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Luces y alarmas

La 33º edición del certamen se inició pese a la cuestionada decisión de la Asociación de Clubes de liberar el cupo de extranjeros, una medida que podría conspirar contra el desarrollo del básquet argentino. Proyecciones deportivas de la temporada.


Defensa. San Lorenzo, actual campeón, en la final del torneo pasado ante La Unión de Formosa. (Télam)

 

Si bien en un momento algunos nubarrones presagiaban una tormenta en el ambiente del básquet argentino, el clima se calmó tras varias reuniones entre los jugadores y los clubes, y la 33ª temporada de la Liga Nacional comenzó en tiempo y forma. Las desavenencias entre la Asociación de Clubes de Básquetbol (AdC) y la Asociación de Jugadores (AdJ) se solucionaron a tiempo, aunque subsisten diferencias entre las partes.
El conflicto surgió tras la liberación del cupo de extranjeros por plantel (en La Liga pasada eran tres y en esta los clubes podían contratar hasta ocho) y llegó a su punto álgido cuando los jugadores, en el medio de la pretemporada, decidieron hacer un paro. Finalmente, y tras la intervención de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), los jugadores levantaron la huelga a pesar de que su pedido no fue escuchado.
La decisión de los clubes de elevar a ocho la cifra de jugadores foráneos es una mala noticia para el básquet argentino, principalmente porque la llegada de tantos extranjeros relegaría a los nacionales y así complicaría su desarrollo y crecimiento. Los extranjeros elevan el nivel de juego, eso está comprobado, pero una superpoblación de basquetbolistas no nacidos en suelo nacional atentaría directamente contra los intereses de este deporte, que en la Argentina viene en franco crecimiento desde hace años, con los logros de la Generación Dorada (el seleccionado masculino) y la gran cantidad de albicelestes en la NBA, como botones de muestra.
¿Por qué la AdC tomó esta medida? Desde la propia Asociación sostienen que es por los altísimos contratos que piden los jugadores. Se habla incluso de pedidos de aumento de un 100% interanuales, y los clubes no pueden sostener un gasto semejante. Sin embargo, desde los clubes insisten en que las ocho plazas de extranjeros «son optativas, no obligatorias» y que tomaron la medida para intentar frenar el reclamo de los jugadores a la hora de renegociar sus contratos. Lo cierto es que, hasta hoy, ningún equipo firmó con más de tres extranjeros.
Por el lado de los jugadores, las quejas no solo apuntan a la cantidad de fichas de foráneos, sino también a la duración de los contratos (son por mes, y los jugadores quieren que se les garanticen diez meses de competencia), además de un parate por las Fiestas, que los clubes tengan que estar al día con sus pagos para poder participar del torneo y la obligación de que haya asistencia médica en entrenamientos y partidos. Algunas de estas cuestiones fueron atendidas, pero la mayoría no.

 

Libro de pases
En cuanto al juego, San Lorenzo, último campeón, parte como favorito a pesar de haber sufrido la baja de Walter Herrmann, su figura. El cuadro azulgrana se movió bien en el mercado y contrató a Gabriel Deck (fue parte del plantel olímpico de la Argentina en Río 2016) y a Selem Safar, uno de los jugadores más valorados de la Liga. Además, sumó dos buenos extranjeros: el uruguayo Mathias Calfani y el estadounidense Jerome Meyinsse. Como principal competidor del Ciclón aparece un histórico, Obras Sanitarias, que contrató a Herrmann, a un pivot dominante como Matías Leiva y a un joven con mucha proyección: Matías Bortolín. Otros equipos que se armaron bien y buscarán destronar a San Lorenzo son Quimsa de Santiago del Estero, el campeón de la 2014/15 que sumó al pivot Tayavek Gallizzi; Gimnasia de Comodoro, finalista hace dos temporadas; y el otro conjunto santiagueño, Olímpico de La Banda, dirigido por Fernando Duró.
Más allá de la lucha por el título, lo interesante de la temporada estará en los jóvenes jugadores que año a año aparecen y que no dejan de sorprender. Tras la pasada campaña, dos de estos proyectos (Nicolás Brussino y Juan Pablo Vaulet) dieron el salto a la NBA. Se espera mucho de Santiago Vaulet, hermano de Juan Pablo y compañero en Bahía Basket, y habrá que estar atentos a la aparición de alguna nueva figura que esté fuera del radar. El básquet argentino suele sorprender en ese sentido.
Así, la Liga Nacional conserva sus atractivos, por el momento sin grandes cambios, aunque con cierta alarma debido a la liberación del cupo de extranjeros que podría alterar su desarrollo.