28 de enero de 2026

Si hay algo que se puede predecir con toda certeza como si fuera un eclipse, es que llega el verano, en Buenos Aires la temperatura aumenta hasta orillar los 40º… y se corta la luz.
No importa si vivimos en un décimo piso, si somos viejos y subir por la escalera nos cuesta un infarto. Tampoco importa si estamos pagando la cuota de un aire acondicionado que no podemos usar, y menos que, además de no tener luz, se vacíe el tanque y tampoco tendremos agua.
Todos sabíamos que esto iba a pasar, porque todos los años se sabe y todos los años pasa: ¡se corta la luz!
Bajo por la escalera esquivando vecinos que suben con baldes de agua, salgo a la calle donde la falta de árboles y el exceso de cemento hace que la ciudad sea un horno y me encuentro con un funcionario de la empresa de electricidad, Pepe Kilovatio.
–Pepe, todos los años la misma milonga. Cuando más se necesita se corta y para colmo, todos los meses aumenta la tarifa.
–Yo te explico –me dijo–. El objetivo de la empresa no es que las heladeras funcionen, sino ganar plata. Para eso repartimos electricidad y facturamos. Pero si a la gente se le da por consumir más, nosotros nos quedamos sin mercadería. ¿Se entiende?
–No, si hay más consumos ustedes tienen que invertir para tener más electricidad –argumenté con enojo.
–No amigo –contestó–, si invertimos ganamos menos y eso a las empresas no les gusta nada. Lo que hay que hacer es buscarle el lado bueno, Una cena romántica a la luz de las velas ayuda a la pareja. Además se fomenta la creatividad, pensá que Beethoven escribió nueve sinfonías sin una sola lamparita y Miguel Ángel hizo todo con la luz del sol y de las velas. ¿Captás? Dicho lo cual me dejó el nuevo cuadro tarifario junto con una vela y se las tomó.
Yo seguí en lo mío hasta que me tropecé con un yanqui que estaba sacando fotos y tomando apuntes.
–¿Por qué hace eso, míster?
–Trump nos mandó a hacer un relevamiento a ver si, además de Vaca Muerta, el litio y los minerales raros, tienen alguna otra cosa.
–Sí, claro, dígale que tenemos las empanadas, el dulce de leche, el bife de chorizo, ahora un poco caro. También tenemos a Moria Casan y a la Patagonia –dije mezclando un poco las cosas.
–La Patagonia nos interesa porque tienen agua, montañas con minerales y poca gente.
–Lo que pasa es que allí ya están llegando los jeques del Golfo Pérsico y multimillonarios anglosajones, no sé si habrá lugar para todos.
–No se preocupe tenemos a los Marines que son especialistas en correr a la gente y hacer lugar. Gracias.
Me regaló una estampita de Trump vestido como César y se las tomó.
Yo, pese a que está mal visto pero todavía no está prohibido, me quedé pensando. Pero mejor no les digo lo que pensé. Chau.
