Opinión

Juan Carlos Junio

Dirigente cooperativista

Entre el Congreso y la calle

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Transcurridos casi dos meses de la asunción del presidente Javier Milei, comenzó el tratamiento parlamentario en el recinto de la Cámara de Diputados de la ley mal denominada ómnibus, ya que en realidad esa calificación oculta el verdadero sentido, que es el de una revisión absoluta e integral de la vida ciudadana, de las relaciones laborales, sociales y culturales y de la distribución de la riqueza en un sentido más concentrador que el existente.
En el crucial debate, todavía no finalizado, se pusieron en juego un conjunto de tensiones políticas. La minoría parlamentaria de La Libertad Avanza (LLA) se vio obligada a negociar con los llamados bloques «amigables y dialoguistas» quienes, si bien presionaron y lograron importantes modificaciones en el proyecto original, también mostraron su preocupación por apoyar la «gobernabilidad» y respaldaron con su voto de aprobación el proyecto en general. Todo indica que en el tratamiento artículo por artículo, el Gobierno se verá ante la alternativa de asumir nuevas concesiones, ya que «no le dan los números». De tal modo que el proyecto original quedará bastante mutilado, aunque no se debería subestimar lo que subsistirá en materia de privatizaciones, temas culturales y educativos, y otros vinculados con el medioambiente y la ecología.

Comedores a la deriva
Tras las brumas del debate parlamentario continúan emergiendo los acuciantes problemas sociales, particularmente para los núcleos más humildes y sectores de los estratos más bajos de la clase media. En tal sentido el tema de los comedores comunitarios, a los que el Gobierno dejó de enviar alimentos, se ha ido transformando en un gravísimo problema social ya que, mediante estos mecanismos de asistencia por parte del Estado, gestionados por organizaciones sociales y los propios ciudadanos beneficiarios, se ha transformado en un elemento esencial para la vida.
En los últimos días el Gobierno ha negado el envío de fondos y alimentos a los comedores, por lo tanto la situación se va agravando, tanto es así que se generó un pronunciamiento de la Iglesia, a través de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal, planteando su preocupación por la situación de estas millones de personas, entre ellas, muchos niños y niñas.
La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello tuvo la ocurrencia de decir que recibiría de a uno a todos aquellos que tuvieran hambre. La respuesta de las organizaciones sociales ha sido un masivo reclamo, con miles de personas en fila, de a uno, ante las oficinas de la ministra. Obviamente, la funcionaria no cumplió con su palabra y no los atendió. Todo indica que el denominado «ajuste doloroso» se va materializando con la consecuente potenciación de estas situaciones críticas para la vida del pueblo.
Complementariamente, el proceso inflacionario posdevaluación continúa creciendo, generando una caída vertical del consumo en todos los sectores sociales, lo cual implica un fuerte deterioro del nivel de vida de la sociedad. Es posible que de ese modo en algún momento se reduzca la inflación, pero está claro que será a costa de un agravamiento de las tensiones sociales con su consecuente conflictividad política.
Paradójicamente, a pesar de este cuadro tan crítico, el presidente de la Nación inicia su gira hacia Israel, Italia y el Vaticano, en un viaje cuya preocupación principal es ratificar el apoyo irrestricto al Gobierno de Benjamín Netanyahu, en el contexto de una guerra muy peligrosa y con un saldo humanitario dramático, de allí que las distintas potencias están actuando a los efectos de frenar el conflicto sobre la base de la existencia de los dos pueblos y los dos Estados. 

Respuesta. La ministra Pettovello dijo que atendería de a uno a quienes tienen hambre: miles, en una larga fila de más de 20 cuadras esperaron en vano que cumpliera su palabra.

Foto: NA

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