Sociedad | Edeavor Sub 20

La pedagogía del mercado

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Luciana Rosende

Miles de estudiantes porteños fueron obligados a asistir a un show seudoeducativo convertido en apología de la filosofía ultraliberal del emprendedorismo. Banderas estadounidenses, águilas calvas y defensores de la criptoestafa Libra.

Movistar Arena. Ariel Sbdar, CEO de la financiera Cocos, fue abucheado por los estudiantes.

Foto: captura

Alrededor de 12.000 chicos y chicas de escuelas secundarias porteñas, públicas y privadas, participaron a fines de abril de la Experiencia Endeavor Sub 20, en el Movistar Arena. Una megacharla para escuchar a empresarios y jóvenes emprendedores considerados exitosos, pero que se convirtió en noticia a partir del rechazo que generó: por la silbatina de estudiantes hacia un expositor que disertó con la bandera estadounidense de fondo y a otro que fue defensor de la criptoestafa Libra. 

Ni antes ni después hubo por parte del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad material aportado para el trabajo en el aula, ni propuesta de actividad en torno a los contenidos del evento, de asistencia obligatoria. Sin un abordaje planificado a nivel pedagógico, la excursión dejó dos improntas: aplausos a la cantante María Becerra y abucheos a oradores que comparten la visión del mundo con el presidente Javier Milei.

«Entre mis compañeros lo que generó interés fue que venía María Becerra. La atención se la robó ella. Al principio no nos pusimos a averiguar quiénes venían a hablar. Ni siquiera sabíamos sobre qué era, no teníamos mucha data ni le dimos mucha importancia. Pero cuando empezaron los oradores a presentarse, notamos que compartían un discurso bastante peculiar. Cuando uno muestra la bandera de Estados Unidos en pantalla, enorme, y nos dice que era como el próximo Elon Musk, ahí dijimos “esto es cualquier cosa”», relata Micaela Ciura. Tiene 17 años y es vicepresidenta del Centro de Estudiantes del Normal 1. 

Fueron esos discursos los que encendieron las alarmas, entre chicos y chicas de los últimos años de secundaria, llevados sin demasiada información pero por obligación a un evento privado planteado en el marco del programa «Vinculación con el futuro», como se denomina ahora a las Actividades de Aproximación al Mundo del Trabajo (ACAP), que implican cumplir horas en empresas de distinto tipo para adquirir experiencia laboral. Algo así como pasantías gratuitas. 

Compañeros y compañeras de Ciura, miembros de la Coordinadora de Estudiantes de Base, comenzaron entonces a conversar por Whatsapp y a buscar información sobre los expositores, en pleno show. «Ahí salieron los antecedentes de Ariel Sbdar: nos pareció importante pronunciarnos en contra y surgió la idea de cantar “la Patria no se vende”. Dijimos “a las 11 lo empezamos a cantar”», contó la estudiante. Así lo hicieron. Su reacción se volvió viral y, lógicamente, motivó la protesta del abucheado, como lo manifestó luego en diversas entrevistas en medios masivos. Sbdar, CEO de la financiera Cocos, había sido un ferviente defensor de la criptoestafa Libra, por la que se investiga judicialmente a Milei y su entorno. 

«¿Dónde está nuestro enojo? No solo en que es ridículo que nos lleven a ver esas cosas, sino que nos plantean que la nueva salida laboral es emprender, pero con el discurso de una meritocracia supermágica. Son cosas armadas en una burbuja que ignora la realidad económica y social de nuestras familias, que no tienen el capital como para abrirnos un negocio o darnos un palo para invertir en criptomoneda. Es una realidad fantasiosa. No es una política de salida laboral», cuestiona ante Acción la alumna de quinto año, quien planea estudiar Derecho tras su egreso. 

Emprender como meta 
«Es posible emprender desde Argentina, y ustedes también pueden. Eso es lo que queremos que se lleven hoy y lo que queremos sembrar en cada uno de ustedes. No un plan, no certezas, pero sí una posibilidad», abrió el evento Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor. Luego subió al escenario Martín Migoya, presidente de Endeavor Argentina y cofundador y CEO de Globant. «Emprender tiene que ver con animarse, con cambiar algo desde nuestro lugar. Es esencial para el desarrollo del país, para el desarrollo de uno, de su sociedad y su comunidad. No muchos van a tener éxito, pero sí muchos lo van a intentar», pronosticó. 

La propuesta incluía exposiciones de emprendedores con caminos ultraexitosos. Entre ellos Juan Cereigido, fundador y CEO de Ato, un dispositivo de compañía diseñado con IA y pensado para adultos mayores. A partir de esa creación, hoy trabaja desde Silicon Valley. Un recorrido que por lo excepcional se convirtió en noticia, pero presentado como una meta alcanzable. 

«Hay una apuesta grande del Gobierno de la Ciudad y de esta organización, con la que tiene un vínculo no del todo claro, de ofrecer un futuro ligado a un emprendimiento. A tratar de “pegarla” con un producto o servicio», resume Manuel Becerra, docente de Historia, quien estuvo en el estadio acompañando a alumnas y alumnos de tercero a quinto año. «La charla apuntó a la idea del emprendedorismo, de aprender a armar una empresa, pero desde un lugar bastante ingenuo y poco atractivo, donde todos dijeron más o menos lo mismo con distintos productos y servicios. Había poco de los detalles más interesantes», sostiene. Y agrega: «No teníamos idea de qué se trataba. No sabíamos que era una cosa tipo show, con 12.000 personas sentadas. Una idea posible era que fuera una especie de feria, algo que hubiera sido más interesante, con posibilidad de los chicos para interactuar. Pero no». 

Educación mercantilizada 
«El Gobierno de la Ciudad no los lleva de gira por universidades, sino a este tipo de espacios que corren por un lugar paralelo. No me parece mal como un horizonte posible más. Sí me parece mal si, proponiendo pocas cosas, esta sea una. Porque en la ciudad, tan grande y llena de universidades públicas y privadas, es muy restrictivo decir “traten de pegarla haciendo un producto con imaginación y trabajo duro”. Como si eso tuviera algún tipo de impacto real en las decisiones de los chicos», cuestiona Becerra. 

Por todo esto, la diputada y presidenta de la Comisión de Educación de la Legislatura porteña, María Bielli, presentó un pedido de informes para conocer, entre otras cosas, cuál fue la justificación pedagógica del encuentro. 

Para el docente Federico Puy, secretario adjunto de Ademys, «la orientación pedagógica y política del Gobierno de Jorge Macri con las prácticas profesionalizantes es precaria y tiene que ver con una educación cada vez más mercantilizada, al servicio de formar sujetos dóciles para un mundo del trabajo completamente precario, o que tengan que dejar la escuela para tener que pedalear 10-12 horas para un capitalista de plataformas».

«Me apena esta situación –plantea Micaela Ciura–. Ahora que estamos en quinto se discute entre compañeros la idea de cuándo vamos a vivir solos o independizarnos económicamente, y eso tendríamos que poder pensarlo como una posibilidad y no como un delirio. Que un pibe quiera un título universitario no debería ser un lujo sino un horizonte real, garantizado por la educación pública. Pero tenemos un montón de compañeros que están laburando y no llegan por ejemplo a los horarios de gimnasia. Es supertriste. Tienen la obligación de salir a trabajar porque en sus casas no alcanza la plata. A nuestra edad, el esfuerzo tendría que estar puesto en formarnos».

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