la llegada al país de aviones F−16 fabricados en Estados Unidos, pero comprados como rezago a Dinamarca.
«Con @JMilei, ninguna misión es imposible −posteó Petri−. En menos de dos años, pasamos de la promesa al hecho: la Argentina tiene caza supersónicos. Listos para custodiar nuestros cielos y defender a los argentinos como nunca antes».
En otro sector donde el oficialismo espera aprovechar el momento para romper todo es en el de las reformas estructurales. Por ahora, trascendieron algunas propuestas en Educación que no levantaron mucha espuma. Donde hay jaleo es en la reforma laboral. Un tema en el que la nueva conducción de la CGT tendrá que ver cómo se acomoda.
Ya uno de los «gordos», Gerardo Martínez, de la UOCRA, mantuvo un encuentro en la Casa Rosada para hablar del asunto. Su cara a la salida no daba a entender que estuviera de acuerdo con lo que se le planteaba, pero habrá que ver cómo caen las fichas. Sí sería pertinente acotar algunas certezas. Las patronales y los Gobiernos de derecha siempre plantean que para combatir la desocupación hay que flexibilizar leyes consideradas obsoletas. Hablan de «facilitar» los despidos, como quien cree que una ley de divorcio pudiera aumentar los casamientos. Porque hace tres años, con esas «leyes obsoletas» Whirlpool apostó por una inversión importante. Ahora, y cuando hay «clima de negocios» como no se veía en décadas, se van también la fabricante de rodamientos SKF, la metalúrgica Cramaco−DBT; la tradicional elaboradora de ollas de alta calidad Essen anuncia que importará parte de sus productos y Carrefour busca comprador, lo mismo que Raizen, dueña de la marca de combustibles Shell. Según un relevamiento publicado por Clarín, en los últimos 15 meses se destruyeron 17.323 empresas. Esta nueva oleada, por lo demás, puede ser la última ¿Quién volvería a apostar en una Argentina que cada no tanto vuelve a tropezar con la misma piedra?
https://www.clarin.com/economia/altas-bajas-empresas-17323-15-meses_0_HBmyT1PvoY.html
Por si fuera poco, los bancos Santander y BBVA informaron desde sus casas matrices que frenaron el crédito en Argentina por un escenario de riesgo creciente debido a la alta morosidad y la falta de expectativas favorables a futuro. «Las perspectivas de crecimiento económico se han deteriorado en el tercer trimestre como resultado de la incertidumbre política, los elevados tipos de interés y las presiones cambiarias», dijo un directivo de BBVA al medio español Expansión. Ni siquiera la repentina y poco clara revisión de los datos estadísticos sobre el crecimiento que hizo el INDEC, que evitó sobre la hora que se considerara a ese trimestre como de recesión, resulta convincente.
