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Mujer top

El circuito femenino, desde hace años, exhibe a una jugadora talentosa y multicampeona, de esas que integran el selecto panteón de los grandes del tenis. Se trata de la estadounidense Serena Williams, quien consiguió su sexto Grand Slam en Wimbledon, uno de los 4 torneos más relevantes del año tenístico, y prolongó su dominio entre las mujeres. Con 68 títulos oficiales en su currículum y vigente a sus 33 años, la número uno del mundo no solo conquistó otro torneo prestigioso sino también acrecentó sus chances de sumar nuevas distinciones. Al obtener Wimbledon, quedó en la puerta de inscribir su nombre junto a los de Steffi Graf, Margaret Court y Maureen Connolly, únicas jugadoras que lograron los 4 torneos más importantes en una temporada. Para que eso ocurra deberá ganar el Abierto de Estados Unidos, el último de este año. La norteamericana también apunta a registrar otras marcas históricas, señal de su constante crecimiento desde su lejano debut, en 1997. Por caso, con sus 21 coronas se ubica a un título de alcanzar a Graf como la más ganadora de Grand Slam en la era profesional y a 3 de Court, dueña de la mayor cantidad de campeonatos de este tipo en la historia. Por supuesto que las cualidades tenísticas explican su exitoso presente. Con mentalidad ganadora, potencia en sus golpes y personalidad para imponer su juego en condiciones no siempre favorables, esta morena robusta delineó un estilo eficaz que supo sostener en el tiempo. De ahí que el final de su carrera no se vislumbre cercano. Así lo manifestó tras conseguir Wimbledon. «Un día, si algún día me retiro, miraré hacia atrás y diré que hice un gran trabajo. Pero por ahora quiero ser una gran jugadora». No parece una frase de ocasión. Como sucede con el suizo Roger Federer, Williams pertenece a la clase de tenistas que siguen fijándose metas pese a los triunfos acumulados y el inevitable transcurrir de los años, motivados por un espíritu competitivo digno de admiración. ---Pablo Provitilo