Deportes

Alto desafío

El mundial de España marcó el final del período más exitoso del Seleccionado, que deberá reconstruirse sin varias figuras y en un panorama complejo de la disciplina.  
Eliminación. Argentina, con bajas importantes, no pudo superar los octavos de final. (Pozo/AFP/Dachary)

La baja por lesión de Emanuel Ginóbili en la previa al Mundial de España fue un anticipo de lo que se vería más tarde en la cancha, con un equipo en pleno recambio y figuras que, de a poco, se van despidiendo. Uno tras otro, los integrantes de la Generación Dorada se van retirando. Y los pocos que quedan, como Luis Scola y Andrés Nocioni, ya no están en condiciones de tirar del carro como en el pasado. A las bajas de varios veteranos se les suma también la salida del entrenador Julio Lamas y los problemas institucionales en la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB). Hace 15 años, en el Preolímpico de Puerto Rico, y bajo la conducción del propio Lamas, se iniciaba la etapa más fructífera de la historia del básquet argentino. Si bien ese equipo, integrado por jóvenes promesas como Ginóbili, Nocioni y Fabricio Oberto, no logró clasificar a los Juegos de Sidney, se notaba que ahí se estaba gestando algo. En 2001, en Neuquén, Argentina confirmó lo que prometía su potencial. El equipo liderado por Ginóbili ganó el Preolímpico jugando un básquet de alto vuelo y que marcaría el comienzo de una etapa memorable. Un año después, en el Mundial de Indianapolis 2002, Argentina perdió en la final ante Yugoslavia, pero consumó un verdaderó suceso al eliminar a Estados Unidos en su propia casa, la primera derrota en la historia de un seleccionado norteamericano conformado por jugadores NBA. Tan importante fue esa hazaña, que los jugadores, apenas llegados al hotel, fueron recibidos con aplausos por todos los planteles del resto de las selecciones. La consagración llegaría en los juegos olímpicos de Atenas 2004, con otro triunfo ante EE.UU. en semifinales y la Medalla de Oro conseguida ante Italia. Un suceso. En las dos siguientes olimpíadas, Argentina no bajaría de semifinales, la misma instancia a la que arribó en el Mundial 2006. Con el equipo completo, el conjunto nacional siempre estuvo entre los cuatro primeros, motivo por el cual se abren interrogantes de cara al futuro ante las ausencias y los retiros de sus jugadores más calificados. Asimismo, y como si se tratara de una paradoja del destino, Julio Lamas quedará en la historia como el entrenador que vio nacer y terminar el ciclo más importante del básquet nacional, al haber dirigido en esos dos momentos. Argentina no tuvo un gran Mundial en España, aunque cumplió con las expectativas: clasificó a octavos de final sin sobresaltos y perdió en la siguiente instancia ante Brasil, que a diferencia del seleccionado albiceleste alistó a todas sus estrellas para el evento. Luis Scola se erigió como la figura de un equipo que no pudo suplir las bajas de Ginóbili y de Carlos Delfino, otro que no fue por lesión. Si de algo sirvió el Mundial, fue para darles rodaje al máximo nivel a los jóvenes que vienen detrás, dispuestos a tomar la posta que dejará la Generación Dorada. Facundo Campazzo (23 años) y Nicolás Laprovittola (24), ambos bases, aparecen como los nuevos «dueños» de este equipo, que además tiene buenos jugadores en Marcos Mata (28), Selem Safar (27), Matías Bortolín (21) y Marcos Delía (22). Scola seguramente seguirá, y se espera por la recuperación de Delfino (32 años), quien hace un año y medio que no juega por una lesión en su pie. Si regresa, será el líder indiscutido de esta Selección. Con Prigioni y Manu ya afuera, al equipo nacional le tocará volver a ser punto en cada torneo. El primer objetivo es el Preolímpico 2015 de México, que dará dos plazas para los juegos olímpicos de Río de Janeiro, a celebrarse en 2016. EE.UU. y Brasil ya tienen su lugar asegurado –uno por ser campeón del mundo y el otro por ser local–, por lo que crecen las chances argentinas siempre y cuando se lleve al mejor equipo posible, algo difícil de confirmar teniendo en cuenta que hoy ni siquiera hay entrenador, y que la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) está inmersa en una crisis institucional luego de que se acusara a Germán Vaccaro, expresidente, por malos manejos financieros. En este tumultuoso escenario, el básquet nacional comienza una etapa de reconstrucción con no pocos obstáculos por delante. ---Germán Esmerado