Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

Una reforma que no aporta soluciones

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Resistencia social. Un paro nacional y marchas en distintas ciudades del país mostraron el descontento con la «modernización» laboral.

Foto: NA

La receta libertaria de la llamada «modernización» laboral –en realidad, una reforma que legitimará la pérdida de derechos de la población trabajadora– difícilmente mejore la situación de la economía nacional. Y aunque la promesa es que se crearán más empleos, a nadie escapa que ese eventual beneficio queda supeditado a la aplicación de reglas de juego muy similares a las que regían en el país prácticamente un siglo atrás. 

De momento, lo que está a la vista es que cerraron más de 21.000 empresas desde que comenzó la gestión de La Libertad Avanza y el número de compañías empleadoras cayó en 23 de las 24 provincias (Neuquén es la única excepción), según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Ante esta situación, la cantidad de asalariados industriales se redujo durante la era Milei en 60.000 puestos.

Semejantes consecuencias del modelo vigente, mientras se mantiene la tendencia alcista de la inflación, desde el 1,5% de alza registrado en mayo del año pasado hasta el 2,9% de enero último, revelan que las recetas libertarias están bien lejos de ser la solución al problema.

Compras
Tampoco parece que la apertura importadora tenga un efecto favorable en materia de precios, aunque el ingreso de bienes de consumo extranjeros aumentó un 5,8% durante enero.

Y si bien el total de las compras transfronterizas disminuyó el mes pasado un 11% interanual, esa caída obedeció en parte al sobreestoqueo de mercaderías externas durante 2025, y se explica a la vez por la recesión iniciada a mediados del año pasado.

De hecho, los rubros importados que más cayeron fueron los vinculados a la actividad económica, como los bienes intermedios (insumos, -23%) y las piezas y accesorios de bienes de capital, mayormente dirigidos al sector fabril (-32%).

No otra cosa podía esperarse cuando, por ejemplo, el sector automotor importó el 65% de los vehículos vendidos en el país en 2025, frente al 51% del año anterior y al 38% de 2023.

Los volúmenes de importaciones fueron también significativos el año pasado en la «línea blanca» (con un crecimiento de 220%), la maquinaria agrícola (121%), juguetes (87%), calzado (79%), textiles (67%), y también en rubros alimentarios: fideos secos (171%), sector cárnico (109%) y lácteos (95%).

En este contexto, no es de extrañar que el frente fiscal refleje cifras más que ajustadas. El superávit primario de enero, de $ 3,1 billones, y el financiero, de $ 1,1 billón, solo se explican por «los ingresos de capital extraordinarios correspondientes a la licitación para la operación privada de las centrales hidroeléctricas», admitió el Ministerio de Economía.

Sin estos ingresos por única vez (por un billón), el superávit financiero sería de $ 65.000 millones. Prácticamente cero en los grandes números fiscales y un indicador de las dificultades que está encontrando el Gobierno para llegar a mostrar resultados positivos en esta materia.

Hay que decir que los ingresos están afectados principalmente por la merma de la recaudación aduanera, debido a la reducción de tasas impositivas, tanto para exportaciones como para importaciones. Aunque también bajaron en términos reales los impuestos vinculados con la actividad económica: el IVA lo hizo en un 12% interanual, débitos y créditos un 0,4% y contribuciones a la seguridad social un 3,8%.

En cuanto a los gastos primarios, solo cayeron un 0,7% en términos reales, ante la dificultad para seguir ajustando en gastos sociales como jubilaciones y pensiones contributivas, Asignación Universal por Hijo y PAMI.

Y si bien los subsidios a la energía crecieron 191% en términos reales, eso fue fruto del freno a los aumentos en las tarifas previo a las elecciones de octubre pasado, esto seguramente se tratará de corregir en este año, en el cual no hay comicios nacionales.

Consecuencias. Fate cerró esta semana sumándose a las miles de empresas que bajaron sus persianas en la gestión libertaria.

Foto: Getty Images


Precios
Cabe esperar entonces un nuevo golpe sobre la economía de familias y empresas, con su directo traslado al costo de vida. Un dato que permite comprender el tardío rechazo oficial a la actualización del Índice de Precios al Consumidor, que ponderaba el mayor peso de las tarifas.

En definitiva, queda claro que ninguno de los problemas acuciantes en lo económico y social tiene vías de resolución con la reforma laboral. Véase el caso de la fabricante de neumáticos Fate, que deja a 900 trabajadores en la calle.

El paro del pasado jueves 19 de febrero, acompañado por múltiples marchas en distintas ciudades del país, fue demostrativo, en este marco crítico, de que gran parte de la sociedad enfrenta este modelo de concentración, desregulación y recorte de conquistas favorables a trabajadores y trabajadoras. 

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