Opinión

Juan Carlos Junio

Dirigente cooperativista

La disputa por el sentido

Foto: Télam

La semana que comienza estará signada por dos temas importantes: uno, estrictamente político, y otro, vinculado con la situación económica.
La nueva presencia de la vicepresidenta Cristina Fernández en el alegato de su defensa en la causa denominada «Vialidad» se constituye, como indican experiencias anteriores y particularmente en este juicio, en un acontecimiento político y comunicacional trascendente. Así ocurrió cuando el tribunal le negó la posibilidad de expresarse tras la acusación del fiscal. En esa oportunidad, lo hizo a través de las redes sociales, lo cual se constituyó en una suerte de cadena nacional virtual que reprodujo su alegato. La disputa política, ideológica e interpretativa del juicio vuelve a ser un dato de carácter político muy relevante. En ese contexto, es posible que vuelvan a producirse manifestaciones públicas de apoyo a Cristina Fernández, retomando el espíritu de aquellas grandes marchas del viernes 2 de septiembre en todo el país.
Paralelamente, mientras avanza la investigación del atentado sufrido por la expresidenta, subsiste una clara discrepancia sobre la interpretación de este acontecimiento. Una parte le asigna un papel esencial al clima de violencia simbólica y de odio previo al atentado, en tanto que la oposición política y mediática, desde el mismo momento del hecho, minimiza ese aspecto y coloca el centro del debate en otro lugar, escindido del contexto ideológico y simbólico. Quizás el ejemplo más acabado es el del expresidente Mauricio Macri, quien en una entrevista televisiva señaló que «fue algo individual, de un grupito de loquitos, no estuvo orquestado políticamente».
Si bien un sector mayoritario de la oposición política se pronunció en repudio al atentado, por lo visto en las semanas posteriores al mismo, muchas de esas afirmaciones fueron  hechas como meras formalidades. Sus autores y autoras, esencialmente de la oposición política y de los grandes medios de comunicación, acompañan y sostienen la postura de minimizar el marco de odio. Sobran ejemplos para exhibir, pero los más contundentes han sido los féretros, bolsas mortuorias y guillotinas exhibidas en manifestaciones públicas, así como el crecimiento exponencial en el discurso público, tanto político como mediático, de términos descalificadores hacia Cristina Fernández y el Gobierno en general, incluyendo al presidente Alberto Fernández.
Si bien la investigación está en una fase inicial, va quedando claro que actuó un grupo organizado de admiradores del nazismo, no «loquitos sueltos». Queda por dilucidar si hay instigadores y financiamiento desde sectores políticos.

Luces y sombras
En el plano económico, las gestiones del ministro de Economía, Sergio Massa, que buscan conseguir un fortalecimiento de las reservas, así como inversiones y créditos, están teniendo resultados prácticos. Se registra una mejora en ese aspecto, fundamentalmente como resultado del reconocimiento forzado de 200 pesos por dólar a los exportadores de soja, con el fin de que, tardíamente, liquiden las divisas imprescindibles para equilibrar las reservas del Banco Central.
En ese sentido, hay un encauzamiento luego de la desestabilización que se generó en su momento con la operación financiera y política de llevar el dólar ilegal a 350 pesos, imbricado con un fenomenal proceso de remarcación de precios.
Aún sigue pendiente la atención de la deuda social. La noticia del dato inflacionario de agosto muestra que no se está logrando cambiar la tendencia, y si bien es un fenómeno de carácter multicausal, no hay duda de que se trata de una cuestión de puja distributiva, donde, como siempre, hay ganadores y perdedores. En esa definición, se puede afirmar que quienes se benefician no son ni las pymes ni los trabajadores, sino los sectores monopólicos que llevan adelante el proceso de remarcación, conocidos como formadores de precios. A estos núcleos empresarios, que determinan entre cuatro o cinco de ellos un 70% a 80% de la producción de bienes, se los viene interpelando para que colaboren y lleguen a acuerdos, pero hasta aquí la experiencia indica que ese mecanismo no ha dado buenos resultados, si pensamos en los consumidores, en ciudadanas y ciudadanos que siguen siendo el pato de la boda.
Con todo, se abre una expectativa sobre la revisión o actualización de los convenios colectivos para que el sector del trabajo no pierda frente a las remarcaciones de precios. Además, el Gobierno, según adelantó el ministro de Economía, derivará una parte de los ingresos extra por la liquidación de soja a los sectores sociales más postergados y, quizás, a otros sectores productivos afectados.
La economía no se puede analizar escindida del ámbito político, de allí que sería fundamental avanzar hacia el establecimiento de un contexto convivencial y democrático. En tal sentido, se destaca la voluntad del presidente de la Nación de llevar al foro global de la Organización de las Naciones Unidas el repudio y el rechazo a hechos como el atentado contra la vicepresidenta y el contexto de odio en que se produjo. Además, y en el mismo sentido, la vicepresidenta sostiene, como en anteriores oportunidades, que  resulta imprescindible y vital para el sistema democrático y para el contexto económico y social, establecer un gran acuerdo que contribuya a recorrer un camino consensuado, posibilitando ir saliendo de crisis económicas, sociales y políticas recurrentes y estructurales.