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Divisas que no aparecen

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Cristian Carrillo

La llegada de nuevos créditos o inversiones en dólares parece demorarse mucho y peligran los yuanes que abultan las reservas. La estrategia de Economía.

FMI. Pese al sobrecumplimiento de las metas del primer trimestre de 2024, los desembolsos son los pactados en el programa firmado en 2022.

Foto: Shutterstock

El Gobierno sigue pasando la gorra, aunque sabe que sus dos objetivos, se alejan día a día: levantar el cepo y dolarizar. De hecho, en su reciente presentación en el Congreso, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, pareció descartar como política económica la dolarización de la economía. Mientras tanto, ya en la mira del presidente Javier Milei por su falta de resultados, el ministro de Economía, Luis Caputo, viajó varias veces a Estados Unidos para conseguir financiamiento fresco del Fondo Monetario Internacional y de inversores privados sin ningún resultado hasta el momento.

Hace pocos días el organismo que conduce Kristalina Georgieva aprobó la octava revisión del acuerdo con el FMI y el desembolso de 800 millones de dólares, los cuales ya el Banco Central había gastado para pagarle al mismo Fondo. La tarea que se autoimpuso Caputo es conseguirle los dólares a Milei para dolarizar la economía, mientras la Cancillería, a cargo de Diana Mondino, sigue tirando la cuerda con China, país con el que se mantiene un swap que representa dos tercios de las reservas del Banco Central, lo que pone en riesgo la sustentabilidad del mercado cambiario.

Tras la aprobación del staff técnico de la octava revisión, el documento será tratado en las próximas semanas por el Directorio del organismo y en ese momento se girará al dinero a la cuenta del Banco Central. Dicho documento sostiene que «aprovechando el desempeño mejor de lo esperado hasta el momento (todos los criterios de desempeño se cumplieron con márgenes), se llegó a entendimientos sobre políticas para seguir reduciendo la inflación, reconstruir las reservas externas, apoyar la recuperación y mantener el programa firmemente encaminado».

Sin embargo, pese a los elogios, el FMI señaló que «es necesario que continúen realizándose esfuerzos para mejorar la calidad y la equidad de la consolidación fiscal, afinar los marcos de política monetaria y cambiaria, así como atender los cuellos de botella para el crecimiento». Tanto el FMI como los inversores, lo que esperan del Gobierno de La Libertad Avanza es «afianzar el proceso de desinflación y fortalecimiento de las reservas internacionales y el balance del Banco Central»; pero, hasta el momento, nada de esto está sucediendo.

Reservas y megacanje
La inflación se ubica por encima del 200% interanual, el balance del Central se llenó de activos remunerados que sirvieron como incentivos (puts) para las colocaciones de deuda del ministro Caputo, mientras que el crecimiento de reservas es «ficticio». Perseguir el déficit cero no le sale gratis al ministro, sino que lo compensa con más deuda. La caída de la actividad, provocada en buena medida por el ajuste fiscal, dio lugar a una fuerte caída real de la recaudación derivada del consumo y los salarios. El ministerio de Economía realizó, por ejemplo, un megacanje de deuda vigente en pesos por activos de más largo plazo, con el objetivo de despejar los vencimientos de corto plazo.

Según informó Economía, la operación permitirá refinanciar papeles indexados por inflación que vencen este año por un monto total de 57 billones de pesos, equivalente a 71.000 millones de dólares. Para ello lanzará títulos por un valor técnico de 105 pesos por cada lámina de 100; es decir, que ofrecerá un sobreprecio de 5 pesos por cada 100 de nominal que rescate del mercado, lo que implica una emisión adicional de 2,8 billones de pesos.

Para captar fondos, la estrategia de combinar colocación de nueva deuda y cubrir al inversor con seguros de posiciones bajistas (put), disminuyendo la inversión inicial y amortiguando la pérdida de valor temporal, fue ampliamente difundida en las últimas semanas. En tan solo dos meses, la cartera que conduce Caputo emitió opciones «puts», un seguro de precios que entrega el Banco Central a los bancos para tentarlos a que compren bonos del Tesoro en cada licitación, por más de 11 billones de pesos.

Negociación en Beijing. La Canciller junto con el secretario de Finanzas, Pablo Quirno y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, viajaron para intentar renovar el swap.

Foto: NA

En materia de acumulación de dólares, de acuerdo con el último dato al 31 de marzo, «las reservas netas del BCRA fueron negativas en 2.159 millones de dólares: las reservas netas (divisas) o líquidas fueron negativas en 7.389 millones, 4.345 millones correspondieron a oro y 885 millones a Derechos Especiales de Giro (DEG). Las reservas totales se situaron en 27.127 millones», de acuerdo con el relevamiento realizado por el Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (Geres).

«En la transición hacia un nuevo régimen monetario (que involucra la competencia de monedas), la política monetaria evolucionará para seguir anclando las expectativas de inflación y la política cambiaria se hará más flexible, al tiempo que se seguirán reduciendo las restricciones y controles cambiarios a medida que las condiciones lo permitan», agrega el Geres; pero para ello, el Gobierno reconoce que necesita entre 10.000 millones y 15.000 millones de dólares: todo esto sin que haya un conflicto con el Gobierno chino que implique no renovar el swap (intercambio) entre pesos y yuanes.

El Gobierno nacional aún no logró un acuerdo con la República Popular de China por los 18.000 millones de dólares del swap que se mantiene vigente y que cuenta con un tramo de 5.000 millones con vencimiento en junio. Según reconoció el vocero presidencial, Manuel Adorni  «no hay definición» sobre el resultado de las negociaciones que realizaron en Shangai la Canciller, Diana Mondino, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno. El BCRA cuenta con 27.575 millones de dólares de reservas brutas, pero 18.000 millones corresponden al convenio con China. De este total, existe un tramo de 5.000 millones que vencen en junio y que Bausili y Quirno fueron a negociar. La negociación por la renovación del swap chino se torna urgente para el Gobierno porque otras posibles fuentes de financiación parecen alejarse. Tampoco se conocieron avances sobre las versiones de una posible llegada de dólares desde Arabia Saudita, pese a los trascendidos que habían surgido en ese sentido desde el propio oficialismo.

Otra incógnita es qué hará el Gobierno con el impuesto PAÍS, que se cobra sobre la compra de dólares en el circuito oficial. El impuesto PAÍS no tiene que ver con el cepo en forma directa. Puede no haber cepo y eso no afecta el cobro del impuesto. De hecho, el escenario de impuesto PAÍS sin cepo mejoraría la recaudación. «Al contrario, podemos suponer que si no hay cepo las operaciones se van a cursar por el (dólar) oficial y entonces hay potencialidad de cobro», explicó a este medio una fuente oficial. Veremos.

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