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Leonas, otro capítulo

Con el arribo de un nuevo entrenador, la selección femenina afronta el desafío de recuperar la armonía grupal y la efectividad con miras a los Juegos Olímpicos de 2016, el gran objetivo.  
Magra cosecha. El equipo nacional volvió a caer ante Estados Unidos, en la final de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. (Hambach/AFP/Dachary)

El fulgor de la llama de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 ya se empieza a vislumbrar en el horizonte. A casi 9 meses de la cita máxima del deporte, el seleccionado argentino de hockey sobre césped femenino se encuentra en la etapa final de su preparación, con más dudas que certezas tanto en el plano deportivo como en el dirigencial. Los discretos resultados y una tensa relación con el plantel se combinaron para que Santiago Capurro fuera removido de su cargo como entrenador de las Leonas y, en su lugar, fuera desginado Gabriel Minadeo. La llegada de Capurro luego del Mundial 2014 de Holanda –dirigido por Carlos Chapa Retegui– ya había sido mirada de reojo por las jugadoras del seleccionado, que querían a alguien que tuviera un estilo de conducción distinto al del Chapa, algo que Capurro no garantizaba. Sin embargo, en un principio, los resultados acompañaron: la Argentina, de la mano de Luciana Aymar, se consagraba en el Champions Trophy de Mendoza disputado a fines del año pasado, torneo que sirvió como despedida de la mejor jugadora nacional de la historia. A partir de allí, Capurro intentó reconstruir el plantel sumando jugadoras jóvenes pero, a su vez, la relación con las «históricas» se fue desgastando. Varias referentes como Rosario Luchetti, Macarena Rodríguez y Silvina D'Elía decidieron renunciar. En el plano deportivo, las actuaciones no fueron las esperadas durante las citas importantes de este año. En las semifinales de la Liga Mundial, la Argentina terminó cuarta, sin poder conseguir un boleto para Río 2016, aunque luego se clasificó por la combinación de otros resultados. Tampoco le fue del todo bien en los Juegos Panamericanos de Toronto donde, al igual que en 2011, perdió en la definición ante Estados Unidos y se quedó con la medalla de plata. Al certamen de Canadá las Leonas habían viajado con dos objetivos: el oro y sacarse la espina de poder competir y ganar sin Aymar. La actuación, en resultados y nivel de juego, no fue la esperada. Encima, días después del torneo renunció Macarena Rodríguez, quien había sido la capitana del equipo. La Confederación Argentina de Hockey (CAH) decidió entonces desplazar de su cargo a Santiago Capurro y designar a Gabriel Minadeo, quien ya tuvo un paso como entrenador de las Leonas entre 2005 y 2009. Minadeo deberá trabajar en dos aspectos clave: el deportivo y la recomposición de la relación entre el plantel y el cuerpo técnico. En cuanto a lo deportivo, la Argentina tiene por delante una meta inmediata, que serán las finales de la Liga Mundial que se disputarán en diciembre en Rosario, y otra mediata, la más importante: los Juegos Olímpicos de 2016. Minadeo, que será el cuarto entrenador de las Leonas desde que Aníbal Fernández asumió como presidente de la CAH hace menos de 2 años (antes, Roggero, Retegui y Capurro), intentará remendar la relación con las históricas que renunciaron en los últimos tiempos para convencerlas de que vuelvan y apuntalen a un plantel joven y con talento.   Recuperar la esencia El incierto rumbo actual de las Leonas resalta porque se trata de un seleccionado que, a fuerza de logros en los últimos tiempos, pudo conquistar a un público exigente como el argentino. El combinado nacional femenino acostumbró a los hinchas a aspirar a lo máximo, a luchar por el primer lugar siempre. Ese habituarse al éxito tuvo un inicio claro: los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Allí, un grupo de jugadoras irrumpió con fuerza en el plano internacional consiguiendo una medalla plateada que quedó marcada en la memoria del público argentino que vio a un equipo que, además de jugar bien, dejaba todo en la cancha, como unas leonas. En aquel evento de Sidney nació el apodo que hoy es una marca registrada y se menciona casi como al pasar, como si desde siempre al seleccionado argentino de hockey lo denominaran las Leonas. Ese equipo, dirigido por Sergio Cachito Vigil, en el que se destacaban Magui Aicega, Cecilia Rognoni, Mercedes Margalot, Karina Masotta, Vanina Oneto y en el que aparecía una joven Luciana Aymar, dejó una marca imborrable en el deporte argentino a fuerza de garra y carisma. A 15 años de ese hecho, Gabriel Minadeo tiene como desafío recuperar esa mística, impregnar a este joven plantel con el espíritu de aquel que marcó un hito y que hizo que muchas personas que jamás habían visto un partido de hockey aún hoy sigan sintonizando la televisión cada vez que juegan las Leonas. Ya no están Aymar, Aicega y el resto de las chicas que rugieron en Sidney. En su lugar, las que tomaron la posta fueron Carla Rebecchi, Noel Barrionuevo y Belén Succi, entre otras. Ellas deberán apuntalar a un plantel joven que buscará hacer historia en Río de Janeiro 2016, tal como hace 15 años otro grupo de jugadoras lo hizo en Australia. Para eso la CAH nombró a Minadeo, quien tendrá sobre sus espaldas la responsabilidad de guiar a este grupo hacia la gloria. Antes, claro, deberá apaciguar las aguas internas. ---Germán Esmerado