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Marcas de león

Gonzalo Peillat, de 24 años, es uno de los pilares del seleccionado que ganó el oro olímpico y lidera el ranking mundial gracias a su capacidad goleadora en el córner corto, jugada clave de este deporte. La influencia familiar y el reto de fondo: India 2018.

Potencia. El bonaerense con la bocha durante un encuentro de la World League en Londres. (Mailer/Rex/Shutterstock/Dachary)
El córner corto es un arte que no todos dominan en el hockey sobre césped. Técnica, habilidad, precisión, potencia son cualidades que no suelen abundar en un mismo jugador. Se trata de un tiro libre indirecto que puede torcer el desarrollo de un partido si termina en gol. La confección de la obra requiere de tres jugadores: un servidor –el que pone en juego la bocha con un tiro veloz y rasante–; un parador –el que desactiva ese centro atrás de rastrón– y el gran protagonista, el tirador –encargado nada menos que de rematar al arco–.   
Para ser campeón, dicen, pueden escasear otros recursos, pero no debe faltar un goleador, el artista, el de la pincelada final. El argentino Gonzalo Peillat es uno de ellos y encabeza la lista de notables en este tipo de jugada.
Con la camiseta número 2 en la espalda y una estirpe de recio defensor, este argentino nacido en Villa Lynch, provincia de Buenos Aires, en 1992, tiene una mano de seda que por momentos hace olvidar que su otra función, en realidad, es desbaratar los ataques rivales. Sin embargo Peillat, pilar del seleccionado argentino que viene de ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y que lidera el ranking mundial, antes tuvo que perfeccionarse en el arte de los goles para mejorar su rendimiento. Con su gravitante aporte, los Leones obtuvieron el oro olímpico (fue el goleador del torneo con 11 tantos), un título Panamericano (Toronto 2015), medalla de bronce en el mundial de Holanda, en tanto él se adjudicó el premio Olimpia de Plata en tres oportunidades (2014, 2015 y 2016).
Gonzalo nació en una familia de hockey. Su papá, Emilio Peillat (exdelantero), era DT de su mamá, Laura Berthold (exarquera), en el club Mitre. Allí nació la historia de amor que, al poco tiempo, se consolidó con el nacimiento de Gonzalo. Luego de haber coqueteado con el handball a los 6 años, terminó por volcarse al hockey en el mismo club que sus padres. Rápidamente descubrió que su fuerte eran los lanzamientos de córner corto, la gran virtud que lo catapultó prematuramente al combinado nacional. Basta consignar que con apenas 19 años fue la revelación del equipo en Londres 2012.

Palo a palo
La técnica de la «arrastrada», como se denomina a la acción de ejecutar el córner corto, la aprendió de Marco Riccardi, un exjugador de la selección. «Cuando pude controlar bien la técnica, le dije a mi papá que me faltaba potencia. Y empezamos a buscar qué podíamos hacer. Lo primero que se nos ocurrió fue hacerle un agujero a la bocha y ponerle arena. Mi papá es herrero, así que la hizo sin problemas. La agujereó, la llenamos de arena y quedaba buenísima, bien pesada», contó Peillat en una entrevista con la revista El Gráfico. Luego siguió con sus experimentos: le puso una planchuela de hierro al palo, que pesa 500 gramos y que con los 400 de la planchuela, lograba una fuerza de golpe de casi un kilo. «Ahí fui adquiriendo potencia», recuerda el defensor que actualmente juega en el Mannheimer HC de Alemania.
Peillat respira hockey. Además de la influencia de sus padres, está en pareja con Florencia Habif, jugadora de las Leonas, y recientemente viene de brillar una vez más con los Leones. El equipo jugó en Londres, durante el mes de junio, la ronda semifinal de la World League –el tercer torneo detrás de los Juegos Olímpicos y el Mundial– y él fue elegido como el mejor jugador del certamen tras haber sido el máximo artillero con 12 tantos. Si bien los Leones perdieron la final ante Holanda, ya se habían asegurado tanto un lugar en la ronda final (en diciembre en Bhubaneswar, India) como un pasaje al Mundial 2018, a disputarse en ese país. Allí, los Leones intentarán conseguir otra hazaña. Y para conseguirlo necesitarán, sí o sí, de la capacidad de Peillat, un goleador infalible.