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Otro ladrillo en la pared

La fuerte recuperación del sector tracciona la demanda de insumos y, con ello, los costos. El Gobierno busca impulsar la actividad y mantener a raya los precios.

Producción. Su incremento potencia toda la cadena de insumos como así también la generación de empleo.

NA

La actividad de la construcción fue un sector muy golpeado por la crisis económica que se desató en 2018 y que quedó paralizado con el arribo de la pandemia. Es, junto con la industria automotriz, la actividad que más tracciona en la economía por ser multiplicadora de producción en toda su cadena de insumos, como así también potencia la generación de trabajo. En julio último el indicador laboral registró una suba de 20,7%, con 372.557 empleos registrados.
La construcción inició a fines de 2020 una recuperación que podría potenciar la actividad económica, a partir del impulso de la obra pública y, fundamentalmente, de la privada. Los abusos de posición dominante de algunos productores de insumos podrían obstaculizar esa recuperación, por lo cual se afinó el control sobre el sector para evitar desbordes de precios. De acuerdo con los datos oficiales del INDEC, la actividad de la construcción muestra una mejora de 22,7% (medido a agosto) respecto a igual mes de 2020. En el acumulado de los primeros ocho meses de este año presenta una suba de 48,1% respecto a igual período de 2020. En ese sentido, las expectativas son positivas, según los relevamientos que se realizan entre empresas vinculadas tanto con la obra pública como privada, a partir de las líneas de financiamiento para los hogares como por la fuerte apuesta a la inversión en infraestructura que adelantó el Gobierno. 
La mejora de la actividad, luego de la parálisis que implicaron las medidas de aislamiento frente al COVID-19, tensionó los precios y la concentración de los proveedores de insumos se hizo sentir en el abastecimiento. Por su parte, el consumo se mantuvo elevado tanto por la demanda para obra pública como por arreglos y refacciones de los hogares. 

El reparto de la torta
En la primera mitad del año la inversión en construcciones superó en 7% al promedio de 2019. A partir de un «boom de demanda interna» y precios internacionales en sus máximos en dos décadas, los eslabones vinculados con la exportación están obteniendo abultadas ganancias y un nivel de actividad y ventas sostenido. La contracara es que se privilegia el mercado internacional por sobre el consumo interno y en los primeros meses de este año hubo situaciones de desabastecimiento para la construcción. Desde el sector y el Gobierno se trabaja en programas para aumentar la producción. «Las fábricas productoras de materiales para la construcción retomaron el crecimiento tras el freno de los primeros meses del año: los despachos de cemento tuvieron el mejor julio desde 2015 y el Índice Construya –que nuclea la actividad de las grandes empresas del sector– se ubicó cerca de los máximos históricos de 2013, 2015 y 2017, y 21% por encima del promedio de 2019», informaron desde el Ministerio de Desarrollo Productivo.
Los datos del consumo aparente de los insumos durante el primer semestre del año evidenciaron alzas de 123,7% en asfalto; 114,5% en hormigón elaborado; 81,3% en mosaicos graníticos y calcáreos; 80,8% en ladrillos huecos; 71,2% en artículos sanitarios de cerámica; 68,1% en hierro redondo y aceros para la construcción; 64% en pisos y revestimientos cerámicos; 61,7% en yeso; 46,9% en placas de yeso; 44,4% en cemento portland; 36,9% en el resto de los insumos (incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción); 31,1% en pinturas para construcción; y 23,1% en cales. En el caso de los precios, tras una escalada que se exhibió en la primera parte del año que buscó neutralizarse a partir de acuerdos entre el Gobierno y el sector, los materiales para la construcción redujeron la tendencia alcista. Sin embargo, por ejemplo, el precio de la madera se duplicó durante el último año, impulsado por la demanda estadounidense que lanzó su plan de viviendas y la suba en los precios internacionales. Esto ubica al sector maderero –tanto en los rubros tablas y placas de primera transformación como en el de muebles terminados– entre los de mayor aumento en los costos de construcción desde que se desató la pandemia. Escudados en los movimientos en el precio del dólar, más un margen extra que aplican para anticiparse a los ajustes devaluatorios, los sectores concentrados de la economía –en este caso del sector de la construcción– encarecieron sus listas dolarizadas varios puntos por encima de la inflación. En los primeros meses del año los comercios de insumos para la construcción recibieron aumentos de hasta 15% mensual, que se sumaron a incrementos en los costos logísticos.


Cristian Carrillo