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Otra vez Arsenal

En el marco de un itinerario histórico para el club de Sarandí, el equipo de Gustavo Alfaro obtuvo el torneo más federal del país, basado en el espíritu de conjunto y la solidez de su juego.  
Campeón. A pura contundencia, Arsenal se llevó la segunda edición del certamen. (Télam)

Tras derrotar categóricamente a San Lorenzo de Almagro, Arsenal de Sarandí celebró la obtención de la Copa Argentina, un título que lo reafirma como uno de los grandes equipos del momento. El club fundado por el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Grondona, completa con este logro una época llena de éxitos.  Basta consignar que son pocos los títulos que le restan por ganar, teniendo en cuenta que ya luce en sus vitrinas la reciente Copa Argentina, el Torneo Apertura 2012, la Supercopa Argentina 2012 y, en el plano internacional, la Copa Sudamericana 2007 y la Copa Suruga Bank 2008. Salvo esta última, tal vez la menos prestigiosa por tratarse de un único partido ante un equipo de la confederación asiática, todos los festejos tuvieron un denominador común: el entrenador Gustavo Alfaro. De bajo perfil pero casi indiscutido como uno de los mejores del país, el director técnico nacido hace 51 años en Rafaela supo sacarle el máximo provecho a planteles sin grandes apellidos y que ante cada logro atravesaban un lógico recambio de jugadores sin grandes bajones en el rendimiento. Esa capacidad de adaptación a su plantel se evidenció más que nunca este semestre. Alfaro continuó al frente del proyecto de Arsenal pese a las partidas de sus mejores hombres: el defensor Lisandro López concretó su previsible traspaso al fútbol europeo, el mediocampista Jorge Ortiz se mudó unas cuadras hacia Lanús y Carlos Carbonero fue a probar suerte a River. En lugar de ellos, el DT apostó por una fórmula que ya le había dado resultados ante otras sangrías en la plantilla: contratar poco pero bien, y confiar en lo que ya tenía. Así, Julio Furch pasó de ser el delantero que hasta hace un año no tenía lugar en Olimpo ni en San Lorenzo, a ser uno de los goleadores del fútbol argentino. Sostiene esos goles con una defensa liderada por Cristian Campestrini, un arquero que ya lleva más de cinco años en el club, y una zaga central como le gusta a Alfaro,  sólida y aguerrida, donde Mariano Echeverría aparece como su exponente más conocido. Todos ellos están rodeados por jugadores surgidos de las inferiores que con paciencia fueron insertándose en el primer equipo, como los laterales Hugo Nervo y Damián Pérez, el volante polifuncional Nicolás Aguirre y el mediocampista ofensivo Ramiro Carrera. También destacan con su aporte apellidos que la dirigencia contrató cuando sus carreras parecían en declive, como los casos de Martín Rolle, Jonatan Gómez y Mauricio Sperdutti; y el recambio logrado con profesionales que hasta hace pocos meses destacaban en la B Nacional, como Fausto Montero y Christian Milla. Con apellidos modestos pero con una estructura sólida y una estrategia de juego aceitada hasta en los más mínimos detalles, Arsenal es uno de los equipos más rendidores del año. Además de los 29 puntos que logró en el Torneo Final –redondeó una temporada de 60 puntos–, y luego de una digna participación en la Copa Libertadores, a partir de marzo el club del Viaducto comenzó su exitoso recorrido en la Copa Argentina. Venció 2-0 a Santamarina de Tandil y 3-1 a Platense. En la siguiente fase, no tuvo problemas para dejar en el camino a Independiente, Godoy Cruz (ambos 1-0) y All Boys en la semifinal, a quien venció por penales y en este caso sí con polémicas arbitrales que devolvieron a la agenda el tema de un supuesto favoritismo hacia el club fundado por el presidente de la AFA hace más de 30 años. Pero la final ante San Lorenzo no dejó dudas. Uno de los equipos más elogiados por su juego vistoso, y que ya había sido víctima de Arsenal unos días antes por la 11º fecha del Torneo Inicial, fue goleado 3-0 por el cuadro de Alfaro, que se llevó el mejor premio: una vuelta olímpica, 1,8 millón de pesos a la caja del club y la clasificación a la próxima Copa Libertadores. Un logro que, en caso de no desmantelarse el proyecto encabezado por su entrenador, podría no ser el último para un club que entró en la historia grande del fútbol argentino. ---Tom Wichter