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Palos renovados

María José Granatto, campeona mundial sub 21 y elegida como mejor juvenil de la última temporada, encabeza el recambio generacional de las Leonas tras las salidas de figuras históricas. De sus primeros pasos en La Plata a los exigentes desafíos de 2017.


Delantera. La argentina en el encuentro ante Gran Bretaña en los juegos de Río 2016. (AFP / Dachary)
 

Los retiros de Luciana Aymar y Carla Rebecchi, dos símbolos de las Leonas, y la renuncia de otras jugadoras de primer nivel, abren interrogantes a la vez que retos mayúsculos en el seleccionado femenino de hockey sobre césped. El más importante: acelerar la  renovación  con miras a mantenerse entre las mejores del mundo. En este contexto, varias jugadoras del seleccionado sub 21, campeonas del mundo en diciembre, reúnen condiciones para apuntalar el recambio. Entre ellas, se destaca María José Granatto, de 21 años, quien ya mostró sus condiciones con el equipo mayor.
La historia de Majo, o el «Demonio de Tasmania», como la bautizó Delfina Merino, está signada por el esfuerzo y su capacidad de cumplir objetivos desde temprana edad. Criada en La Plata en una familia apasionada por el hockey, Majo comenzó practicar este deporte en 2000 con solo cinco años, en la misma entidad que dos de sus hermanas mayores: el Club Universitario de Quilmes (CUQ). Casualmente, y sin saber que alguna vez sería parte de las Leonas, en ese año el seleccionado femenino mayor consiguió la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Sidney, Australia, por primera vez en la historia. «Lo único que me acuerdo de esos Juegos es que estaba mirándolos desde que me levantaba hasta que me acostaba. Siempre me gustaron los deportes y los Juegos Olímpicos son lo más lindo, el sueño de todas», le cuenta a Acción.
Al año siguiente, se produjo un hecho que marcó un punto de inflexión en su carrera. La crisis económica de 2001 también golpeó a entidades deportivas como el CUQ. Su familia, un sostén clave para ella –según confiesa–, decidió trasladarse a la localidad de Gonnet (La Plata), donde con 16 años debutó en la Primera del club Santa Bárbara. En este club, la delantera se dio el gusto de jugar junto a sus tres hermanas, al tiempo que fue tomando mayor protagonismo producto de su talento.
 

Camino al andar
En simultáneo a sus meritorios desempeños en el club platense, Granatto inició su itinerario por los seleccionados al ser convocada para integrar el equipo juvenil, en 2010 y, años más tarde, a las Leonas. El bautismo con el conjunto albiceleste, dirigido por Gabriel Minadeo,  resultó decisivo para afirmarse entre las mayores, no solo por haber gravitado en la obtención de la Liga Mundial de Hockey disputada en Rosario en 2015 (convirtió un gol en la final) sino también por haber sido elegida como la mejor jugadora junior del certamen.   
De ahí que se cifraran muchas expectativas en ella para la temporada 2016. En el horizonte figuraban compromisos relevantes con Las Leonas y la copa del mundo con el seleccionado sub 21. Sin embargo, la jugadora redobló los esfuerzos para no faltar a ninguna competencia. El balance deparó reconocimientos. Más allá de la floja performance de las Leonas en los juegos olímpicos, Granatto ganó otro título (el Trofeo de Campeones disputado en Londres) y obtuvo el campeonato mundial con el equipo sub 21 en Chile. Un título de alto impacto para la disciplina y para ella, dado que sumó otros logros personales al ser elegida como la más destacada del torneo y, por decisión de la Federación Internacional de Hockey, la mejor jugadora junior de 2016.
En el presente, la delantera se encuentra enfocada en el seleccionado mayor de cara a los desafíos de este 2017. La Copa Panamericana –un torneo a celebrarse en agosto en Estados Unidos– y las etapas definitorias de la Liga Mundial serán los grandes objetivos del equipo argentino para lograr la clasificación al Campeonato del Mundo 2018. «Priorizaremos la formación del grupo. Esas pequeñas cosas nos harán crecer», explica la jugadora. Más allá de los torneos por venir, sin duda muy relevantes, el reto de fondo del conjunto nacional será recomponer su imagen, debilitada en los últimos meses por conflictos internos. Allí aparece Majo Granatto, exponente de una camada de jóvenes que aspira a mantener viva la esencia de las Leonas con su propio sello.