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Escuela Pucará

Próximo a celebrar su 74° aniversario, el club de Burzaco ostenta recordados logros y exhibe progresos: es uno de los animadores de la escena local asentado en su estilo de juego histórico. El continuo aporte a los seleccionados nacionales.


Auspicioso. El cuadro rojo y su victoria sobre Sic en la fecha 9 del actual Top 12. (Prensa Pucará)

La historia del rugby argentino –y sobre todo el de Buenos Aires– está marcada por las escisiones de los clubes. Peleas, desacuerdos y rupturas que terminaron siendo la piedra basal de nuevas instituciones que hoy enriquecen un deporte que es cada vez más popular en el país. Pucará, fundado el 12 de octubre de 1943 por algunos hombres que se distanciaron de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires –el popular GEBA–, es tal vez uno de los casos más representativos.
 Pucará, el Rojo de Burzaco, nació y creció en el predio de Falucho 766, erigido institucionalmente como un patrimonio social histórico de uno de los barrios centrales del partido de Almirante Brown, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Como un faro de la zona, este año celebrará su 74° aniversario y lo hará en grande, con un presente que le sonríe deportivamente en el rugby, un deporte en el que viene aportando jugadores de primer nivel a los distintos seleccionados nacionales desde hace décadas.
 El equipo de Burzaco cuenta con dos títulos de campeón de la Unión de Rugby de Buenos Aires, uno en 1946 y otro en 1951 (compartido con CUBA), luego de haber sido por aquellos años el equipo sensación de la mano de los recordados Guillermo Ehrman y Ricardo Giles, una pareja de medios –el 9 y el 10 del equipo– que se peinaban a la gomina, con un bigote definidamente tanguero y que han llegado a posar para la tapa de la mítica revista El Gráfico en agosto de 1949.
 Por otra parte, Pucará marcó el camino al transformarse en el primer equipo argentino en derrotar a un conjunto extranjero: el recordado 11-6 a Irlanda en cancha de GEBA, el viernes 15 de agosto de 1952. Una proeza por aquellos años, conseguida ante un equipo europeo que venía de ser campeón invicto del Cinco Naciones. «Pucará siempre fue un club de referencia de la Primera División y eso a nosotros nos da un sentido de pertenencia. Somos un club de barrio, el 80% de sus socios son de Burzaco y Adrogué. Estamos muy orgullosos de la historia», le explica a Acción Lucas Borges, exjugador del club y parte del equipo de Los Pumas que consiguió el histórico bronce en el Mundial de Francia 2007. Una Selección que hizo historia y a la que Borges llegó por su desempeño en el club. «Está claro que es el club más importante de la zona», asegura Lucas, que hoy es entrenador del seleccionado juvenil de Seven que se prepara para los Juegos de la Juventud Buenos Aires 2018.

 Salto de calidad
«Pucará en los últimos diez años dio un salto de calidad: no solo porque siempre se mantuvo en Primera, sino porque jugó playoffs, semifinales, el Nacional de Clubes…», enumera Borges, tal vez el Puma más ilustre de Burzaco, pero no el único. De hecho en aquel plantel de 2007 también estuvo Rimas Álvarez, otro surgido del club que por esos años jugaba en Europa. Desde entonces, los Pumas –y más acá en el tiempo también los Jaguares– se acostumbraron a tener jugadores de Burzaco: desde Lucas González Amorosino –que este año decidió dejar la Selección y volver al club– hasta Manuel Montero, potente wing que aún se mantiene.
 Actualmente, Pucará tiene jugadores surgidos del club convocados a los Pumas, Argentina XV –la segunda Selección–, los Pumitas –el sub 20– y también en los Pumas Seven, el equipo de juego reducido que es disciplina olímpica y que temporada a temporada compite en el Circuito Mundial contra todas las potencias. Pero no es de extrañar que el Rojo se haya convertido en un semillero, ya que es uno de los diez clubes con más jugadores inscriptos en la Unión porteña contando todas las categorías.
Ese buen desarrollo en las etapas formativas  ayuda a este venturoso presente: el equipo es uno de los protagonistas del torneo de la URBA 2017 (conocido como Top 12) y también ostenta con orgullo el hecho de ser los tricampeones del Seven de la URBA, una especialidad de la casa que se fundamenta en la gran calidad y cantidad de backs –los jugadores de atrás, los más ligeros– que surgen de un club-escuela para quienes se desempeñan en esa posición desde los primeros tiempos. Desde hace 74 años. Tan tradicional como vigente.