Deportes

Scaloni para armar

El entrenador consiguió buenos resultados con un equipo renovado y menos dependiente de Messi. Consolidar una línea futbolística, la asignatura pendiente en un 2021 en el que estarán en juego la clasificación al Mundial de Catar y la Copa América.

Auspicioso. Indicaciones del DT en el tercer encuentro de las eliminatorias, en la Bombonera. El plantel nacional ganó 3 partidos y empató 1. (Marcelo Endelli/Pool/AFP)

El ciclo de Lionel Scaloni al frente de la selección argentina tendrá en 2021 un camino extenso y cargado, con dos objetivos principales: sellar la clasificación al mundial de Catar 2022 y conquistar la Copa América que se jugará a mitad de año en la sede que compartirán Colombia y nuestro país.     
Scaloni, el entrenador que llegó sin experiencia, ya construyó las bases con Lionel Messi como arquitecto. Los pilotes, sin embargo, son propios. Hizo el recambio después del Mundial de Rusia 2018, cuando los entrenadores top le esquivaban al cargo. Y la selección, con el tiempo y de a ratos, entrega una sensación de un equipo que, sobre todo, no depende de Messi. En el debe, acaso, permanece darle forma a un estilo de juego más allá de las declaraciones. No se sabía tanto de Scaloni y, de momento, se sabe un poco. «El punto alto del equipo es esa palabra: equipo. Somos un rival difícil, que cuando hay que ponerse el overol, se lo pone. Y que cuando hay que jugar, estos chicos son de los mejores del mundo», dijo después de la última victoria, ante Perú en Lima por Eliminatorias, donde la selección hacía 16 años que no ganaba. Y en eso anda Scaloni y su equipo, que es Argentina.
La independencia de Messi quizá se explique por el aporte de Lautaro Martínez y por la aparición de otros jugadores jóvenes. El delantero es el goleador del ciclo Scaloni (11 goles en 21 partidos), seguido por Messi (6 anotaciones). Pero también, y gracias al apoyo de Pablo Aimar, Roberto Ayala y Walter Samuel en el cuerpo técnico, Scaloni le dio rodaje a futbolistas que hasta Rusia no figuraban en el radar. Leandro Paredes (25) y Rodrigo De Paul (21) son los jugadores que más partidos jugaron durante la gestión del actual entrenador. Integran el mediocampo, un sostén para Messi dentro de un equipo que no está armado en torno del astro del Barcelona. Paredes y De Paul son clave en la zona media, desde donde se marca el rumbo, a la que se suman como alternativas Exequiel Palacios y Giovani Lo Celso. Pero también en otras zonas del campo de juego hay auspiciosas noticias. En la defensa se asentó Lucas Martínez Quarta. En el ataque, Nicolás González, un desconocido para el ambiente futbolero, hizo su presentación con dos goles en dos partidos y se perfila como titular. De la generación de estrellas se pasó a la de jugadores comunes, con el liderazgo de Messi. Con esos cambios, la Argentina de Scaloni logró 10 de los 12 puntos en las Eliminatorias, el segundo mejor inicio desde que se disputan con el formato actual.
Argentina volverá a jugar recién el 25 de marzo ante Uruguay por Eliminatorias, de local. Y el 30 enfrentará a Brasil de visitante. Un inicio ante las otras selecciones sudamericanas campeonas del mundo. «Scaloni ha hecho un recambio interesante, y ahora viene la otra etapa, que es la de desarrollar una idea que los jugadores la entiendan y puedan ejecutar –dice a Acción Roberto Saporiti, ayudante de César Luis Menotti en el Mundial de Argentina 78–. Más allá de la forma en que llegó, que a mí no me resulta importante, me parece que aportó juventud y ganas de mostrar otras cosas. Estuvo un año sin ver a los futbolistas en el campo, y la única forma de poder progresar es trabajar con ensayos y puesta en escena».
Después de otra doble jornada de Eliminatorias (Chile, de local, y Colombia, de visitante), llegará la Copa América: la selección debutará el 11 de junio frente a Chile. En la Copa América de Brasil 2019, el equipo de Scaloni se quedó con el tercer puesto. Pero ahora las presiones aumentarán teniendo en cuenta que el seleccionado no levanta el trofeo desde hace 28 años.

Grito de gol
Scaloni, coinciden en el grupo de compañeros del campeón del Mundial Sub 20 de Malasia 1997 con José Pékerman al mando, era el bromista que les levantaba el ánimo a los que extrañaban y lloraban por las noches en las habitaciones de hotel. Pero también el que se dejaba ayudar, sin ser recio ni cerrado. «Nos gustaba más estar en la selección que en nuestras casas –recuerda a Acción Leandro Cufré, compañero de Scaloni en aquel Mundial, hoy entrenador con experiencias en México–. Tarde o temprano les iba a tocar esta posibilidad. Lionel (Scaloni) sabía a quién le tocaba marcar y quién lo marcaba, y era una época donde no se accedía fácil a la información. Conoce hasta a los jugadores de China, y por el nombre».
Sobre Scaloni, cuya primera experiencia para sumar las horas exigidas en el curso de entrenador fue dirigir a juveniles de Son Caliu, un club a horas de Palma de Mallorca, pesa aún la acusación de «traidor» después de que se quedara tras integrar el cuerpo técnico de Jorge Sampaoli en Rusia 2018. Pero es el protegido de Claudio Tapia, el presidente de la AFA. Su apuesta. «No somos potencia mundial –evaluó en sus días como entrenador interino de Argentina–. Existe el famoso dicho de “somos Argentina”, como si con eso ya ganáramos. Pero hace mucho no ganamos nada. Hay que trabajar».
Ya pasaron dos años de trabajo. En 2020, la selección argentina subió dos escalones y cerró el año en el séptimo puesto del ranking de la FIFA. Pero tal vez lo que simboliza el ciclo de Scaloni sea un festejo de gol en el triunfo 2-1 de Argentina ante Bolivia en La Paz, en octubre. En el tanto del empate, Scaloni terminó adentro de la cancha, como un jugador más, abrazándolos. La confianza de los jugadores ya se la ganó. «Aunque me traten de loco lo veo normal –dijo una vez Scaloni en referencia a su llegada a la selección argentina–. Pero desde el momento en que me lo propusieron, dije: “Vamos para adelante, acepto el desafío”». Sortear los exigentes exámenes de este año, por lo pronto, será clave para su futuro en el banco más caliente del país. A las primeras pruebas ya las aprobó.