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Sube y baja

El tenis argentino no obtuvo ningún título a nivel individual en el circuito máximo de la disciplina. Las claves del declive tras un ciclo exitoso y la situación de las mujeres.

 

Renovación. Delbonis y Mayer, los argentinos mejor ubicados en el ranking de la ATP, tuvieron una temporada con altibajos. (Estrella/AFP/Dachary)

La Argentina se acostumbró, desde la irrupción de Guillermo Vilas en el profesionalismo, a tener a uno o varios tenistas entre la elite mundial. El marplatense, que debutó en el circuito en 1969, marcó un antes y después en el tenis albiceleste, provocando que el público en general se interesase por un deporte que, hasta ese momento, no era tan popular en el territorio nacional. Vilas consiguió su primer título en 1973 y, a partir de allí, solo en 2 temporadas no hubo tenistas argentinos coronándose en algún torneo a nivel individual. Hasta 2015.
Con la derrota de Leonardo Mayer en la segunda ronda del Masters 1000 de París a principios de noviembre, se terminó el año para los tenistas argentinos en el circuito de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales). Mayer, hoy por hoy el mejor entre los argentinos, se ubica en el puesto 35 del ranking mundial de la ATP y no pudo cosechar ningún título durante esta temporada.
El correntino es el más destacado de un grupo que tiene a otros 4 tenistas entre los 100 mejores: Federico Delbonis (53º), Juan Mónaco (54º), Diego Schwartzman (72º) y Guido Pella (73º). A ellos se les puede agregar Carlos Berlocq, hoy en el puesto 127. Ninguno pudo alzarse con un trofeo en esta temporada 2015, tercera vez que sucede desde la aparición de Vilas (las otras dos fueron en 1984 y 1997). Es decir que pasaron 18 años de la última temporada donde no hubo conquistas.
Hay un atenuante para esta situación: incidieron las lesiones de los 2 mejores jugadores argentinos, Juan Martín Del Potro y Juan Mónaco. El caso de Delpo es el más preocupante, puesto que sus problemas en las muñecas lo vienen complicando desde hace años. En 2015, el tandilense apenas pudo disputar 4 partidos y aún no hay plazos para su vuelta, aunque el propio Del Potro suele postear fotos en las redes sociales donde se lo ve entrenando y poniéndose a punto.

 

Virtuosa camada
Más allá de los casos de los tandilenses, lo cierto es que el tenis argentino hacía muchos años que no tenía una temporada tan poco productiva. Tras la escasez de títulos en 1997, el tenis nacional logró rearmarse en base a una legión de jugadores que comenzaron a pisar fuerte, como Mariano Puerta, Mariano Zabaleta, Franco Squillari y Agustín Calleri. Tras ellos, aparecieron jóvenes talentosos como Gastón Gaudio, David Nalbandian y Guillermo Coria y varios otros de primer nivel como Guillermo Cañas, Juan Chela y José Acasuso, por citar algunos.
En 2004, toda esa nueva camada consiguió logros relevantes, con la recordada final de Roland Garros entre Gaudio y Coria en 5 sets como hecho destacado. Tanto Gaudio como Coria terminaron el año en el Top 10 de la ATP, a los que se agregó Nalbandian para que la Argentina tenga 3 jugadores entre los 10 mejores del mundo. Otra gran temporada fue la de 2009, con Del Potro consagrándose campeón del Abierto de los EE.UU.
Hoy, esos logros parecen cada vez más lejanos. Basta reponer un dato: apenas un argentino (Mayer) está en el Top 50 del ranking mundial, de lo que se desprende que la disciplina se encuentra en una etapa de transición. Algo comprensible teniendo en cuenta que la camada de Coria, Nalbandian, Cañas y Gaudio dejó la vara muy alta.
Entre las mujeres, los resultados también fueron adversos y no se vislumbran mayores progresos. Además de que ninguna representante nacional acreditara títulos en el circuito mayor, la mejor exponente, María Irigoyen, se ubica en el puesto 196 del escalafón de la WTA (Asociación Femenina de Tenis). Tras el retiro de Gabriela Sabatini, y con la excepción de otras jugadoras que tuvieron buenos rendimientos luego de la partida de Gaby, el tenis femenino continúa relegado de los primeros planos. Prueba de ello es que Paula Ormaechea, quien logró ubicarse en el puesto 59 del ranking en 2013, este año cayó al 259º de la clasificación.
En este escenario, abundan incertidumbres y desafíos de cara al futuro. Consolidar el trabajo formativo y mejorar los resultados en torneos de primer nivel asoman como los principales retos, con miras a que el tenis nacional recupere el brillo de épocas recientes.

Germán Esmerado