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Asalto final

El chubutense de 34 años, exponente de la última gran camada del boxeo argentino, regresará al cuadrilátero en mayo tras más de un año y medio de inactividad. El nuevo plan de trabajo con miras a cumplir su sueño antes del retiro: coronarse campeón mundial.

Última vez. Ante el ucraniano ViktorPostol, en 2015, el argentino sufrió una dura derrota. (Télam)
Cuando Lucas Matthysse suba al ring el 6 de mayo para enfrentarse al estadounidense Emmanuel Taylor en el T-Mobile Arena de Las Vegas, habrán pasado 19 meses desde su última pelea, una derrota por nocaut frente al ucraniano Viktor Postol. En aquel combate, realizado en Carson (California), en 2015, Matthysse se rompió un hueso en la órbita del ojo izquierdo y evaluó dejar el boxeo. Por ese entonces, decidió abandonar Junín –la ciudad donde vivió durante 12 años– para afincarse en su Trelew natal, donde decidió cambiar el plan de trabajo y al propio entrenador.
Mientras crecían los rumores sobre su posible vuelta a los escenarios, finalmente se oficializó la noticia. En la previa al plato fuerte de la velada, el clásico mexicano entre Saúl «Canelo» Álvarez y Julio César Chávez Jr., el chubutense consumará el regreso a la élite del boxeo a sus 34 años. Su vuelta representa, luego de los retiros de Sergio «Maravilla» Martínez y Marcos «Chino» Maidana y de la pérdida del título mundial de Jesús Cuéllar, el resurgimiento de un eslabón de la última cadena exitosa del pugilismo argentino. «Quiero volver a ser campeón del mundo. Ese es mi sueño, eso es lo que quiero. Cuando fui campeón interino lo disfruté, pero no mucho, así que voy a buscar eso: coronarme como el mejor en mi categoría», adelantó Matthysse antes de partir a la ciudad de Indio para ponerse bajo las órdenes del nuevo coach, el californiano Joel Díaz. Hasta entonces, Matthysse se encerraba durante la preparación en el gimnasio de Junín. La Máquina, apodo que recibió en Estados Unidos por su incesante descarga de golpes, conserva un récord de 37 victorias (34 por nocaut) y cuatro derrotas. En setiembre de 2012 ganó el título interino superligero del Consejo Mundial de Boxeo. Lo retuvo en dos oportunidades, y le llegó la gran chance al año siguiente, por la unificación del título con la Asociación Mundial, ante el estadounidense Danny García. Perdió por fallo unánime. Era, recuerdan, la bisagra para pelear con Floyd Mayweather. Matthysse se quedó en la puerta.
 
De otra categoría
«Nadie en el boxeo la tenía más difícil que Lucas Matthysse, y estamos realmente emocionados de tenerlo de vuelta en el ring», reconoció Óscar de la Hoya, exboxeador y magnate de Golden Boy, promotora de la pelea. «Lucas era realmente una máquina en la división superligero, y esperamos que él haga un daño similar en el campo de los pesos wélter». Matthysse subirá de categoría en la vuelta frente a Taylor (20 ganadas, 4 perdidas, 14 KO, 26 años). Combatirá a diez rounds, sin título en juego, consciente de que un triunfo lo posicionará mejor con miras a combatir por la corona mundial. «Siempre llego hasta ahí y algo me falta», repitió en el período de descanso. Lo que le faltaba lo agregó: además de entrenarse al mando de su padre Mario, se instaló durante las últimas siete semanas en el campamento californiano de Díaz, un salto ya dado por otros boxeadores argentinos.
«No pienso aún en alejarme del boxeo. Quería descansar un poco. Desde los 11 años que hago esto y nunca paré. Pero hoy tengo muchas ganas. Y siempre dije que iba a seguir hasta que no tuviera ganas de entrenarme, y hoy lo estoy haciendo muy bien. Me levanto todos los días a las siete de la mañana. Seguramente voy a hacer un par de peleas más y después sí retirarme», contó Matthysse, homenajeado en su barrio, Mil Viviendas, el día que partió a los Estados Unidos. Durante la puesta a punto en Trelew, a Matthysse lo vieron subirse y bajarse de las bardas del autódromo Mar y Valle y pasar las tardes en el gimnasio Dream Box. «Acá estoy con mi familia y mis amigos, vienen los chicos de Mil Viviendas y me alientan permanentemente y me acompañan, sobre todo ahora, que estamos haciendo el trabajo más duro que es ponernos a punto», dijo. Porque Matthysse primero volvió a su casa. Ahora es el turno de volver al cuadrilátero.