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Contra la censura

El canal comunitario Pares TV libra una batalla judicial contra el Grupo Clarín para transmitir partidos del ascenso. Derechos vulnerados y nuevas audiencias.

Jáuregui. Un periodista del canal entrevista a un jugador de Flandria, club que ascendió a la B Nacional en 2021, en el estadio Carlos V.

GENTILEZA GIANLUIGI GURGIGNO

Hasta 2019, Pares TV, un canal comunitario de Luján con un radio de alcance de 11 kilómetros, transmitía sin inconvenientes los partidos de Flandria y Luján, los clubes de la zona. Pero aquel año, después de ocho años de transmisiones ininterrumpidas, recibió la primera demanda de la señal de cable TyC Sports (Torneos y Grupo Clarín), dueña de los derechos de televisación de la Primera Nacional y la B Metropolitana. Y todo cambió. Pares TV, hoy dentro de la Televisión Digital Abierta, se apoyó en el artículo 77 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: «El derecho al acceso universal a los contenidos informativos de interés relevante y de acontecimientos deportivos, de encuentros futbolísticos u otro género o especialidad». TyC Sports continuó con las intimidaciones y la amenaza de un juicio económico. Tres años más tarde, la experiencia de Pares TV aún pone en cuestión «los derechos de las audiencias», como resalta el periodista Mariano Suárez en el libro Fútbol, propiedad privada (Ediciones Al Arco, 2021). Y amplió el espectro del debate: cómo se ve el fútbol en Argentina en la era de las transmisiones a través de internet.
Pares TV accedió a la licencia el 24 de noviembre de 2015. Su antena de transmisión se encuentra en el barrio La Palomita, localidad de Jáuregui, donde se erige el Carlos V, estadio de Flandria. Aquel año, el equipo regresó a la Primera B Metropolitana desde la Primera C, la cuarta categoría del fútbol argentino cuyos derechos de televisión no fueron entregados por la AFA. Tele Red Imagen (TRISA), dueña de TyC Sports, observó en Pares TV una supuesta competencia desleal y una amenaza para sus intereses: pidió la inconstitucionalidad de un conjunto de artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Lo paradójico es que TyC Sports no transmite todos los partidos ni de la B Metropolitana ni de la Primera Nacional. El dueño de los derechos no televisa ni deja televisar. Y los hinchas, al final, se quedan sin ver a su equipo, que muchas veces juega en horario laboral durante la semana. «Quieren quedarse con lo que ni siquiera necesitan», definió en 2019 el periodista Víctor Hugo Morales durante un «Pelotazo» en la puerta del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) a la censura que Pares sufre de los privados: de la productora Torneos y el pulpo mediático Clarín.

Bloqueos y paradojas
«La historia de Pares TV muestra el ejemplo más evidente de censura a sus derechos y los de las audiencias. La historia de Pares TV habla sobre el modelo de comercialización del fútbol. Vender los derechos en un paquete de todos los partidos para todas las plataformas, incluso para "las que aún no existen", como dicen los contratos, sin una zona de reservas para la audiencia, es ilegal. Es incompatible con la legislación argentina vigente», apunta el periodista Mariano Suárez, quien en Fútbol, propiedad privada recorre las siete décadas de fútbol televisado en Argentina y resalta el primer contrato para la transmisión de partidos de la Primera División en 1985. El año pasado, en paralelo, se estrenó el documental En la cancha, televisión comunitaria, fútbol y censura, con dirección de Lucía Maccagno, con el foco narrativo en Pares.
En 2021, además, las transmisiones partidarias vía streaming también fueron atacadas con bloqueos, incluso en la Primera C, en la que la empresa DirecTV accedió a la transmisión de un partido sin la exclusividad. Lo sufrieron las transmisiones «Vivo por Los Andes» y «Funebrero TV» (Club Atlético Midland), miembros del movimiento Medios Partidarios Unidos. Las transmisiones vía streaming de los medios partidarios del Ascenso suelen tener una calidad y un conocimiento muy superiores a los de las cadenas. «Hubo un error», adujeron. Fue una señal de alerta. En el fútbol grande, Disney-Fox, dueña de la mitad de los derechos de la Liga Profesional, sufrió un revés el 17 de enero: la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia dictó la desinversión en el plazo de un año y medio y la condicionó a que, mientras, deba transmitir «de manera abierta y gratuitamente» un partido de Boca o River por fecha. Disney-Fox abarca el 64% de los canales de cable de deportes (7 de 9). Otra paradoja: Torneos y Clarín, que manejan TyC Sports, vieron con buenos ojos la resolución en contra de Disney-Fox. Es, al cabo, una disputa entre conglomerados privados, todo lo contrario a Pares TV, un canal cooperativo que pelea por transmitir a Flandria.


Roberto Parrottino