Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

Pronósticos con poca consistencia

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Caputo. Para el ministro de Economía, no hay nada que cambiar ya que «estamos por el camino correcto».

Foto: Mariano Sanchez/ NA

Lejos de ser una herramienta válida para la toma de decisiones de los agentes económicos y para información de la ciudadanía en general, el proyecto de Presupuesto de la Administración Pública para el año próximo contiene, junto a la ratificación de las políticas de ajuste de los gastos e inversiones estatales, un conjunto de proyecciones de difícil concreción.

La iniciativa, al igual que en años anteriores, tiene como eje la permanencia del superávit fiscal, con erogaciones primarias en torno de 14% del producto bruto, lo cual implica la continuidad de las políticas de ajuste.

Más allá de la meta fijada para el saldo entre gastos e ingresos, las estimaciones macroeconómicas proyectan para el año en curso un crecimiento del 3% del PBI, bien lejos del 5% que se estimaba en el presupuesto que se aprobó para 2026.

Para 2027 se prevé un aumento del 4% del PBI, con un repunte de 4,4% para la industria (suba superior al promedio de la economía), lo que supone un cálculo bien optimista, luego de que las políticas libertarias provocaran una caída del sector del 12% a lo largo de la actual gestión presidencial. También se pronostica, sin mayores explicaciones, que la actividad comercial se expandirá un 5,1%.

Expectativas
El proyecto de Presupuesto para el año próximo tampoco da elementos para compatibilizar las expectativas oficiales con la realidad de una fuerte retracción del consumo privado (-2,4% interanual durante el actual ejercicio).

El presidente Javier Milei asegura que el consumo «vuela» y está en niveles récord, pero la realidad de los datos muestra un escenario muy diferente.

¿Cuál sería la fuente de mayor demanda interna en un país con desocupación en alza y un mayor número de personas (con empleo o no) que buscan trabajo en forma activa para reforzar sus alicaídos ingresos?

Lo cierto es que el deterioro del consumo, junto a la apertura de las importaciones, es el motivo principal por el cual quebraron más de 31.000 empresas durante la era Milei (8.734 cierres solo en el primer semestre de este año, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

Los principales sectores afectados desde comienzos de 2024 fueron: comercio, transporte e industria manufacturera.

Se espera en la Casa Rosada, además, un salto del 9,2% en la inversión, pero cabe recordar que lo previsto para 2026 era un aumento del 9,4%, y el año cerrará con una caída del 2,1%, según lo expresado en el proyecto.

Es decir, lo real es que estamos, en términos generales, en un proceso de desinversión, un dato fundamental para la evaluación sobre los efectos del modelo libertario.

Las universidades, a su vez, continuarían sufriendo un importante recorte equivalente al 32% de lo que establece la ley 27.795, mientras los salarios docentes terminarán 2026 con una pérdida acumulada de poder adquisitivo del 25% en el último trienio.

A la vez, las partidas para Ciencia y Tecnología se reducirán un 7% en términos reales y un 85% frente a 2023.

En este marco, no sorprenden los intentos del Gobierno de recortar prestaciones a personas con discapacidad y eliminar la actualización automática de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y otras asignaciones familiares (tanto para los montos como para los límites y rangos de ingresos para acceder).

Situación
Las pautas regresivas del proyecto de Presupuesto, cabe destacar, fueron elaboradas en medio de una situación ya crítica. El INDEC informó que el PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre de 2026 respecto del primero. Y la variación positiva del 2% interanual en enero-junio pone en duda la proyección del 3% para todo este año.

Pese a todo, en una reciente intervención el ministro de Economía, Luis Caputo, fue categórico respecto a la continuidad de las políticas aplicadas hasta ahora. «No hay duda (de) que estamos por el camino correcto», dijo, a lo que agregó que hay que «perseverar y no dejarse llevar por las ansiedades políticas del momento».

Más que ansiedades, lo que habrá el año próximo es una elección clave para avanzar con un cambio de modelo que permita aspirar a una mejor calidad de vida para la ciudadanía argentina.

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