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Progresos en la arena

La pareja argentina conformada por Ana Gallay y Georgina Klug viene destacándose en el circuito y aspira a llegar a Río 2016. El apoyo estatal como motor de crecimiento.

 

Éxito. El festejo de las argentinas tras obtener el oro en los Juegos Panamericanos. (Retamal/AFP/Dachary)

El beach vóley argentino había conseguido un logro histórico en Londres 2012, cuando por primera vez una dupla femenina clasificó para un juego olímpico. Si bien la pareja conformada en aquel entonces por Ana Gallay y Virginia Zonta no pudo superar la fase de grupos en el certamen desarrollado en Inglaterra, la experiencia ganada sirvió para que la Argentina comenzara a asentarse en una discplina en la que no solía destacarse.
Tres años después, la dupla nacional, ahora conformada por Gallay y con Georgina Klug en lugar de Zonta, consiguió por primera vez para la Argentina la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto y de a poco se acomoda en el circuito internacional de la Federación Internacional de Vóley (FIVB).
Este crecimiento se dio a partir de la creación del Ente Nacional de Alto Rendimiento (ENARD) en 2010, que le dio un impulso al deporte argentino por medio de aportes económicos para viajes, becas e infraestructura para el entrenamiento. En el caso particular del beach vóley –como se denomina a este deporte que se practica sobre la arena–, y según palabras de Ana Gallay a la FIVB, «el ENARD me permitió volcarme al profesionalismo en una disciplina que yo practicaba por hobby, ya que hasta ese momento era profesora de educación física». Gallay nació hace 29 años en Nogoyá, Corrientes, y jamás había jugado al vóley playa hasta 2007, atraída luego de haber hecho un curso de árbitro. «Comencé a dirigir y me enamoré de la disciplina», sostuvo en una entrevista reciente. Por su parte, Klug, de 31 años y oriunda de Santa Fe, viene del vóley en su especialidad clásica, donde fue profesional durante 10 años hasta que se volcó al beach vóley, primero como pasatiempo y luego, desde 2013, como su actividad principal. «El entrenador de la selección me pidió que jugara un torneo en 2012 para ayudar a la Argentina a clasificar a los Juegos Olímpicos de Londres, ahí empecé», explicó.
El aporte del Enard fue crucial en el desarrollo tanto de Gallay como de Klug en el beach vóley, cubriendo los gastos para las giras internacionales que la pareja viene realizando desde hace más de un año, con resultados cada vez más sobresalientes. La dupla lidera el ránking nacional, donde casi no compite, dado que el Circuito Sudamericano y el Mundial reciben la mayor atención por parte de las argentinas. Por otro lado, cabe señalar que la aparición en escena del Enard, al margen de cumplir un papel clave para la profesionalización del deporte, acercó a varias deportistas al circuito argentino de beach vóley, que hoy cuenta con 129 chicas rankeadas a nivel nacional.

 

Escenarios
El objetivo primordial del equipo nacional es la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Y para eso, la pareja argentina necesita quedar entre las primeras 16 del ranking mundial. Hoy, ese listado las encuentra en el puesto 14 tras los puntos sumados en el Circuito Sudamericano 2014/15, donde ganaron 3 etapas de las 8 disputadas. Además, el año pasado Gallay y Klug sumaron 2 históricos quintos puestos en el Circuito Mundial de la FIVB y un meritorio noveno lugar en el Grand Slam de Shanghai.
La actividad de la dupla nacional viene siendo intensa en 2015. Además de los Panamericanos, la pareja participó en el Grand Slam de San Petersburgo (Estados Unidos) y el Mundial de Holanda –en ambos no logró superar la primera ronda– y obtuvo 3 novenos puestos en Stavanger (Noruega), Praga (República Checa) y Fuzhou (China). La temporada del Circuito Mundial aún no terminó, quedan 8 competencias. En 2016, la mira estará puesta en la Copa Continental, torneo clave en la suma de puntos y la obtención de plazas para los Juegos de Brasil.
Pese al exigente calendario, los logros recientes alcanzados por Ana Gallay y Georgina Klug abren expectativas con miras al futuro. Es que la dupla argentina cuenta con oficio, temperamento y otras virtudes en su estilo de juego, aspectos clave para cumplir con el objetivo trazado y consolidar los progresos experimentados por la disciplina en los últimos años.

Germán Esmerado