25 de octubre de 2026
Insultos a mandatarios, aplausos de dirigentes de segunda y tercera línea y más de un traspié: así fue el último viaje del presidente Javier Milei, que no logró reunirse con ningún jefe de Estado.

Consuelo. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fue la única mandataria relevante que recibió al presidente.
Foto: @OPRArgentina
El presidente Javier Milei tuvo en los últimos diez días una nueva saga de viajes internacionales que no incluyeron ningún tipo de actividad que pueda considerarse la de un jefe de Estado. Estuvo en Estados Unidos entre el 14 y el 16 de octubre. Luego regresó a la Argentina para pasar el fin de semana y el lunes 19 partió rumbo a Madrid. España es uno de los destinos a los que Milei más ha viajado desde que asumió la presidencia, mucho más que a cualquier punto de la Argentina. Fue siete veces desde diciembre de 2023. Esta última gira mostró que el líder de La Libertad Avanza está perdiendo, si es que alguna vez la tuvo, el aura internacional que decía gozar tras haber ganado las elecciones.
Milei llegó a Madrid con una sola actividad confirmada, su participación en un desayuno en el Real Casino de Madrid. Estaba convocada por la empresa Nueva Economía Forum, que se dedica a la organización de eventos y está presidida por el periodista de derecha José Luis Rodríguez García. En el encuentro no hubo empresarios de primera línea. Asistieron referentes políticos de segunda y tercera línea de la derecha española, como Pedro Rollán, del Partido Popular, actual presidente del Senado, o Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid.
Al igual que cuando visitó Brasil antes de la primera vuelta que ganó Flavio Bolsonaro, Milei se dedicó sobre todo a insultar, ejerciendo el rol de agitador profesional. En su discurso ante ese puñado de referentes, dijo que Pedro Sánchez era un «impresentable dictador, ladrón y corrupto».
No es fácil encontrar antecedentes de un mandatario que viaje a otro país para insultar al presidente anfitrión. Se puede recordar, por ejemplo, el viaje de Benjamin Netanyahu a Washington, cuando Barack Obama firmó el acuerdo nuclear con Irán. Netanyahu habló en el Congreso de Estados Unidos y cuestionó con dureza la decisión de Obama. Sin embargo, aun así, el mandatario israelí jamás insultó a Obama, ni a una parte de la sociedad estadounidense por su ideología.
Un dato central de la visita de Milei a España fue que Santiago Abascal, líder del partido de extrema derecha Vox, no lo recibió. Tampoco lo hizo Alberto Núñez Feijóo, que será el candidato del Partido Popular para la jefatura de Gobierno española en las elecciones del 29 de noviembre. Abascal mandó a sus secretarios para que lleven a Milei a sus oficinas en Madrid y le obsequió una videollamada que ambos compartieron en sus redes sociales.
La escena fue así: Milei estaba sentado una silla, mirando el teléfono que sostenía en una mano. «Dicen que no me querés más», le dijo a Abascal, que estaba del otro lado de la pantalla. El líder de Vox le respondió que estaba de gira por el norte de España y que no había podido regresar. Se vuelve necesario resaltar que, aunque no parezca, se trata de un presidente. ¿Cómo pudo aceptar que lo atendiera por videollamada un simple líder partidario y diputado?
Sánchez sí aprovechó la visita de Milei. En un acto del PSOE en Burgos sostuvo que Feijóo y Abascal lo escondían porque estaban tratando de tomar distancia de la agenda de recortes del gasto público hasta el día de la elección. «Por eso es que ahora no saben dónde ponerlo», sostuvo, en referencia al presidente.
Otra vez a Estados Unidos
Poco antes de partir hacia España, Milei estuvo dos días en Estados Unidos. Fue su viaje número 19 a ese país desde que asumió la presidencia. La Cancillería había intentado gestionarle algún encuentro, aunque sea una foto en un pasillo, con el presidente Donald Trump. No lo logró. Ni siquiera se reunió con el secretario de Estado, Marco Rubio, que en el Gabinete de Trump es el encargado de América Latina.
Lo que hizo el presidente argentino en Washington fue recibir el premio al «Campeón Mundial de la Libre Empresa», otorgado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Pronunció un discurso otra vez contra los «zurdos» y se reunió con Eduardo Bolsonaro, el hermano de Flavio. Eduardo está en Estados Unidos después de que tribunales brasileños lo condenaran a cuatro años y dos meses de prisión por coacción a la Justicia, y consiguió la green card (residencia permanente en EE.UU.) en julio de este año.
Sobre los Bolsonaro y Milei hay un dato para destacar. En el debate presidencial previo al balotaje en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva arrinconó a Flavio Bolsonaro. Dijo que Flavio aplicaría el modelo de Milei. Presentó al Gobierno argentino como el ejemplo del fracaso. Flavio no lo negó ni defendió la acción de Gobierno de su «amigo». Esquivó la cuestión. Es una prueba más, junto con la de España, de que la imagen internacional de la gestión de Milei no está pasando por su mejor momento.
Una encuesta regional de la consultora CB, realizada en el mes de octubre, midió la aprobación de 18 mandatarios de América Latina. En el primer lugar se ubicó la «zurda» presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que tiene 69,3% de imagen positiva. Le sigue el derechista mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, con 68,3%. En mitad de tabla, la zona de los 40 puntos, están, entre otros, la peruana Keiko Fujimori, con 46%, el brasileño Lula, con 45%, y el paraguayo Santiago Peña, con 42%.
El mandatario argentino aparece en el lote de los últimos. Mide 36,1% de imagen positiva y casi 60% de negativa. Detrás de él vienen el nicaragüense Daniel Ortega y la venezolana Delcy Rodríguez. Quizás por todo esto es que el presidente está entrenando para su trabajo de conferencista.
