Deportes

Entre las cuerdas

Considerado uno de los mejores de la historia, Manny Pacquiao continúa en el centro de la escena deportiva por sus triunfos de alto impacto, su aguerrido estilo y los desempeños más allá del ring.  
Potencia. Pacquiao obtuvo un título mundial este año, en la categoría welter, y perfila nuevos desafíos. (AFP/Dachary)

Boxeador, músico, actor y político. El multifacético Emmanuel Dapidran Pacquiao, mejor conocido como Manny Pacquiao, cimentó su carrera en los rings filipinos para luego saltar a la fama mundial en el boxeo. Pero no le fue fácil el camino. Nacido en Kibawe, Filipinas, en diciembre de 1978, Pacquiao pasó su infancia en la ciudad de General Santos. Era  el cuarto de seis hermanos en una familia que vivía en la extrema pobreza. A los 14 años, Manny decidió abandonar su hogar e irse a Manila, cansado de su padre alcohólico y luego de que éste matara a su perro delante suyo tras una noche de borrachera y lo obligara a comérselo. En la capital del archipiélago, Pacquiao hizo de todo para sobrevivir en las calles: juntó cartones, mendigó y hasta vendió facturas. De a poco, el joven fue forjando carácter y comenzó a hacerse conocido en los Slums, los barrios bajos de Manila, gracias al boxeo. El 22 de enero de 1995, con apenas 16 años, Pacquiao se sumergió en el mundo del profesionalismo al vencer en su debut a Edmund Ignacio en la categoría mosca (alrededor de los 50 kilos). A partir de ahí, su carrera fue casi meteórica. En tan solo un año peleó otras diez veces, y en todas fue el ganador. La primera derrota llegó en febrero de 1996, aunque Pacquiao se levantó del traspié y acumuló 15 triunfos seguidos, incluidos combates en Japón y en Tailandia, donde ganó su primer título del mundo. Si bien perdió su corona por problemas en la balanza en su segunda defensa (dio más del peso pactado), Manny se repuso y otra vez sumó 15 peleas sin derrotas. En el medio de esta racha, llegó su desembarco en los Estados Unidos. Con 22 años, y en la mítica Las Vegas, Pacquiao noqueó en el sexto round al sudafricano Lehlo Ledwaba para lograr el cinturón supergallo de la entidad IBF, y demostró en el mayor mercado mundial su velocidad y su tremenda fuerza, características predominantes en su boxeo. Luego de algunas defensas de su título ante rivales menores, en 2004, a Pacquiao le llegó la oportunidad de pelear contra una de las estrellas del momento: el mexicano Marco Antonio Barrera, a quien venció por knock-out en el onceavo round, sacudiendo al mundo del boxeo y demostrando que estaba para cosas grandes. Meses después, otro mexicano se cruzaba en el camino de Pacman, tal como se conoce a Pacquiao en el pugilismo: Juan Manuel Márquez. El combate por el título pluma terminó en empate, aun cuando el filipino logró tirar a Márquez en tres ocasiones en el primer round. Al año siguiente, Manny volvió a subir de categoría, esta vez para enfrentar al también mexicano Erik Morales, quien lo venció por puntos, propinándole su primera derrota en más de 5 años. Fiel a su historia, el filipino resurgió de su caída y volvió con todo a los rings, encadenando una nueva racha de 15 victorias consecutivas, las mejores de su carrera, ante rivales de fuste como el mismo Morales, Márquez, Antonio Margarito, el inglés Ricky Hatton, el puertorriqueño Miguel Cotto y, quizás su punto más álgido, los norteamericanos Shane Mosley y Oscar de la Hoya. Con 6 títulos mundiales en su currículum, y habiendo subido desde los 50,8 a los 66,2 kilos, las últimas peleas de Pacquiao no han sido las mejores. El año pasado perdió en dos ocasiones, ante Timothy Bradley y frente al ya conocido Juan Manuel Márquez, quien lo noqueó de manera espectacular y obligó a las asociaciones de boxeo a prohibirle al filipino pelear por 6 meses hasta que tuviera el alta médica. Tras ese incidente, Pacman tuvo que salir a desmentir rumores que decían que sufría el mal de Parkinson. El 23 de noviembre de este año, Manny volvió a los rings y venció al estadounidense Brandon Ríos, consiguiendo un nuevo título del mundo en la categoría welter y demostrando que aún le queda cuerda.   Fuera del cuadrilátero Pacquiao trascendió el boxeo. En Filipinas, además de estar en el top 50 de personas con más dinero, es una superestrella, al igual que en toda Asia del Este. Quizás por su historia cruda y sus inicios marginales, muchos lo idolatran al verse reflejados y representados. Tan grande es el impacto de Pacman que hasta el gobierno filipino certificó billetes de colección de 5 pesos con la imagen del boxeador, y el correo nacional lanzó un sello postal con la figura de Pacquiao. Su fama le permitió incursionar en otras áreas como la música, la actuación y hasta la política –actualmente es congresista–, y combina su labor como boxeador con sus obligaciones políticas. En cuanto a la música, Manny sacó dos discos al mercado, y también otros temas simples. El filipino, además, participó en capítulos de series televisivas en su país, y hasta estrenó una película sobre su vida en 2006. Más allá de sus actividades tangenciales, lo cierto es que Pacquiao ya es uno de los mejores boxeadores de la historia. Considerado varias veces como el mejor libra por libra del momento (es decir, el mejor de todas las categorías) al Pacman todavía le quedan varias balas para gastar arriba del ring. ---Germán Esmerado