14 de enero de 2026
La virgen de la tosquera
Directora: Laura Casabé
Intérpretes: D. Oliverio, A. Sosa, I. Bracamonte, L. Merelas, F. Echevarría y D. Brieva
País: Argentina

Deseo y decepción. Dolores Oliverio se destaca con una interpretación fabulosa.
Tras un extenso recorrido por festivales internacionales, que va desde Sundance hasta Sitges, se estrena en salas La virgen de la tosquera, película que narra el despertar sexual de una adolescente en clave de terror fantástico y con una atmósfera arrolladora.
Esta coproducción argentina-mexicana-española se centra en Natalia (fabuloso trabajo de Dolores Oliverio), una joven del Interior enamorada de Diego (Agustín Sosa), con la crisis de 2001 como telón de fondo. Junto a sus dos amigas, Josefina (Isabel Bracamonte) y Mariela (Candela Flores), pasa las tardes de verano esperando que ese encuentro sexual se concrete. Sin embargo, el dolor por el amor no correspondido se acrecienta con la llegada de Silvia (Fernanda Echevarría), una chica más experimentada que seduce a su objeto de deseo.
Dirigida por Laura Casabé (La valija de Benavidez, Los que vuelven) a partir de un guion de Benjamín Naishtat (Rojo, Puán), basada en los relatos «El carrito» y «La virgen de la tosquera» de Mariana Enríquez, la película aborda un “coming of age” desde una arista perturbadora. La intensidad de las emociones adolescentes se transmite a través de la pantalla como un río subterráneo que crece hasta estallar. Se trata de un trabajo climático, potente, que mantiene en vilo al espectador en todo momento.
Todo esto se consigue gracias a la alianza de talentos reunidos en el proyecto. Casabé suele utilizar el género fantástico de forma simbólica, como ya se observó en Los que vuelven. Naishtat, por su parte, cocina sus historias a fuego lento, con una tensión que se vuelve insoportable, algo apreciable en Historia de lo oculto o Rojo. A lo anterior se suma la pluma de Enríquez, que transforma lo cotidiano en inquietante a través de la crudeza del deseo.
Estas miradas se potencian de manera extraordinaria mediante el personaje de Natalia. Alejada de cualquier idea de inocencia y empujada por un contexto social brutal, marcado por la tragedia y la carencia afectiva, ella buscará llamar la atención de Diego a como dé lugar. El relato se nutre de la violencia, la frivolidad televisiva, la falta de dinero, los cortes de luz y adultos decadentes que distan de ser modelos a seguir, como su abuela Rita (Luisa Merelas) y su pareja (Dady Brieva).
La superstición juega un papel fundamental en ese escenario de desesperanza, donde los hechizos y las maldiciones cobran fuerza. No obstante, la monstruosidad nunca se materializa en lo sobrenatural, sino que crece como un mal que brota en la subjetividad como producto de deseos egoístas y placeres superficiales.
El casting es excepcional a la hora de construir ese cuadro de situación. Rostros auténticos de cualquier pueblo del Interior se insertan en un registro realista que traslada al espectador al tiempo y al espacio retratados. Pero el punto de vista recae siempre en Natalia y sus anhelos frustrados: el enojo, la envidia y el resentimiento marcan su manera de vivir. En ese ambiente de precariedad y violencia desatada, el horror se corporiza a partir de experiencias donde el deseo y el odio conviven con la misma intensidad.
La virgen de la tosquera es una película madura como pocas. Se atreve a explorar las pulsiones de su protagonista desde una óptica adulta, genuina y perturbadora. Es una incursión en la adolescencia sin condescendencia alguna, que le da forma a una historia visceral, terrorífica y, paradójicamente, real.
