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Del mismo palo

El bonaerense de 28 años logró ingresar al PGA Tour, el circuito que reúne a los mejores golfistas del mundo, y se afirma como otro de los exponentes nacionales en el alto nivel. De los caddies a la Asociación Argentina, claves en el proceso formativo.

Setiembre. Etulain en el abierto de Albertsons (ee.uu.), donde tuvo una correcta actuación. (Dykes/Gina/AFP/Dachary)

 

Con una larga tradición en la Argentina, el golf nacional está pasando por uno de los momentos más venturosos de su historia gracias a la proliferación constante de jugadores de jerarquía que se suman a los ya consagrados, como Ángel Cabrera, uno de los principales referentes en la actualidad. Emiliano Grillo, de 24 años, es el caso más visible de esta nueva camada de jóvenes que irrumpieron con fuerza desde el circuito latinoamericano, dado que logró arribar hasta la élite. Pero no es el único.
El PGA Tour, certamen que reúne a los mejores 125 golfistas del planeta año a año, sumó un integrante argentino para esta temporada: Julián Etulain. Nacido en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, se ganó el derecho de jugar en el más alto nivel tras un buen año en el Web.Com Tour, uno de los circuitos satélite del PGA. El bonaerense, que se inició en el Aero Golf Club, una institución humilde de su ciudad, logró la tarjeta PGA Tour Member que lo acredita como miembro del máximo circuito.
Etulain, de 28 años, hizo el recorrido lógico para llegar a competir con los mejores, al ir de menor a mayor. Gastón Saiz, periodista del diario La Nación que sigue de cerca a los argentinos, sostiene: «Es un jugador muy profesional, bien asesorado, que se terminó de formar en EE.UU. y tiene un gran entrenador: Mariano Bartolomé».
Saiz además hace hincapié en el rol de la Asociación Argentina de Golf (AAG) en la carrera del «Tula», tal como es conocido en el ambiente: «La AAG da la posibilidad de formar parte de su escuela y la chance de representar a la Argentina en torneos y en el Mundial, siempre en el ámbito amateur. Así, los golfistas se foguean en la competencia para que luego pasen al profesionalismo. Etulain dio ese salto en 2008 y después siguió el camino correcto, bien planificado».
 

Apoyo decisivo
La aparición en escena –ya desde hace varios años– de la AAG le dio un fuerte impulso al golf nacional. Históricamente, la mayor cantera de jugadores argentinos se encontraba en los caddies (así se conoce a los asistentes de los golfistas que ayudan a los jugadores a elegir los palos con los cuales ejecutan sus tiros y los asesoran sobre las condiciones de la cancha). En el pasado, los caddies aprendían de sus maestros y tenían la oportunidad de practicar los lunes, pero los clubes  comenzaron a poner obstáculos que conspiran contra su desarrollo profesional. Ahí es donde entra  a tallar la AAG.
«La AAG fue fundamental en el caso de Emiliano Grillo, Estanislao Goya, Jorge Fernández Valdez y Emilio Domínguez. Actualmente los caddies tienen menos lugar para jugar, los clubes les cierran las puertas. Hoy, si no tienen un sponsor, no pueden hacer una carrera. Roberto De Vicenzo, Ángel Cabrera, Eduardo Romero, todos eran caddies, era como el potrero del golf, por decirlo de una manera», argumenta Saiz, dando a entender que hoy, de no ser por la Asociación Argentina de Golf y su escuela, para un golfista que no viene de una familia acomodada construir una carrera se torna una empresa muy difícil.
En ese marco se cifran expectativas en torno de Etulain, en virtud de la experiencia acumulada y de sus metas para su debut en el circuito más importante: «Apunto a ser un mejor jugador para setiembre de 2017. Si logro ese progreso al cabo de un año, seguramente voy a mantenerme en el PGA Tour en 2018, o ganar algún título», sostiene el bonaerense.
No será fácil el desafío, entre otras cosas porque el primer año del PGA Tour siempre es el más difícil para un jugador al no conocer las canchas y enfrentar a jugadores de mayor jerarquía. De todos modos, Etulain ya demostró en el circuito Latino y en el Web.com Tour que tiene condiciones, no solo para jugar, sino también para afirmarse en la elite de una disciplina que comienza a poblarse de argentinos. El Tula se suma a Grillo, Cabrera, Fabián Gómez, Miguel Ángel Carballo y Andrés Romero, que ya venía participando del PGA Tour. Le sobran espejos donde mirarse.