Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

Un modelo con menos empleos

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Una de cal y una de arena. En el cuarto trimestre de 2025, el sector Agricultura y Ganadería creció un 10,6%. Pero genera poca mano de obra.

Foto: Getty Images

Los últimos datos difundidos por el Indec sobre la evolución de la actividad económica y la situación del mercado laboral aportan elementos contundentes sobre las consecuencias de la transformación que promueve el Gobierno libertario.

Quedan así en evidencia los resultados de un modelo en el que caen los ingresos de la gran mayoría de la población, acompañado de una inflación que hace ya nueve meses que no baja (al contrario, se aceleró).

En este escenario no es aventurado anticipar que, si se avanza con estas políticas, la situación económica y social tenderá, indefectiblemente, a empeorar.

Desde el oficialismo se pondera como un logro el aumento del PIB del 4,4% durante 2025. Esa cifra, sin embargo, exhibe una fuerte heterogeneidad entre sectores. Por ejemplo, en el cuarto trimestre del año pasado, comparado con igual período de 2024, el sector Agricultura y Ganadería creció un 10,6%, mientras que la producción de la Industria Manufacturera cayó un 5%. 


Contrastes
En el cotejo entre 2025 y 2023, por otra parte, las actividades fabriles y de la construcción muestran una reducción de su nivel de actividad del 8% y 14%, respectivamente. En contraste, los sectores más favorecidos fueron el agro (40% de crecimiento) y los vinculados a la explotación minera y energética (16%), que no son mano de obra intensivos.

Este último es un punto relevante, si se tiene en cuenta que la tasa de desempleo se elevó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, versus el 5,7% que registraba en idéntico lapso de 2023.

Téngase en cuenta que, además del mayor número de desocupados, en octubre-diciembre pasados, comparado con igual trimestre de 2023, pasaron a estar subocupados 152.000 trabajadores. Es decir, personas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y que están dispuestas a trabajar más horas, con el agravante de que la «solución» de la reforma laboral previsiblemente aportará mayor precarización y menos derechos laborales, pero difícilmente vaya a modificar la baja propensión de los sectores extractivos a crear empleos.

Otra forma de enfocar el mismo problema: en el último bienio, perdieron sus empleos 256.000 asalariados registrados y 52.000 no registrados. En paralelo, se verificó una suba de 293.000 monotributistas y cuentapropistas. Lo que muestra, en gran medida, que las personas que quedaron sin una relación laboral intentan paliar su situación acudiendo al trabajo sin derechos y peor remunerado. Toda una postal de la «reconversión» laboral a la que se apunta.

En el frente externo, en tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, trató de llevar tranquilidad y señaló que las fuentes de financiamiento para los próximos tres vencimientos de capital (Bonares y Globales), por 9.000 millones de dólares de aquí a julio de 2027, están «identificadas», sin dar mayores precisiones.

Caputo también comentó, según relata Bloomberg, que los intereses de esos bonos serán afrontados con pesos del superávit. El problema es que en la medida en que los ingresos caigan como lo vienen haciendo, y que sigan rebajando impuestos, para cumplir con el pago de intereses será necesario generar mayores recortes en el gasto público, con el consiguiente deterioro de la situación social.


50 años
El próximo martes se cumplirá medio siglo del golpe de Estado que dio comienzo a la más cruel dictadura cívico-militar, proyecto que utilizó el terror y el genocidio de 30.000 detenidos-desaparecidos, a quienes hoy se recuerda y se rinde homenaje.

El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos emitió al respecto una declaración en la que valoró «las luchas por los derechos humanos desde el mismo inicio del golpe», la resistencia a la ofensiva antipopular y luego, recuperada la democracia, la instalación de la consigna de «Memoria, Verdad y Justicia» ya incorporada por la mayoría de nuestra ciudadanía. En el documento también se sostiene que «estos 43 años de institucionalidad democrática han estado atravesados por una disputa entre dos proyectos presentes desde la fundación de la Argentina. Uno que defiende la expansión y efectivización de derechos, la noción de igualdad y justicia social, la soberanía política, una democracia protagónica y participativa. El otro que promueve un orden fundado en el privilegio de minorías, la subordinación a poderes extranjeros, la concentración de la riqueza y la imposición de una desigualdad social creciente». Es la idea de los dos modelos, que no pierde su vigencia.

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