Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

El apretón fiscal no se negocia

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G20. Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, en el encuentro de ministros y titulares del organismo monetario desarrollado en Asheville, Carolina del Norte, Estados Unidos.

Foto: Getty Images

Entre las situaciones reales de la marcha económica, sus efectos en la mayor parte de la población y el recorte que los funcionarios gubernamentales prefieren hacer en sus presentaciones públicas, sigue habiendo una notoria disparidad. 

El ministro de Economía, Luis Caputo, por ejemplo, se refirió días atrás a las conversaciones que mantuvo en la reunión de Grupo de los 20 con Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, y con funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

En un intento de empezar a mostrar apoyos de cara a las elecciones presidenciales de 2027 destacó que «el compromiso que tienen con nosotros es muy alto». Descartó, además, que en EE.UU. y en el FMI haya preocupación ante la demora en reducir los índices de inflación o frente a la creciente morosidad crediticia. Caputo incluso reafirmó que se cumplirán «sin problemas» las metas pautadas con el organismo multilateral, ya que la recaudación impositiva «está levantando».


Datos
Sin embargo, los últimos datos sobre los ingresos de ARCA contradicen esa afirmación y muestran un descenso interanual del 3,9% real en el acumulado a agosto.

Con una gran debilidad de los tributos vinculados a la actividad económica, como el IVA DGI. Así es difícil que el consumo esté en niveles récord, tal como sostienen Caputo y el presidente Javier Milei.

Lo preocupante, en este contexto, es la elevada probabilidad de que el Gobierno, para cumplir su compromiso con el FMI, profundice el ajuste del gasto. Es decir, los recortes en salud y educación, así como en las transferencias a las provincias, entre otros.

El propio Milei ratificó que «el resultado fiscal no se negocia» y es esperable que en el proyecto de Presupuesto 2027, que debería presentarse no más allá del 15 de este mes, se incluirán temas como los ingresos de las provincias, la inversión en obra pública, etcétera.

Durante su paso por la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales del G20, Caputo afirmó que «la estabilidad macroeconómica es la base para un crecimiento sostenido» y señaló a la inversión privada como principal motor de expansión, con reglas claras y menor intervención estatal.

La realidad es que, según las cuentas nacionales, la Formación Bruta de Capital Fijo (inversión) cayó un 11,6% interanual en el primer trimestre del 2026, mientras que, como proporción del PIB, se situó por debajo de idéntico lapso de 2023.

A su vez, la Inversión Externa Directa (IED) sigue brillando por su ausencia. Según los datos del Balance Cambiario, entre enero de 2024 y julio de 2026 se registró una salida neta de 1.282 millones de dólares. Durante este año, con todos los estímulos del RIGI vigentes, hubo un egreso neto de 90 millones de dólares. En materia de utilidades de la IED, desde 2024 se fueron unos 3.534 millones de dólares al exterior.

Moretti. El vicepresidente de la UIA planteó con crudeza la crisis de amplios sectores fabriles.


Industria
La reciente conmemoración del Día de la Industria confrontó declaraciones de dirigentes que, más allá de cuestionar ciertas «formas», aceptan el modelo en curso, con otras como la de Guillermo Moretti, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), que plantearon con crudeza la desatención del Gobierno y las medidas que profundizan la crisis de amplios sectores fabriles.

Desde mi perspectiva, mientras no se resuelva el problema de ingresos de la población y la caída de la demanda interna, difícilmente vaya a revertirse esa crisis, ya que la industria no es prioridad en el modelo actual, pese a ser un importante sostenedor de empleos. En este marco suena poco consistente el pedido al Gobierno de medidas como la reducción de la carga tributaria para las manufacturas, pero sin comprometer el orden fiscal ni gravar las grandes fortunas o aplicar otros impuestos progresivos.

En síntesis, el Gobierno intenta hacer creer que la macroeconomía se mide por lo que ocurre con unas pocas variables monetarias, financieras y fiscales, pero no se puede dejar afuera del análisis todo lo que tiene que ver con la vida de las personas y con la producción. 


Soberanía
Un comentario sobre la cuestión Malvinas. Javier Milei anunció en cadena nacional el endurecimiento de sanciones a empresas que participen de iniciativas de explotación de petróleo en el área de las islas. Una legislación que, en verdad, está vigente e impone estas penalidades, pero a la que en estos tres años el propio Gobierno le ha dado la espalda.

¿Cómo hacer compatibles las palabras vertidas en su discurso difundido por cadena nacional, con la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, aplicando a ello los ingresos necesarios en el marco del equilibrio fiscal innegociable?

No debería olvidarse que en abril de 2024 Milei visitó la provincia junto a la generala Laura Richardson, por entonces jefa del Comando Sur del ejército estadounidense «para monitorear los avances en el desarrollo de la base naval integrada y seguir fortaleciendo la relación de amistad y colaboración entre los dos países».

No deja de llamar la atención que el presidente haya invocado un concepto como el de la defensa de la soberanía, cuando son las actuales políticas las que la sacaron de la agenda de prioridades. 

Tal es el caso del endeudamiento con el FMI, del descuido de los recursos naturales en el marco del RIGI o de la política de alineamiento incondicional a los intereses de Estados Unidos.

La intención pareciera ser aprovechar el surco que dejan las declaraciones de Donald Trump (acerca de que podría retirarle el apoyo a Gran Bretaña, abandonando su postura de «neutralidad» en el conflicto), cuando más que un apoyo a la Argentina es un castigo a Gran Bretaña por «no ayudarlo en Ormuz», frase que utilizó el presidente norteamericano en una entrevista.

En un marco en que hasta diversos funcionarios implícitamente han reconocido que la economía no se reactiva, la utilización con fines electorales de una causa como Malvinas es otro indicio de que el Gobierno no tiene nada nuevo por mostrar. 

El cansancio de la población parece ser cada vez mayor y no hay anuncio que pueda ocultar que el modelo no funciona para la inmensa mayoría de las argentinas y los argentinos.

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