10 de mayo de 2026
Milei sostiene una agenda internacional muy particular en el contexto del desgaste de su gestión, los conflictos internos, las denuncias contra Adorni y la avanzada preelectoral de Patricia Bullrich.

De local. El presidente habla en el encuentro organizado por el «rey de los bonos basura» en Los Ángeles.
Foto: Captura
El presidente de la Nación emprendió esta semana su 16º viaje a Estados Unidos y el 38º desde que llegó a la Casa Rosada. Se le computan al primer mandatario 120 días en el exterior en ese lapso, o sea que pasó el 14% de su tiempo de gestión afuera del país. Esta gira tuvo algunos condimentos que la hacen especial, porque ocurrió en su ausencia un vendaval político que lo sacó de quicio en una entrevista de urgencia con dos de sus más fervorosas espadas mediáticas por el «apriete» de la senadora Patricia Bullrich –ya lanzada a la carrera por el 2027– contra Manuel Adorni, y porque las explicaciones en torno al corrosivo jefe de Gabinete son peores que la noticia en sí.
No está mal señalar que el objetivo de Javier Milei en el país del norte era participar en Los Ángeles de la 29ª Conferencia anual del Instituto Milken, fundado por Michel Milken, apodado «Rey de los bonos basura», condenado en 1990 por cargos de fraude y manipulación de mercados con una multa de 600 millones de dólares, 10 años de prisión –reducidos a 22 meses– y la prohibición de volver a participar en el mundo financiero. En su primer mandato, Donald Trump lo indultó con el argumento de que el hombre se había reinventado y ahora es un filántropo.
En su discurso en ese foro exclusivo, que en medio de los escándalos que sacuden a su Gobierno hasta puede parecer metafórico, Milei dijo que «el sueño americano no está muerto» y que está volviendo en dos lugares al mismo tiempo: en Estados Unidos con Donald Trump y en la Argentina, con él. Dijo más, como que «desde que asumimos ha subido en 113.000 puestos de trabajo. Han quedado afuera los trabajos registrados, pero lo que tiene que ver con independientes y los no registrados son cerca de 400.000 puestos de trabajo».
Y en otra vuelta de tuerca, insistió en que «hoy el sueño americano se extiende desde Alaska hasta Tierra del Fuego para hacer grande a toda América nuevamente. Y esperamos que esto pronto incluya a nuestras queridas Cuba y Venezuela que tanto han sufrido y el modelo de la libertad llegue hasta el último refugio del continente».
Casi en simultáneo, en Washington, Lula da Silva mantenía un encuentro de tres horas con Donald Trump en el que, si bien no hubo comunicado final, se supone que hablaron de tierras raras, un asunto clave para el mundo y en el que el brasileño pudo mostrar la aprobación de una ley para regular la explotación de esos minerales críticos de los que el país tiene las reservas más grandes fuera de China. El líder brasileño sí habló con la prensa, para decir que tocaron todos los temas tabú. Entre ellos, claro, la posible injerencia estadounidense en las elecciones de octubre, donde el favorito de Trump es Eduardo Bolsonaro. «Las dos democracias más grandes del continente pueden servir de ejemplo para el mundo», dijo el exdirigente metalúrgico, y avanzó con uno de esos «temas tabú», al señalar que el inquilino de la Casa Blanca le aseguró que no tiene planes para invadir Cuba. También dijo haberle recordado el plan nuclear que Brasil y Turquía habían firmado en 2014 con Irán como un punto de partida para la paz en Medio Oriente. Mientras el brasileño solo viaja al país del norte por asuntos que conciernen a un estadista, su par argentino vuela a compromisos de escasa relevancia, organizados por personajes de la ultraderecha internacional.
Alerta spoiler
Mientras tanto, la interna en La Libertad Avanza estaba en su máxima expresión, con centro en el polifacético Manuel Adorni, defendido hasta el paroxismo por los hermanos presidenciales, al punto que ante este clima, Karina Milei no acompañó al jefe de Estado en su periplo hacia el norte. Lo último –al cierre de este artículo– pasaba por el debate en torno a una cascada en la pileta que se hizo construir en su mansión del country Indio Cua. La explosiva declaración del contratista que hizo la obra enterró un poco más a Adorni, porque en sede judicial dijo la verdad por recomendación de su abogado, y no la versión que le acercaba el atribulado funcionario libertario. Que eran 245.000 dólares para una lista enorme de arreglos de lujo.
Milei, en el canal LN+, salió enfurecido ante los conductores del espacio, Luis Majul y Esteban Trebucq. No es que hayan ido a fondo, pero con un par de insinuaciones bastó para que el presidente montara en cólera contra «el 95% del periodismo» que, según él, es corrupto, y tratara de hacer callar al dúo. Nada que valga la pena mencionar en detalle, solo que para defender a Adorni se tiró sobre la granada temerariamente. «¿Qué pruebas tiene el contratista? Le dan entidad a un militante kirchnerista, cuyo prontuario es muy dudoso. Hablaban de una cascada y después se vio que eran dos cañitos de agua», dijo.

Preguntas incómodas. Caputo, Adorni y Monteoliva dieron una conferencia de prensa en la que no pudieron evitar que se pregunte sobre las denuncias contra el jefe de Gabinete.
El contratista salió a defenderse con mucho énfasis porque bien lejos está del kirchnerismo, como muestra en sus redes sociales; más bien es un simpatizante del actual oficialismo, y sintió el ataque como una ofensa injustificada.
A Milei le saltó la térmica porque Bullrich había dicho, también en LN+, que Adorni debía presentar su declaración jurada –dijo que la iba a hacer en junio–, donde podría justificar ingresos y gastos cuanto antes y así poner fin a la crisis desatada desde que se comenzaron a saber de sus millonarios gastos en viajes, compras inmobiliarias y arreglos edilicios. «Adorni lo iba a adelantar, ella lo spoileó», señaló indignado el presidente. El propio jefe de Gabinete dijo lo mismo ante Alejandro Fantino, otro cercano al régimen, en el canal Neura.
Pero Milei también decidió poner sobre la mesa un proyecto que pretende marcar agenda. «Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina».
El periodista Mauricio Caminos desmenuzó de qué se trata el proyecto y las claves encerradas en el mensaje presidencial en las redes sociales. «El B-2 Spirit es un bombardero furtivo estratégico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, uno de los aviones militares más sofisticados y costosos del mundo, diseñado para operaciones de ataque de largo alcance y capaz de transportar armamento convencional y nuclear. La comparación elegida por Milei funcionó además como una pista sobre el tipo de industrias que busca seducir con el nuevo esquema de beneficios». ¿De qué industrias se trata? «Compañías vinculadas al complejo tecnomilitar estadounidense, entre ellas Palantir, la firma de análisis masivo de datos cofundada por el magnate tecnofascista Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes del ecosistema de Donald Trump y Silicon Valley, que visitó a Milei hace dos semanas y está viviendo en la Argentina».
Bullrich, a todo esto, se muestra como la opción «racional» que pretenden sectores del Círculo Rojo -ante la debacle en el apoyo popular al presidente- que capitanea Paolo Rocca, otro experto en «cañitos», si se permite la chanza. La senadora, que se mostró con el jefe de Gabinete en la Casa Rosada, se imagina incluso como reemplazo en una remake del 2001 que permitió la llegada de Eduardo Duhalde al Gobierno. En su caso el escollo sería la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien ya tuvo sus cruces en el Congreso. ¿Soñarán ellas con helicópteros?
