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Ascenso gigante

En 2017 Libertad de Sunchales, un club histórico de la disciplina, decidió vender su plaza en la Liga Nacional a causa de problemas económicos. Un año después, regresó a la élite con un proyecto renovado que encabeza su entrenador, Sebastián Saborido.

De primera. Festejo de Los Tigres luego de vencer a Estudiantes de Olavarría, de visitante. (Télam)

La Liga Nacional de Básquet (LNB), el certamen federal que logró potenciar a este deporte, atraviesa un período de incertidumbre. Los problemas económicos en varios equipos, vinculados con el aumento de los costos para mantener planteles de primer nivel, abren interrogantes de cara a la temporada 2018-2019. El más importante: saber cuántos clubes participarán. Dos casos, entre otros, ilustran el cuadro de situación. Debido al aumento en la cotización del dólar y la dificultad para conseguir sponsors, Argentino de Junín y Estudiantes de Concordia evalúan dejar de participar en la máxima categoría.
En ese plano, quizás el ejemplo a seguir para juninenses y entrerrianos sea el de Libertad de Sunchales, un equipo histórico, que consiguió regresar a la élite esta temporada. Para ello, antes debió tomar medidas de riesgo: en 2017 decidió vender su plaza en la LNB (la compró Salta Basket) a causa de sus complicadas finanzas. Es que los santafesinos habían recibido la noticia de que la empresa Sancor, principal aportante al deporte profesional, iba a reducir su apoyo económico. La comisión directiva consensuó dejar de invertir dinero en el fútbol y el básquet profesional y dedicarse a mantener las disciplinas amateurs. Para el básquet, que venía de 19 temporadas seguidas en la LNB, la medida significó un golpe. Pero también una oportunidad.


Esfuerzo compartido
La reconstrucción comenzó desde abajo, en la Liga Argentina, la primera categoría del ascenso. Si bien la dirigencia no prohibió la conformación de un plantel profesional, sí estableció algunas condiciones, entre ellas dispuso que la actividad se sostenga con sus propios ingresos (televisión y publicidad) y que aquellas personas que quisieran participar de la gestión del básquetbol debían comprometerse a hacerse cargo con su patrimonio de posibles desmanejos financieros.
Con esas premisas, la flamante subcomisión logró aunar esfuerzos para armar un plantel competitivo. Y vaya si lo logró. Incluso, superando las expectativas, Libertad fue el mejor de un certamen de 28 equipos, que tuvo a otros participantes calificados como Unión de Santa Fe y el bicampeón de la Liga Nacional, Estudiantes de Olavarría. Precisamente ante este último, Los Tigres, como apodan al equipo santafesino, obtuvieron el ascenso. Entre los puntos altos del título sobresalieron su goleador, Bruno Barovero, elegido como el Jugador Más Valioso de la temporada, el pivot Ariel Zago y el tirador Nicolás Copello. A ellos se suma su conductor, Sebastián Saborido, quien encaraba su primera experiencia como técnico. Con inteligencia, Saborido eligió a varios jugadores que venían con ansias de revancha y, lo más importante, supo aplicar una filosofía de juego basada en la solidez defensiva y la fortaleza mental para los momentos de adversidad. Los números de la campaña refuerzan la labor del conductor: de los 57 encuentros disputados, los santafesinos ganaron 40 y solo perdieron 17.
Además de su vuelta a la LNB, Libertad consiguió clasificarse a la próxima Liga Sudamericana, el segundo torneo continental. Otro logro que se inscribe en su rica trayectoria. Alcanza con repasar que, en sus 19 temporadas, el club obtuvo 4 títulos, 2 nacionales y 2 internacionales. Entre ellos la Liga Sudamericana en 2002, con figuras como Facundo Sucatzky y Román González, y su hasta ahora única LNB, en 2007/08, con Julio Lamas como técnico.
Mucha historia, como se advierte, en un equipo que parecía condenado al ostracismo y ahora deberá enfrentar exigentes retos. Sin ir más lejos, los de Sunchales no tendrán en sus filas a Barovero ( jugará en Peñarol de Mar del Plata), otros están en duda y el presupuesto será ajustado. El que sí confirmó que sigue es Sebastián Saborido. «Estar en el banco es un privilegio, porque por acá pasaron entrenadores notables. Se dieron las cosas por el acompañamiento de un cuerpo técnico identificado con la institución», dijo el entrenador, sin exagerar. Más allá de que repita o no sus éxitos, regresa un gigante de la Liga. Y eso es una buena noticia para el básquet argentino.