Economía | TRAS EL DESPLOME DE 2020

Cambio de tendencia

2021 cerró con un incremento de inversiones en el sector productivo, no solo de las grandes compañías, sino también de pequeñas y medianas empresas.

Maquinaria y equipos. La inversión en este rubro mostró un crecimiento de 7,5% durante 2021, aunque se desaceleró en noviembre.

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Después del desplome económico que significó el arribo de la pandemia en 2020, encontrando un Estado devastado por cuatro años de macrismo, 2021 registró una importante recuperación de buena parte del sector productivo y el arribo de inversiones en el sector real. El ingreso de fondos de empresas, tanto de grandes multinacionales en el segmento de energía como de pequeñas y medianas, en distintos y diversos rubros, alcanzó los 25.000 millones de dólares, de acuerdo con datos del Palacio de Hacienda. Sobre ese total, el segmento pyme anticipa desembolsos por 3.900 millones de pesos.
El ministro de Economía, Martín Guzmán, había anticipado que la inversión aumentaría en 2021 más del 30%, con una importante incidencia en la capacidad productiva de Argentina. En términos absolutos, la mejora estuvo en línea con la proyección e incluso creció en términos reales. Según los sondeos privados, la inversión (descontada la inflación) evidencia una suba del 23% en volúmenes físicos, alcanzando niveles similares a los observados durante el período 2011-2017, dejando atrás el desplome de 2020 que provocó el arribo de la pandemia.
La economía argentina terminó, entonces, un 2021 con una recuperación superior a la esperada. En 2020, la estimación oficial era que el país crecería 5,5% al año siguiente. La mejora de la situación sanitaria producto de la vacunación, la suba de las exportaciones y la recuperación industrial son factores que explican que haya cerrado con un rebote del PIB cercano al 10%. En este contexto, «la mayor disponibilidad de divisas derivada de las mayores ventas externas permitió mayor capacidad para importar insumos y bienes de capital y, a su vez, de una clara sustitución de importaciones en varias ramas», señala el último informe del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI).
Las importaciones de bienes de capital, que integran parte del stock de inversión, crecieron a un ritmo superior, en un 11,3% frente al 2019 y 25% en comparación con 2020. La construcción avanzó 8% interanual y en la medición desestacionalizada tuvo una suba de 2,3% mensual y la tendencia-ciclo cayó un 0,4%, según las cifras de PIB medidas hasta noviembre. El consumo de cemento fue el segundo más alto de la historia por el impacto de la mejora en la inversión en construcción, por obra pública y privada. En relación con la construcción, la consultora Orlando Ferreres afirmó que «si bien continúa apreciándose cierta desaceleración, la inversión continúa motorizando el avance del índice general».
En lo que respecta a maquinaria y equipos, la inversión en equipo durable de producción mostró un crecimiento del 7,5%, aunque desde noviembre registra una leve desaceleración. En la discriminación por origen, el impulso vino de la maquinaria importada, que registró una suba de 15,2%.
En el caso de la maquinaria y equipo nacional, la producción creció 33,7% respecto incluso del 2019, año previo a la pandemia. Ese incremento fue apuntalado por el segmento agropecuario (102,2%), que registró su tercer mayor nivel en la serie, impulsado por el crédito bancario, y el de aparatos de uso doméstico (34,1%), por el dinamismo en heladeras, freezers y lavarropas, en parte por el impulso de Ahora12.

Pequeños grandes aportes
Las principales cámaras que nuclean a micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) destacaron la recuperación de la actividad evidenciada en 2021 y coincidieron en que 2022 será un gran año con fuertes inversiones. La inversión en el país, hasta el primer semestre del año acumulaba anuncios por 17.324 millones de dólares, que representa un salto del 580% en la comparación interanual, en plena pandemia. A esto se sumó en la segunda parte del año un mega anuncio de la australiana Fortescue, con inversiones por 8.400 millones de dólares en hidrógeno verde.
El sector energético lidera las inversiones, con Vaca Muerta y el creciente mercado del litio, pero también llegan fondeos extranjeros a la Construcción, Minas y Canteras, Industria Manufacturera e Información y Comunicación. «Con la provincia de Buenos Aires como principal destino de esos fondos, las inversiones llegaron de 17 países y apuntalaron trabajos en 16 provincias argentinas», sostienen desde presidencia.
El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, resaltó que, de acuerdo con un relevamiento de su entidad, en 2021 el sector pyme industrial lleva un crecimiento del 24,5%, impulsado fundamentalmente por el fin de las restricciones sanitarias. Esta situación se reflejó en las ventas del segmento. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pymes a precios constantes cerraron 2021 con un aumento del 14,8% interanual. A pesar de la recuperación frente a 2020, el comercio pyme aún no logró reponer todo lo perdido ese año. Así, 2021 terminó un 5,3% por debajo de 2019. Solo un rubro, artículos deportivos y de recreación, que se vio favorecido por los cambios en algunos hábitos que dejó la pandemia, vendió más que entonces. No obstante, los planes de inversión en el sector permiten augurar una mejora este año.
El secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores (SEPyME), Guillermo Merediz, se reunió con un grupo de empresarias y empresarios pymes, quienes proyectan una inversión global de más de 3.900 millones de pesos, y que generará 750 puestos de trabajo. Los proyectos incluyen la compra de maquinaria, la incorporación de tecnología, la ampliación o construcción de plantas, el desarrollo de nuevos productos y la apertura de nuevos mercados internacionales. Desde el equipo económico señalan que el progreso responde a una mejora en la macroeconomía, pero también a un mayor dinamismo del crédito oficial para el sector.
Por el lado de la demanda, la inversión fue el componente de mayor crecimiento interanual, en función del dinamismo de la construcción, la producción de equipo de transporte y maquinaria y por el repunte de las importaciones de bienes de capital. «El consumo privado cerró 2021 levemente por encima del nivel general de actividad, pero aún se ubica alrededor de 6% por debajo del nivel de 2019, y es casi un 15% inferior al máximo alcanzado en 2017», sostiene la consultora Ecolatina.
En materia de empleo formal industrial, producto de esas inversiones, los datos preliminares del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) arrojan cifras cercanas a las de principio de 2019, con 40.000 puestos por encima de finales de la gestión Cambiemos. «En los últimos meses, se observó cierta ralentización del empleo en ramas en donde este se había recuperado muy rápidamente a fines de 2020 (como electrónica de consumo, por ejemplo) y un claro cambio de tendencia en ramas que venían de varios años consecutivos de expulsión de empleo, como textil, indumentaria y calzado», confirmaron fuentes oficiales.


Cristian Carrillo