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Segundo tiempo

Cada vez mayor cantidad de jugadores de más de 30 años rinden en el alto nivel y desafían el paso del tiempo. Los cambios en la forma de entrenar y el espíritu competitivo, factores que explican el fenómeno. Casos emblemáticos de la Superliga 2018-2019.


Símbolos. Braña, Cubero y Guiñazú, tres mediocampistas vigentes en Estudiantes de la Plata, Vélez y Talleres de Córdoba, respectivamente. (De izquierda a derecha: NA/TÉLAM/DANIEL CACERES)

El tiempo de vida útil de un futbolista parece haberse extendido en el fútbol argentino. La constante es la misma: se juega bien o se juega mal. Pero lo que cambió es que, cada vez hay más jugadores de entre los 30 y 40 años que juegan bien y perduran en la Primera División. En la temporada 2018/2019 de la Superliga, el 25% de ellos tiene más de 30. Hace 20 años, solo el 9% superaba las tres décadas. No se trata de aplazar el retiro. Los veteranos compiten en el mismo nivel de exigencia que cualquier otro jugador. Aplican la sabiduría del paso del tiempo, cumplen con los cuidados de un deportista de alto rendimiento e incorporan las novedades físicas y tácticas en los ejercicios de entrenamiento. Si quiere mantenerse, el futbolista se esfuerza más que aquel primer día como profesional.
La lista de los diez más veteranos la encabezan los arqueros Sebastián Bértoli (41 años, Patronato), Cristian Lucchetti (40, Atlético Tucumán) y Mauricio Caranta (40, Talleres). Luego sigue un cuarteto de jugadores de campo: Pablo Guiñazú (40, Talleres), Adrián Bastía (39, Colón), Fabián Cubero (39, Vélez) y Rodrigo Braña (39, Estudiantes). El top ten lo cierran Nereo Fernández (39, Unión) y Sebastián Torrico –también arqueros– y el mediocampista Juan Mercier (38, Atlético Tucumán). De alguna manera, aquello de que los futbolistas tienen una «carrera corta» va quedando en el pasado. «Me gusta competir y sentirme vigente; creo que aporto al equipo y a los más chicos. Al tomarme como ejemplo, me alientan a continuar. Me siguen transpirando las manos antes de cada partido y quiero ser titular siempre», explica Braña. En Primera, el jugador que más extendió su trayectoria fue Ángel Labruna (41 años y 14 días), ídolo de River. Entre los arqueros, Hugo Gatti, (44 años y 23 días), ídolo de Boca.

Ventajas monitoreadas
Mauro Ceruti fue el preparador físico de Guiñazú en Talleres en los dos últimos años. Trabaja hoy con Frank Kudelka en Universidad de Chile. «La preparación se ha ido modificando –dice Ceruti a Acción–. Antes a los jugadores se los entrenaba como maratonistas. Se les cargaba peso, trineos para arrastres sobre la espalda, buscando la fuerza, y por ahí se les deterioraba las articulaciones y se les generaba deformaciones, artrosis en rodillas y tobillos. Eran entrenamientos de mucha duración y resistencia, no para el juego del fútbol. Pero con la aparición de la tecnologías –monitoreo y los GPS–, se adaptó una carga óptima de entrenamiento. Se hizo más específico y menos global. El jugador llega más descansado, en mejores condiciones que antes, lo que hace que se prevengan lesiones. Mejor calidad y menos cantidad».
Guiñazú terminó la Superliga pasada como el jugador con mayor cantidad de pases acertados (1.140) y como el segundo con más pelotas recuperadas (90), por detrás del colombiano Wilmar Barrios (94). «A pesar de que el Cholo (Guiñazú) tuvo gran parte de ese viejo entrenamiento –agrega el preparador físico Ceruti–, se ha sabido cuidar en su vida privada, en alimentación y descanso. Y tiene una fortaleza mental terrible que hace que entregue un poquito más. Con el tiempo, además, se aprende a jugar al fútbol y eso lo sabe: siempre está bien ubicado. Todo eso hace que su rendimiento sea más eficiente que el de un jugador más joven que suple todo eso corriendo. Es la ventaja para de que a los 40 años siga en un gran nivel».

Cuestión de marcas
Bértoli, de Patronato, tiene otro récord, además de ser el futbolista más longevo en la Superliga: es el que debutó en Primera con mayor edad después de ascender con el club entrerriano de Paraná en 2015. Nereo Fernández es el arquero con más partidos en la historia de Unión, por encima de Nery Pumpido. Bastía, el volante central de Colón, anunció que se retirará el año que viene, cuando termine el torneo. En diciembre entrará al club de los 40, al igual que Cubero, el jugador con más partidos en la historia de Vélez. No es un detalle que entre los diez más veteranos en el fútbol argentino, cinco sean arqueros y cinco sean mediocampistas centrales de origen. En la mitad de la cancha, se corre más que en los puestos de la defensa y el ataque. Pero también se juega más con la cabeza. Y, a veces, la sensación es que ciertos futbolistas juegan «parados», a uno o dos toques. El que ocupa el puesto 11 entre los más veteranos, sin embargo, es Santiago Silva, el delantero de Gimnasia La Plata. Cumplirá 38 en diciembre. Como Bértoli, Silva tiene otro récord: es el uruguayo con más goles en el fútbol argentino.
«Lo que cambiado es la manera de entender lo que es la profesión de futbolista», señala a Acción Fernando Signorini, (preparador físico personal de Diego Maradona), presente en la Selección en el Mundial de Sudáfrica 2010: «Cambió la alimentación, el cuidado, el descanso, y hoy los jugadores están sometidos a un sistema de vigilancia, a mucha presión, y eso hace que se tengan que cuidar y no caer en otros hábitos que antes no se condenaban, como andar de noche». Signorini, de igual modo, pone por delante el factor humano, la técnica futbolística al servicio de la preparación física: «Si a la genética la ayudás, siempre es mejor. Mirá si Diego se hubiese cuidado más: jugaba hasta los 50. Es verdad que se avanzó en el área de la fisioterapia, la kinesiología, la prevención de lesiones».
La segunda edición de la Superliga, acaso expone como nunca la vigencia en la élite de un grupo de jugadores mayores en los equipos. Una tendencia que, pese a algunos retiros, se consolida. Por caso este año, antes del Mundial de Rusia, dejó la actividad Juan Carlos Blengio, a los 38 años. En los últimos dos años en Tigre, compartió plantel con Matías Blengio, su hijo. También dijeron adiós Leandro Desábato, a los 39 años en Estudiantes, y Daniel Montenegro, días antes de cumplir los 40, en Huracán. Pero muchos veteranos siguen, incluso en las categorías de ascenso. Agazapado para romper todos los registros, en la B Nacional juega Christian Gómez, ídolo de Nueva Chicago que pelea por el ascenso. Cumplirá en noviembre 44 años. Si creció la expectativa de vida humana, los futbolistas –y la industria de la pelota– tampoco se iban a quedar en el umbral, afuera de ese avance. Hay jugadores para rato. Muchos de ellos, incluso, modelos. Y cada vez más en el fútbol.