Deportes | Fútbol femenino

Un gol inclusivo

Mara Gómez, primera jugadora trans en Primera División, reflexiona sobre los avances y las batallas de las mujeres y el colectivo LGTBI dentro y fuera de la cancha. Los prejuicios que subsisten y la influencia de la educación en el ámbito deportivo.

Pionera. Oriunda del barrio platense La Granjita, la delantera de Villa San Carlos logró acceder a la máxima categoría profesional. (Sebastián Casali)

Mara Gómez protagoniza un hecho histórico: es la primera jugadora transgénero habilitada en la máxima divisional del fútbol femenino. Después de cuatro años de participar en las ligas amateur, en La Plata y Chascomús, hoy luce la camiseta del club Villa San Carlos, uno de las entidades que forman parte de la Primera A, tras su debut como profesional el 7 de diciembre de 2020.
La pandemia la obligó a ver demorado concretar su sueño de jugar en Primera. «Fue larga la espera, porque como futbolista lo que una desea es que llegue el fin de semana y salir a la cancha y a mí me ha llevado un montón de meses», relata a Acción la delantera de 23 años que sabe que su debut marca un punto de inflexión en la lucha del colectivo travesti y trans.
Sin embargo, esa demora le permitió avanzar en su carrera en el Instituto Cassatti de La Plata donde estudia Enfermería. «Futbolísticamente el coronavirus me obligó a hacer una pausa, tenía que debutar en abril, y en marzo se decretó el aislamiento obligatorio. Claro que, entre las cosas positivas, pude estudiar, aprobé finales en la Facultad, leí y estuve mucho tiempo con mi familia», cuenta.
El fútbol para Mara –oriunda del barrio La Granjita, en el oeste platense– resulta de vital importancia teniendo en cuenta que fue el ámbito de contención en un momento de su vida. Durante su adolescencia, cabe recordar, la hoy jugadora de Villa San Carlos sufrió mucho y tuvo períodos de seria depresión debido al rechazo, la discriminación y la intolerancia a la que la sometía la sociedad, solo por haberse asumido como trans.
–El 2020 para el mundo fue un año de mucha angustia, aunque a vos, paradójicamente, te permitió concretar un sueño. ¿Cómo lo viviste?
–Diría que no se trata de un logro personal, solamente, sino que es el resultado de muchas luchas y de haber conquistado espacios. Tener una Ley de Identidad de Género y que el Estado nos reconozca es una nueva oportunidad para las generaciones venideras. Fundamentalmente para que que no tengan que padecer las cosas que tuve que sufrir yo hasta llegar acá, y mucho menos las que han tenido que sufrir las generaciones pasadas para lograr ser reconocidas dentro de la sociedad.
–Hacés hincapié en la lucha colectiva y elegiste un deporte que es colectivo y que, como la lucha, requiere de tácticas y estrategias, ¿creés que hay una conexión o es casual?
–Para mí no fue casual porque todo estuvo unido. El fútbol siempre fue considerado un deporte para hombres. Incluso, hasta hace unos años atrás, el fútbol femenino tampoco era admitido dentro de este deporte y dentro de la sociedad. Todo va de la mano, hoy podemos hablar también de fútbol inclusivo, no solo de fútbol masculino o femenino. En nuestro país somos privilegiadas y privilegiados porque las mujeres y el colectivo LGBT+ tenemos derechos. Es una batalla constante poder desbinarizar los diferentes ámbitos sociales y generar una paridad para que todas las personas, independientemente del sexo o del género, podamos ser parte de todo lo que nos rodea.
–En esta batalla colectiva, ¿qué significan para vos los nombres de Diana Sacayán y Lohana Berkins?
–Son personas muy importantes que han estado desde el primer momento de la batalla para ser reconocidas socialmente. Son las que han encabezado la lucha para que se sancionase la Ley de Identidad de Género, grandes referentes para nuestra comunidad y para la sociedad. Todo lo que estamos logrando es también porque ellas pusieron el cuerpo, sufrieron agresiones físicas y psicológicas hasta dejar la vida. Hubo mucho maltrato y violencia hacia el colectivo, pero sabemos que, más allá del dolor, hay logros. Se me hace un nudo en la garganta (se pausa un instante la entrevista para que se reponga).
–El destino que le reserva la sociedad al colectivo travesti y trans pareciera ser el de prostituirse, ¿considerás que llegar a cumplir tu sueño de futbolista te ubica en un lugar de ejemplo para mostrar que hay otra vida?
–Eso era lo que me daba mucho miedo en mi adolescencia: pensar que, seguramente, me iba a llegar a pasar a mí también, ya que la sociedad te empuja, a causa de la discriminación, a que tengas ese tipo de vida y no te da la oportunidad de que tengas un trabajo, de independizarte. A las personas que pertenecemos a este colectivo no les dan opciones, o vivís en la prostitución, que es lo que el patriarcado consume, o morís para no vivir una vida de mierda. Las chicas trans y travestis que viven de la prostitución están sometidas a esta actividad por la falta de oportunidades. Que hoy hablemos de cupo laboral trans y que Alba Rueda haya sido designada subsecretaria en el Ministerio de Género y Diversidad son cambios muy importantes.

Trayectoria. Jugó 4 años en ligas amateurs. (Sebastián Casali)

–¿Qué rol creés que desempeñan la educación en general y la Educación Sexual Integral (ESI) en particular?
–Eso es vital. Es un trabajo de educación e información diario, tenemos que dejar la genitalidad de lado para tratarnos como personas. Antes una chica trans o travesti soñaba con tener esta oportunidad y lo ideal sería que no piense que tiene que anhelar una vida digna y nada más porque es su derecho. La implementación de la ESI en las escuelas es muy importante para que los chicos y las chicas comiencen a crecer con una mentalidad mucho más abierta y aceptable y que no se sientan obligados u obligadas a tener que cumplir con ciertas conductas heterohegemónicas que llevan a encasillar a las personas según su genitalidad.
–¿Debería implementarse la ESI en el ámbito deportivo, también?
–Obviamente, sí. La sociedad aún no lo entiende, pero de a poco vamos creciendo, evolucionando, hay normativas, hay mayor discusión. Vamos a pasos muy agigantados, pero faltan muchos más.
–El colectivo travesti y trans tiene un promedio de vida de entre 35 y 40 años, sin embargo, para competir les exigen respetar ciertos parámetros hormonales que colaboran en acortar los tiempos de vida. ¿Cómo transitás esta contradicción?
–Tuvimos que adoptar el modelo del Comité Olímpico Internacional con respecto a deportistas trans en los diferentes deportes. No es una normativa del COI, pero sí es una recomendación para los casos de chicas trans como yo, que nace con el cuerpo masculino y para ser femenino debe cumplir con los parámetros hormonales que van de 1 a 10 nanogramos por milímetro de sangre de testosterona. Para ello, hay que someterse a un tratamiento hormonal que inhibe la producción de testosterona. Es un tratamiento invasivo para el cuerpo porque lo estás forzando a cambiar las acciones normales y fisiológicas del organismo y puede tener consecuencias, a corto o largo plazo, como la atrofia muscular, o que comience a bajar la fuerza y la velocidad. Influye también en lo emocional, a veces puedo estar bien, a veces mal. Yo aprendí mucho de Lore (Lorena Berdula), mi representante, acerca de que todo costo tiene un beneficio y a veces hay que empezar desde lo más bajo para cambiar las cosas. Hoy tenemos un pie adentro de la máxima categoría del fútbol femenino, vamos a ir trabajando para que el día de mañana no haya que someterse a un tratamiento hormonal y hacer entender que no se trata de velocidad y fuerza sino de habilidades y cualidades.
–Y hablando de cualidades futbolísticas, ¿Cuál es el mejor gol que metiste en una cancha y contra quién?
–En AFA tengo solamente dos partidos y no hice un gol aún, pero en la Liga Amateur Platense, los dos goles más importantes son los de los dos últimos campeonatos que hemos tenido, el de Apertura y el de Clausura. En ambos casos fue contra el mismo rival en ida y vuelta de encuentro, fue ahí donde me ha tocado hacer goles decisivos para que podamos salir campeonas y la verdad que es muy emocionante, porque entrenamos muy duro y pudimos lograr el objetivo que queríamos. No obstante, los goles nunca son individuales, siempre son del equipo.
–Y en tu vida personal, ¿cuál es el mejor gol que metiste en una cancha y contra quién?
–Goles hice muchos y me cuesta recordarlos, pero el mejor gol es al patriarcado, creo que fue el mejor gol de la historia.


Beatriz Chisleanschi