23 de marzo de 2026
A medio siglo de la consumación de la dictadura cívico-militar más cruel de nuestra historia, el IMFC difundió su declaración, titulada «1976-2026, 50 años después. Memoria, verdad y justicia, como siempre y más que nunca».

En lucha. La marcha es un momento de encuentro, reflexión compartida y movilización colectiva.
Foto: Getty Images
A 50 años de la última dictadura, el Consejo de Administración del IMFC reivindicó la necesidad de conmemorar, cada 24 de marzo, el reclamo por memoria, verdad y justicia por los crímenes cometidos por la última dictadura cívico-militar que practicó «un genocidio con el propósito de generar una deuda externa ilegítima, comprometiendo el patrimonio nacional, la mutilación del aparato productivo, particularmente de las pymes, e imponiendo un régimen de acumulación centrado en la especulación financiera». Un proyecto político, afirma la declaración, que encarna un modelo económico cuyas líneas directrices continúan vigentes, y que «solo pudo implantarse a través de la represión contra las mayorías sociales y culturales y las organizaciones que las representan».
«El Instituto Movilizador –continua el escrito– ha enarbolado desde siempre un ideario que pone en el centro al ser humano y promueve un orden colectivo fundado en la solidaridad, la justicia social, la celebración de la diversidad, la construcción de una democracia protagónica y participativa. Por ello asumimos el 24 de marzo como un momento de encuentro, reflexión compartida y movilización, con el propósito de que los valores de memoria, verdad y justicia cimenten». Un ejercicio de memoria que el Instituto afirma que no es nostálgico, sino un «mirar el pasado para reconstruir el presente y adelantar un mejor porvenir colectivo».
En uno de sus tramos, la declaración señala que «el neoliberalismo es un proyecto civilizatorio que promueve la exacerbación de un individualismo egoísta, la exaltación del mercado, la privatización de la vida social y en determinada fase, incorpora la idea del odio y la intolerancia, subordinando todo rasgo de humanidad a la ganancia y al ensimismamiento como fin excluyente del ser humano y de la sociedad. Es decir, está en las antípodas del cooperativismo concebido como proyecto humanista». Y que, en ese contexto, «la actual fase del sistema capitalista atraviesa una crisis profunda que demanda la búsqueda de nuevas alternativas civilizatorias, sustentadas en idearios solidarios, convivenciales y pacifistas».
Hacia el final de la declaración, el Consejo de Administración del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos dice: «Hoy, como siempre y más que nunca, volveremos a hermanarnos con millones de compatriotas que en todo el país se disponen a reivindicar la memoria, la verdad y la justicia. El cooperativismo transformador que expresamos se sumará a las voces y los abrazos que resisten, que sueñan, que construyen cada día las bases de una sociedad más justa y solidaria».
En este sentido, aclaran: «Desde nuestro movimiento, siguiendo la huella marcada por el ideario goriniano, continuamos con la vocación de aportar a la formulación de propuestas de progreso esperanzadoras para los pueblos. Somos conscientes de que se libra una fuerte batalla ideológica, en que los factores del poder económico y comunicacional no trepidan en penetrar a la sociedad con valores morales y culturales cuyo propósito es el de relativizar todo principio basado en la fraternidad solidaria y en un proyecto colectivo como pueblo y como Nación, para enfrentar los grandes dilemas de la época. De allí que lo nuestro seguirá siendo la búsqueda permanente por ampliar la superficie de contacto con nuestras bases societarias, cooperativas, y con la comunidad donde funcionan nuestras entidades».
La declaración termina con una invitación a sumarse a las miles de personas que marcharán el martes 24 «nos encontraremos nuevamente, junto a las Madres, Abuelas y los organismos de Derechos Humanos, en las plazas a lo largo de toda la geografía de nuestro país».
