9 de mayo de 2026
Los datos positivos del frente exportador, sostenidos por la energía y el agro, incrementan las posibilidades de tomar deuda en el mercado financiero internacional. Sin embargo, dicha estabilidad contrasta con una economía real muy golpeada.

Ganadores. Junto con el sector energético y el minero, los agroexportadores confían en superar las ventas al exterior del año pasado.
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El tiempo demostró que la apuesta por Vaca Muerta fue acertada. Argentina (y el Gobierno actual) está cosechando los frutos de una decisión tomada en 2012. La reestatización parcial de YPF fue una condición necesaria para revertir el déficit energético. La compañía estatal asumió los costos de la curva de aprendizaje de la explotación petrolera y gasífera no convencional. Algo que no figuraba en los planes de Repsol.
El superávit comercial energético de 2025 (US$ 7.815 millones) representó el 70% del saldo positivo de la balanza comercial global (US$ 11.286 millones). Por su parte, el superávit energético proyectado para 2026 es superior a los US$ 10.000 millones. El sector agrícola y minero también aportaran lo suyo. Por un lado, la campaña agrícola fue muy buena sobre todo en la región núcleo. Por el otro, la industria minera proyecta que sus exportaciones alcanzarán los US$ 9.000 millones este año, un 50% más que en 2025. Por lo pronto, el superávit comercial del primer trimestre del año alcanzó el valor récord de US$ 5.500 millones debido a dos factores concurrentes: el aumento de las exportaciones (+16,9%) y la caída de las importaciones (−7,3%) producto del estancamiento de la actividad económica.
Los datos positivos del frente externo fueron uno de los motivos citados por la consultora de riesgo Fitch para elevar la nota de la deuda soberana argentina de CCC+ a B−. Esa mejora en la calificación incrementa las posibilidades de retorno al mercado financiero internacional, aunque, por ahora, el riesgo país continúa en niveles altos.

Positivo pero no tanto. El récord de la balanza comercial del primer trimestre del año por aumento de exportaciones y caída de importaciones por el estancamiento de la actividad económica.
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Sin garantías
En ese contexto, el Banco Central aceleró la compra de dólares. En lo que va de 2026, la autoridad monetaria adquirió más de US$ 7.000 millones. Sin embargo, la sustentabilidad de la tranquilidad cambiaria (y sus consecuencias productivas) es debatible. En una nota para el sitio Cenital, el economista Emiliano Libman sostiene que «con la política económica que tenemos, este dólar no ayuda a desarrollar actividades que generan empleo, está sostenido en parte por un importante proceso de endeudamiento cuya sostenibilidad no está garantizada y todavía tenemos restricciones cambiarias por remover. Por eso, el superávit externo no es garantía de nada».
En otras palabras, la estabilidad cambiaria contrasta con una economía real muy golpeada. La actividad económica permaneció estancada en el primer trimestre del año. En abril, la recaudación fiscal cayó por noveno mes consecutivo en términos reales. En el primer cuatrimestre, los ingresos fiscales retrocedieron un 6,7%. En ese contexto, el cumplimiento del objetivo del superávit fiscal primario (1,4% del PIB) acordado con el FMI ingresa en zona de riesgo.
El influyente diario inglés The Economist advirtió que «Javier Milei está en serios problemas». «El alivio de los argentinos ante el control de la inflación de tres dígitos por parte de Milei se transformó en frustración debido a la caída de la actividad en el comercio minorista, la industria manufacturera y las principales industrias», agregó el semanario económico conservador.
En esa línea, el último trabajo de la consultora Audemus revela que la industria argentina tuvo la peor performance mundial tomando una muestra de 80 países. En ese período, la actividad manufacturera local tuvo una baja del 7,92%. Por el contrario, la industria brasileña creció 3,5%, la chilena un 5,3% y la uruguaya un 4,5%. «No es el contexto global sino la política económica local», concluye la consultora del economista Matías Kulfas.
