De cerca | ENTREVISTA A ELISABETH MOSS

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Antes del estreno de la quinta temporada de El cuento de la criada, la actriz interpreta a la escritora Shirley Jackson en el cine. Literatura y feminismo.

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Durante años tuvo que conformarse con papeles de reparto y, aunque ha estado actuando desde hace más de tres décadas, su participación en Mad Men era su mejor carta de presentación. Todo cambió con su rol protagónico en El cuento de la criada. Ciertamente, Elisabeth Moss estaba lista para aprovechar al máximo esa oportunidad y supo encontrar el camino para convertirse en una de las actrices más solicitadas de Hollywood. La intérprete pronto regresará con la quinta temporada de su serie más exitosa, que tomó como punto de partida a la novela homónima de Margaret Atwood. Mientras tanto, se puede apreciar su trabajo en Luminosas, la propuesta de Apple TV en la que encarna a una mujer abusada. Además, este año estrenará Next Goal Wins, la nueva película de Taika Waititi, sobre la derrota más apabullante en la historia de las eliminatorias para el mundial de fútbol. Y por esas vueltas de la distribución internacional, a comienzos de junio llega a los cines argentinos Shirley, la biografía de la escritora de terror Shirley Jackson por la que su directora, Josephine Decker, obtuvo un premio especial del jurado en el Festival de Sundance de 2020.
–¿Cómo te conectaste con esta mujer que sufre de agorafobia?
–De la misma manera que me conecto con las experiencias de mis otros personajes. Shirley lidia con la agorafobia, la ansiedad y la depresión. Y por suerte, yo nunca pasé por una situación similar. Pero no podría hacer lo que hago si hubiese tenido que vivir lo que atraviesa cada personaje para poder interpretarlo. Por ejemplo, cuando terminó Mad Men no creía que me fueran a dar otra serie tan rápidamente y, en parte, mi miedo tenía que ver con no poder encontrar otra propuesta que estuviera a la misma altura. Pero uno no puede pensar de esa manera, porque va a terminar perdiéndose grandes oportunidades si funciona a partir de sus miedos. Honestamente, trato de no preocuparme demasiado por si las cosas van a salir bien o no. Sé que algunas van a funcionar y otras no. Hay que decidirse por algo por las razones correctas y luego confiar en que todo saldrá bien.
–¿Sentís la presión de tener que interpretar mujeres fuertes?
–No, en absoluto. Lo que siempre trato de hacer con los personajes que elegí es ser honesta. Me interesa que sean representaciones de mujeres reales y me concentro en eso. Obviamente, si interpreto a un personaje como June de El cuento de la criada, que es un símbolo de la fortaleza y la resistencia, le tengo que hacer justicia, pero también me interesa encarnar a mujeres vulnerables o que cometen errores. O, como en el caso de Her Smell, que tienen problemas con abusos de substancias. Hay muchos tipos de mujeres en el mundo y a mí lo que me interesa es que las que llevo a la pantalla resulten creíbles. Pero también es cierto que muchas de ellas son valientes y fuertes y por eso parece que son las que me atraen.

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–En la película Shirley Jackson mantiene a todo el mundo a distancia con su lengua viperina. ¿Ella era verdaderamente así?
–Yo hablé con el hijo de Shirley, Laurence, y él me dijo que su madre era muy pero muy divertida. Tenía un sentido del humor increíble. Era muy inteligente y cuando esas dos cosas se combinan el resultado puede ser una forma de hablar sardónica y a veces brutal. Hace poco volví a leer «La lotería» y el estilo de Jackson se parece mucho al de El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Tiene un sentido del humor sardónico y en la película lo exageramos un poco para que ella fuera en cierta forma un personaje de sus propias historias, o como si ella hubiera escrito el guion de la película. En cualquier caso, en la vida real Shirley era muy divertida, pero no estoy segura de que fuese tan dura.
–¿Cuál es tu propia relación con la literatura?
–Estoy rodeada de libros en este momento y estoy leyendo sobre un montón de temas diferentes. Tengo algunos títulos de Shirley Jackson aquí. Me encanta la ciencia ficción, particularmente si son cuentos.
–Daría la sensación de que sos fan del terror. Stephen King ha dicho que Shirley Jackson es una de sus mayores influencias en el género.
–Así es, y gracias a todas estas participaciones tengo una mayor apreciación por el género, particularmente por el tipo de terror que escribía Shirley, que muchas veces se alineaba perfectamente dentro de sus márgenes y en otras ocasiones ponía cosas en sus historias que no tenían nada que ver con el género. Lo mismo pasa con Stephen King, y por eso puedo ver la correlación entre los dos. Si tengo que elegir, diría que Shirley Jackson es mi escritora favorita, porque estoy muy familiarizada con sus textos. «La lotería» es una historia verdaderamente espeluznante. Hay elementos en El cuento de la criada que pertenecen al género, de la misma manera en que ocurre en «La lotería». Yo creo que es algo que va mucho más allá de los fantasmas en el sótano. El género es mucho más amplio que lo que marca la tradición.
–¿A veces te parece que estamos viviendo en los tiempos previos a El cuento de la criada?
–Lamentablemente, sí. Preferiría responder que no. Hace un tiempo tuve el placer de mantener una larga conversación con Margaret Atwood sobre la relación entre lo que ocurrió hace muy poco en Estados Unidos con el libro que escribió en 1985. Ella hubiese preferido que El cuento de la criada fuera una idea delirante como la de Juego de tronos, en donde la gente que la ve la disfruta pero sabe que algo así jamás podría ocurrir. Todos los que trabajamos en la serie preferiríamos que ese fuera el caso. Al mismo tiempo estamos muy orgullosos de ser parte de algo que es relevante y que tiene un significado para la audiencia. Hay una combinación de orgullo y responsabilidad y nos gustaría que las conexiones con la realidad no fueran tan evidentes.
–¿Te explicó cómo se le ocurrió la novela?
–Claro, a ella le fascina la historia. Se la pasa leyendo libros sobre el tema. Muchas cosas están basadas en la época puritana en Estados Unidos, particularmente en los juicios de Salem. Pero también quiso jugar con la idea de qué es lo que ocurriría si a las mujeres les quitaran todos sus derechos. La forma en que lo planteó en la novela, y nosotros también en la serie, es cerrándoles las cuentas de banco y quitándoles todo el dinero. No pueden viajar, ni irse del país. No pueden hacer nada. Si los hombres tuvieran el control sobre ese dinero, todas las mujeres quedarían atrapadas: sería la manera de esclavizarlas.
–¿Por qué creés que las audiencias en todo el mundo se conectaron tanto con la historia?
–Por lo mismo que me impactó cuando leí el guion por primera vez y cuando acepté participar, que es esencialmente una historia de supervivencia contada por una mujer, que es una madre, una esposa, una amiga, una hermana, una persona que es igual a todos nosotros. Ella usa una capa pero no tiene superpoderes, es una persona real. Y es puesta en circunstancias extraordinarias, y se le pide que sobreviva por su hija, por su familia, por la gente que la rodea. Creo que esas son ideas universales con las que todos nos podemos conectar. Y luego tuvo mucha fuerza lo que ocurrió en nuestro país y en muchos otros lugares del mundo, en donde los derechos de la gente han sido amenazados, no solo los de las mujeres, lo cual le dio mucha más relevancia a la historia que estábamos contando. Me siento honrada de haber participado, porque yo también me conecté mucho con la historia y con la idea de una mujer que está luchando contra el patriarcado, pero también contra la violación de los derechos humanos.
–¿Cual fue la peor violación que sufrió tu personaje?
–Que le hayan quitado a su hija. No creo que haya nada que sea peor que eso. Le pasaron y le siguen pasando muchas cosas terribles, pero no creo que haya nada peor que el hecho de que te quiten a tu hija. Y ese fue el motivo que ella tenía para luchar durante la primera temporada: protegerla, tratar de encontrarla y buscar la forma de recuperarla.
–¿Dirías que El cuento de la criada es una serie feminista?
–Sí, sin lugar a dudas. Y yo también me considero una feminista porque soy un ser humano que además es mujer.
–¿No es arduo tener que convertirte en un personaje que sufre tanto?
–No, porque eso es precisamente lo que más me gusta de esta profesión. Soy actriz y no me interesa tener que lucir feliz todo el tiempo. Prefiero el material emotivo: eso es lo que busco. Si tengo que grabar una escena intensa, esos son mis mejores momentos. No podría decir que actuar es difícil, porque es el mejor trabajo del mundo para mí. Me divierto, lo disfruto y siempre estoy buscando cosas que no hice antes. Si estoy haciendo una escena en la que no pasa nada me muero de aburrimiento. Obviamente, grabar El cuento de la criada fue duro en cuanto a la cantidad de horas que trabajé. Nunca me tocaron tantas escenas, ni siquiera en Top of the Lake. Pero cualquiera que me conoce sabe que cuando no me necesitaban en el set se me veía triste y muy celosa de los que estaban trabajando ese día.

June. El personaje de El cuento de la criada que marcó un quiebre en su carrera.

–¿Cuándo supiste que querías ser actriz?
–En mi caso se superpone al momento en el que decidí ser bailarina. Desde los 5 y hasta los 15 me concentré en la danza y era algo que me encantaba. Disfrutaba de interpretar siguiendo la música. Me fascinaba estar sobre un escenario y que hubiera un público. No veo una diferencia tan grande entre lo que hacía entonces y lo que hago ahora. Me encantaría saber a nivel de ADN qué es lo que hace que esto haya sido un deseo tan poderoso en mí o en otros actores, pero lo único que puedo decir es que no me siento completa si no estoy actuando. Es como si me faltara algo. Me siento como el motor de un auto encendido que está esperando arrancar. Eso genera mucho humo y combustible mal gastado, pero si estoy actuando es cuando me siento plena.
–¿Qué papeles disfrutaste más en tu carrera?
–Los quiero a todos por diferentes razones. Es muy difícil de elegir. Pienso en June de El cuento de la criada todo el tiempo y creo que ella siempre va a tener un lugar especial en mi corazón. Me siento inspirada por ella, por su valentía y su espíritu libre, pero también quiero a Peggy de Mad Men, a Becky de Her Smell y a Cecilia de The Invisible Man.
–¿Es cierto que hay gente que te tiene un poco de miedo por los papeles que interpretás?
–Creo que la gente solo me conoce a través de mi trabajo, que suele ser bastante oscuro, intenso y en donde suelo enfrentarme a los demás. Supongo que les debo de parecer una mujer muy seria y tienen sus motivos para verme de esa manera. Pero yo no soy como mis personajes. Creo que es algo que tendría que usar más en mi vida cotidiana: debería asustar a la gente. Un día lo voy a hacer, voy a entrar en un lugar y voy a mirar con seriedad a todos los que se me cruzan para ver si se asustan.
–¿Quiénes son las mujeres que te dan fuerza en la vida?
–Mis amigas, por supuesto. Tengo un grupo muy pequeño de amigas muy cercanas, que han estado en mi vida por lo menos una década, algunas de ellas mucho más tiempo. Todas me apoyan mucho y estuvieron conmigo en muchos momentos duros, mucho antes de que me volviera «famosa». Son increíbles y son todas mujeres muy fuertes a las que admiro. Mi madre, por supuesto, es la mujer más fuerte que conozco y es muy inteligente. Confío mucho en ella.


Gabriel Lerman / Desde Los Ángeles