Opinión

Juan Carlos Junio

Dirigente cooperativista

El acto de votar

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Primer paso. El 13 de agosto, con las primarias, comienza a definirse el escenario electoral.

Foto: Guido Piotrkowski

Iniciamos la última semana de campaña electoral con vistas a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del próximo domingo 13, primer eslabón de una serie de actos electorales que serán determinantes para el futuro del país y de la vida de nuestro pueblo.
Se advierte una cuestión preocupante desde el punto de vista del funcionamiento del sistema democrático: en la Argentina la participación, como consecuencia del voto obligatorio y de una fuerte tradición de protagonismo popular, ha sido siempre muy importante, de entre el 75% y el 80%, una de las más elevadas del mundo. Sin embargo, según las últimas elecciones provinciales y las estimaciones de las encuestas que se vienen realizando, se verifica una caída de la participación y de la voluntad del voto.
Hay que recordar que el sistema democrático en nuestro enfoque tiene dos grandes elementos. Uno es precisamente la participación mediante el sufragio. Y el otro elemento, vital a nuestro juicio, es que entre elección y elección la ciudadanía sea protagonista desde sus organizaciones políticas, sociales, culturales, cooperativas, barriales, etcétera, lo cual le da otro contenido y otro sentido al sistema democrático. Continúa siendo determinante para el esquema de la democracia moderna que el pueblo concurra a votar.
De forma tal que no podemos más que hacer una invocación frente a esta posible realidad, en el sentido de que es vital la concurrencia al comicio y no dejarse atrapar por escepticismos producto de campañas e ideas desesperanzadoras acerca del propio sistema democrático y de una perspectiva popular y progresista para la República Argentina. 
Las fuerzas políticas populares son conscientes de esta dificultad, por ello se han lanzado al «trabajo casa por casa», a los efectos de interpelar al pueblo, al elector y la electora, no solo desde su propuesta partidaria específica, sino para enfrentar esta conducta abstencionista que pareciera haber crecido en nuestro país.

Poderes detrás de la apatía
Es indispensable recordar que el sufragio es una conquista del pueblo lograda a principios del siglo XX. No ha sido una cesión gratuita de algún sector de poder. Se consiguió a través de una gran lucha y desde ese comienzo se pudo ir democratizando, primero con el voto secreto y luego con el voto de la mujer. En ese contexto hay que defender la participación y el protagonismo en las elecciones. Nosotros como cooperativistas siempre hemos concebido a la democracia sustentada en la participación. En caso contrario, el sistema se empobrece, languidece e inclusive, peligra.
La idea de lo participativo implica que la sociedad se involucre en las organizaciones, en el caso nuestro, cooperativas, aunque también en las culturales, sociales y políticas. Lo que no debe soslayarse es que cuando la democracia se debilita y los pueblos no son protagonistas, no participan y no votan, los que priman son los poderes de facto, los poderes reales, fundamentalmente los económicos.
Por nuestra parte, venimos de hacer un aporte en la creación de instancias de participación, desde nuestras propias visiones políticas para esta elección. Formamos parte de una importante convocatoria de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, realizada días pasados, junto con precandidatos por Unión por la Patria. El objetivo fue acercar a este sector, el de las capas medias y pymes, a los candidatos, a los efectos de escucharse mutuamente. Realizamos un aporte importante de carácter democrático y los candidatos pudieron compartir sus formulaciones, particularmente lo que atañe al mundo de las pymes: los temas financieros, económicos, impositivos, el mercado interno. Fue una magnífica experiencia en ese sentido.
Finalmente, esperamos que el domingo 13 prime una fuerte participación del electorado a través del sufragio y que se vaya encausando este momento democrático de nuestro pueblo que se continuará en las generales de octubre. Luego de las PASO, con un escenario más definido, sería deseable que predomine la confrontación de ideas y propuestas, un debate más programático que el que se registró hasta ahora. Ese es el camino precisamente para que la ciudadanía se sienta interpelada. Lo que importa, en definitiva, son las ideas y proyectos de cada uno para un futuro colectivo del país. Si eso se pone en discusión, seguramente va a ayudar a la propia decisión del ciudadano con respecto a su voto.

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