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Un fenómeno griego

Giannis Antetokounmpo deslumbra en Milwaukee Bucks con su potencia física y sus habilidades. Elegido mejor jugador de la última temporada y elogiado por estrellas en actividad, se perfila como el sucesor de LeBron James. El sueño del primer anillo.

Figura. El pivot, decisivo en un reciente duelo frente a Sacramento Kings. (Shaw/Gina/AFP/Dachary)
La estrategia de marketing de la NBA, mejor liga de básquet del mundo, siempre se basó en potenciar el espectáculo con aquellos nombres que marcan época. Alcanza con un breve repaso: en los 80, el centro de atracción estaba en la rivalidad entre Magic Johnson y Larry Bird. En la década del 90 sobrevino la explosión de la mano de Michael Jordan. Más tarde, los focos se posaron sobre el recientemente fallecido Kobe Bryant y Shaquille O’Neal y, en la última década, los flashes se centran en LeBron James. Pero todo tiene un final. La dinastía de James, de 35 años, está pronta a acabarse, con lo cual las miradas se desplazan a posibles sucesores. Stephen Curry, Kevin Durant y Kawhi Leonard figuran como los herederos naturales, pero en los últimos años el surgimiento de un nuevo fenómeno tomó a todos por sorpresa: el de Giannis Antetokounmpo, de 25 años. Nacido en Grecia, hijo de inmigrantes ilegales nigerianos, Giannis logró superar una infancia dura, signada por la pobreza y el trabajo como vendedor ambulante para subsistir. El descubrimiento de un cazatalentos del básquet griego logró que los ojos de la NBA se detuvieran en él, por lo que fue elegido para jugar en Milwaukee Bucks en 2013. Desde su llegada a la liga no paró de evolucionar y las últimas temporadas viene deslumbrando a todo el planeta básquet. Especialmente porque, con un físico excepcional –mide 2,11 metros de altura y tiene un cuerpo atlético en el que sobresalen una envergadura de brazos de 2,26 metros y unas manos enormes de 27 centímetros– logró delinear un estilo de juego habilidoso y, sobre todo, eficaz. A sus características físicas y sus cualidades en la cancha, les agrega una pasión por el entrenamiento y una voluntad para mejorar año a año que cautiva a los entrenadores, los especialistas y el público. De ahí que lo presentan como «el fenómeno griego». Alto nivel «No se ha visto en la historia un jugador similar, no solo por altura y explosión atlética, sino también por su manejo de balón y recursos dignos de un base, el armador en este deporte. Cuando un jugador reúne esas características se está en presencia de alguien tremendamente avasallador, que recuerda a los mejores pivots de la historia como Shaquille O’Neal o Wilt Chamberlain», explica a Acción Juan Estévez, periodista que trabaja para la NBA. En la actualidad, la NBA se caracteriza por dos cuestiones: el ritmo de juego, que se aceleró a niveles nunca vistos, con muchos más ataques cortos; y los lanzamientos, fundamentalmente el de tres puntos, que se convirtió casi en un requisito para jugar en la liga. Antetokounmpo, quien arribó a la NBA hace 7 años, se ha destacado por el primero de esos ítems: su velocidad y potencia al encarar el aro lo convierten en un jugador ideal para el básquet actual. El lanzamiento de tres puntos, en cambio, siempre fue su punto débil, aunque sus registros en esta temporada mejoraron. «Giannis logró una eficacia en el tiro externo que no tenía y parecería estar transformándose en el jugador perfecto», sentencia Estévez. La calidad y el dominio de Giannis han suscitado elogios de todas las estrellas de la liga. Por caso, Kevin Durant: «Nunca he visto a nadie como él. Podría convertirse en el mejor jugador de la historia si lo quiere». O el propio LeBron James: «Es un jugador extraordinario, de otro nivel». Antetokounmpo idolatra a James, a quien considera «un extraterrestre, el mejor del mundo», aunque eso no le impide tomar distancia de él y otras figuras cuando elige no sumarse a entrenamientos con sus rivales para perfeccionar su juego en solitario. Giannis ya fue elegido el Jugador Más Valioso de la temporada pasada y todo parece indicar que recibirá esa distinción este año, liderando a su equipo, Milwaukee Bucks, uno de los mejores de la NBA. La cuenta pendiente del griego se vincula con los duelos decisivos en las instancias finales, de cara al gran anhelo: consagrarse campeón de la NBA por primera vez. A su favor, padeció dificultades económicas y logró salir adelante hasta consolidarse como un deportista de elite, nada menos que en una de las mejores competencias del mundo. Suficiente motivo para que se ilusione con conquistar la estrella que le falta y, tarde o temprano, con ocupar el trono que deje vacante LeBron.