Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

Más actividades con cifras en rojo

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Foto: Jorge Aloy

Semana tras semana se van conociendo indicadores sectoriales que confirman el deterioro o el retroceso de una gran cantidad de actividades, lo cual corrobora un panorama preocupante por la acumulación de evidencias sobre un cuadro de recesión que, según admiten analistas de distintas tendencias, no será fácil de revertir.

Por lo pronto, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a agosto exhibió una suba de apenas un 0,1% frente a julio, mes que había registrado la contracción más intensa desde el comienzo de la gestión de La Libertad Avanza. 

El tropezón no fue excepcional, como se intentó hacer creer, y la recuperación que anunciaba el Gobierno no llegó. Para que el país evite entrar en un periodo de recesión técnica haría falta que los datos de septiembre muestren un salto mensual de 8,5%.

Lo real es que durante los últimos tres meses solo 3 de 16 sectores considerados por el INDEC ‒asociados a actividades como pesca y energía‒ presentaron variaciones positivas. 

A su vez, la industria manufacturera, el comercio, la construcción y otros sectores muestran números en rojo, en coincidencia con la caída del poder adquisitivo de la mayor parte de la población.

En lo que va del año (es decir, en enero-agosto) los salarios del sector privado formal registraron una baja real del 3% contra igual período de 2025, y si se comparan con los primeros ocho meses de 2023, la caída se eleva al 11,4% en promedio.

No es de extrañar, entonces, que las ventas en Supermercados y Autoservicios Mayoristas continúen descendiendo, al punto de haber registrado en agosto el menor nivel desde 2017, cuando comenzó a elaborarse la serie estadística. 

Hay que recordar que fue el Gobierno, con el argumento de «corregir precios relativos», el que provocó con sus primeras medidas, a fines de 2023, la fuerte caída del consumo que nunca se recuperó.


Datos
Ante lo inocultable de esos datos, el presidente Javier Milei no pudo menos que admitir, en una entrevista periodística, que los indicadores económicos «no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento». 

La explicación del mandatario, sin embargo, aludió a factores externos, como el precio de los combustibles y las tasas de interés, derivados del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Con todo, a esos factores se añaden otros motivos internos vinculados al modelo en curso, según interpretan organismos como la CEPAL (Comisión Económica de la ONU para América Latina), que proyectó para todo 2026 un crecimiento de la economía argentina de 1,9%. Vaticinio que se ubica muy por debajo del 3,3% que el mismo organismo pronosticaba dos meses atrás.

La misma CEPAL destacó que en algunos países de la región «el buen desempeño exportador coexistió con niveles relativamente bajos de la demanda interna». 

Citó en ese sentido el ejemplo de la Argentina, donde el ajuste macroeconómico y la recomposición de precios relativos «continuaron moderando la absorción interna y las compras externas, al tiempo que mejoraron los incentivos a la producción exportadora».


Pymes
El deterioro que padece gran parte de las empresas de menor tamaño relativo dio pie a una campaña de APYME, según la cual cada vez hay más «persianas bajas» en los comercios, colas más largas para conseguir empleo, más gente «pidiendo» o durmiendo a la intemperie. 

Bajo la consigna «Los comercios y las PyMEs no soportan este modelo económico», la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios salió a las calles de las principales ciudades del país para denunciar el cierre masivo de comercios e industrias.

La entidad señaló en un documento que «desde que asumió Javier Milei hasta la primera mitad de este año cerraron más de 30.000 pymes, lo que equivale al cierre de 33 empresas diarias desde comienzos de la gestión, una tendencia que va en ascenso».

El documento agregó que la sostenida caída en las ventas minoristas pymes es el resultado de «un mercado interno destruido por la pérdida del poder adquisitivo del salario, el sobreendeudamiento de las familias, la parálisis del crédito, la caída del empleo y la precarización laboral». 

Un panorama con escasas perspectivas de mejora en los próximos meses, en los que es previsible que aumente el malestar y el rechazo de la ciudadanía frente a las políticas del Gobierno. Situación que tiene su correlato, por otra parte, en las complicaciones del oficialismo en el Congreso, donde le resulta cada vez más arduo conseguir las mayorías parlamentarias para aprobar sus iniciativas.

Tales dificultades muy probablemente aumenten a medida que los tiempos, las alianzas y los posicionamientos de cada sector sean condicionados por el calendario electoral.

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