Deportes

Con sentido federal

La competencia reúne a equipos reconocidos y a representantes de pequeños pueblos del Interior que buscan abrirse paso en la disciplina. Contrastes e historias de un certamen atractivo.  
Por la gloria. Villa Dora, humilde club de Santa Fe, enfrentó a Boca Juniors en la final. (Prensa Feva)

Gigantes que cotizan en bolsa, clubes de barrio del Interior o pueblos de pocos habitantes. La Liga Argentina Femenina de Voley es una competencia genuinamente federal que se disputa a lo largo y ancho del país sin interrupciones desde 2003. En la edición 2015 convivieron instituciones como Boca Juniors, con 100.000 socios en sus padrones; y en el extremo opuesto Picún Leufú, representante de esa localidad neuquina de 3.000 habitantes según el último Censo Nacional. Esas diferencias alcanzan para empezar a entender por qué el equipo Xeneize fue campeón en 4 de las últimas 5 ligas, mientras que las chicas de Neuquén solamente pudieron ganar uno de los 9 partidos de su grupo. Pero no es la distribución geográfica de los equipos, y mucho menos la jerarquía de los mismos, lo que define a esta competencia como un evento federal. Lo que diferencia a la Liga Femenina en relación a muchos otros deportes es su sistema de disputa. Y las historias que visibiliza.   Todo a pulmón En la fase regular de la última edición participaron 16 equipos. El calendario se dividió en cuatro fines de semana de competencia, cada uno de ellos disputados en cuatro sedes, además de las instancias decisivas posteriores. Así, entre febrero y abril, el vóley femenino nacional paseó por distintas localidades como Rosario, Jujuy, San Carlos (Santa Fe), Biguá (Neuquén), Formosa, San Juan, Paraná, Picún Leufú, Buenos Aires, Morón, San José (Entre Rios), La Plata, Bahía Blanca y Santa Fe. «El 50% del plantel estuvo formado por nenas de 13, 14 y 15 años», cuenta María Fernanda Doblas, mánager de Picún Leufú, un pueblo con tradición en el vóley: en el estadio municipal entran 1.500 de sus 3.000 habitantes. Así, con un promedio de edad muy bajo, se formó un grupo de chicas que incluyó jugadoras de Picún Leufú y Plottier (a 115 kilómetros). ¿Los resultados? «Estuvimos a punto de ganarle un set  a Boca y San Lorenzo», se golpea el pecho María Fernanda, tanto por esa experiencia como por la convocatoria de una de las adolescentes de Picún para una Selección Nacional juvenil. «Se acercaron más de 500 personas y nos quedamos cortos con el espacio», señala Carlos Schwich, dirigente de Argentino de San Carlos. A diferencia de Picún Leufú, el municipio no aportó una importante suma de dinero ya que existe una fuerte rivalidad con Central, el otro club del pueblo, y desde los despachos oficiales no quisieron herir susceptibilidades al privilegiar a uno sobre otro. Con apoyo privado sortearon ese obstáculo, y para la Liga el equipo incorporó tres refuerzos. El saldo de ese esfuerzo fueron 2 triunfos, 7 derrotas y las ganas de volver a competir pese a todas las dificultades. Pero no todas las instituciones pequeñas corren desde atrás: el Club Atlético Villa Dora, Santa Fe, tiene aproximadamente 800 socios y actualmente es el subcampeón de la Liga Femenina. Perdió la final contra Boca, pero para eso dejó en el camino a San Lorenzo y registró victorias ante Estudiantes (La Plata) y Olimpo (Bahía Blanca). «Es un club de barrio, el ingreso principal es una bailanta», detalla Adrián Ramseyer, su mánager, con la herida todavía abierta por la derrota: es que las instancias finales se jugaron en Morón y eso favoreció a los equipos de Capital Federal y Provincia de Buenos Aires, cuando por ventaja deportiva correspondía que varios de esos partidos se jugaran en Santa Fe. Con cinco jugadoras titulares del club, Villa Dora finalizó entre los mejores cuatro equipos del país por cuarta Liga consecutiva. Además, a principio de año representaron al país en el Sudamericano de Clubes que se disputó en Brasil. «Un domingo clasificamos en Jujuy, y a los tres días teníamos que viajar a San Pablo. Lo hicimos en colectivo por una cuestión de costos», recuerda Adrián. Luego de transitar 2.300 kilómetros por tierra, las santafesinas ganaron 2 partidos, perdieron 3 y finalizaron cuartas. El esfuerzo de estos pequeños municipios y clubes de barrio se entiende mejor a partir del contraste con realidades opuestas: Boca, vencedor de 4 de los últimos 5 torneos, y con decenas de miles de socios, amenaza con dejar la competencia femenina y masculina por falta de presupuesto. «Es cada vez más difícil competir contra clubes con apoyo económico de municipios o gobernaciones», argumentó el presidente Daniel Angelici en conferencia de prensa. «Clubes como Boca y San Lorenzo pudren el mercado. Se llevan jugadoras del Interior sin dejarnos un peso, y pagan sueldos que el vóley no puede generar», respondió Adrián Ramseyer, de Villa Dora. «Conseguir 10.000 pesos para pagar los árbitros nos costó una enormidad», compara escenarios Carlos Schwich, de Argentino de San Carlos. En Boca, donde muchos socios  se oponen a que su club abandone la competencia, esperan las elecciones de diciembre para saber qué pasara. Mientras, en otros puntos del país organizan rifas y gestionan bailantas para seguir estando a la altura de la competencia que se repetirá en 2016, tal vez sin el campeón defensor. ---Tom Wichter