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De vuelta River

Pasión. El estadio Monumental, a pleno. (Télam)

Luego de 6 años turbulentos, ajenos a la tradición de un club que fue bandera del fútbol argentino por títulos ganados y prestigiosos jugadores, River sumó un campeonato que se celebró ruidosamente a lo largo y ancho del país. El título cobra especial relevancia teniendo en cuenta que el descenso de 2011 y la inédita experiencia en el torneo de la B hicieron mella en el orgullo riverplatense. Más aún: en esos 6 años la sucesión de desaciertos políticos durante las gestiones de  los dos anteriores presidentes (José María Aguilar y Daniel Pasarella) afectaron núcleos vitales de la identidad millonaria. Es por eso que este campeonato, el número 35 en el profesionalismo, implicó un desahogo para los hinchas y también la esperanza de reafirmar el protagonismo que ha tenido River en el mayor tramo de sus 112 años de vida. Fue un título que ganó con justicia, aunque sin sobrarle nada. Lo consiguió con el entrenador emblema, Ramón Díaz (8 títulos en el club, el más ganador de la institución), a quien el presidente Rodofo D’ Onofrio puso contra las cuerdas tras algunos resultados adversos, y jugando con autoridad en momentos clave de un torneo reñido, difícil y con desenlace incierto hasta el final. Con esa conducción, el cuadro millonario edificó una meritoria campaña expresada en sus buenos desempeños como local (ganó 10 partidos y perdió sólo 1) y en triunfos de alto impacto: ante Boca en la mismísima Bombonera luego de 10 años sin ganar en ese escenario; Racing, en dramática definición, y Quilmes, vapuleado por River el día de la consagración. Claro que además del liderazgo de Ramón Díaz, este título de River también se fundamenta en la capacidad goleadora de Fernando Cavenaghi –máximo anotador del equipo–, el aporte sustantivo de los colombianos Eder Álvarez Balanta, Carlos Carbonero y Teófilo Gutiérrez, el talento del veterano mediocampista Cristian Ledesma, la solidez defensiva de Gabriel Mercado y las apariciones salvadoras de Leandro Chichizola y Ramiro Funes Mori, este último autor del gol decisivo en la cancha de Boca. Son los protagonistas, al cabo, de un título que quedará en la memoria de los hinchas millonarios. Habrá que ver si este éxito configura un estímulo para la efectiva reorganización deportiva e institucional frente a no pocos desafíos que se avecinan. ---Pablo Provitilo