Política | EE.UU. hizo inteligencia sobre Trelew

El ojo del norte

Para la CIA, el FBI y el Departamento de Estado la fuga y la masacre fueron objetivos de seguimientos, de acuerdo a documentos recientemente desclasificados.

Otra habría sido la historia de la fuga y masacre de Trelew si en aquella época los militantes del ERP, FAP y Montoneros hubieran tenido teléfonos celulares; acaso desde el camión que los iba a buscar no hubiesen confundido la señal. Sin embargo, con cualquier tecnología, tanto ayer como hoy nada escapa a la omnipresente mirada de los Estados Unidos a través de sus agencias de Inteligencia. Los documentos de ese país analizados por el «Proyecto Desclasificados» vinculados a la Masacre de Trelew muestran la permanente atención que la fecha de aniversario de los fusilamientos de los 19 que no concretaron su escape generaba en las estructuras militares, policiales y de inteligencia, uno de 1975 y el resto de 1976, todos producidos en el mes de agosto. Estos archivos ponen en evidencia que «falta mucho en el aspecto local, hay una deuda que tiene nuestro país con la reconstrucción de las estructuras de inteligencia del terrorismo de Estado y su intervención en el plan de exterminio», le dijo a Acción Federico Ghelfi, coordinador del Área de Investigación del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
Hay dos cables desclasificados por la CIA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos fechados cinco días después del hallazgo de los cuerpos de la llamada Masacre de Fátima, en Pilar, provincia de Buenos Aires, el 20 de agosto de 1976. «Esos cables asocian esas ejecuciones de 30 personas cometidas por la Policía Federal a un mensaje concreto de advertencia de la dictadura para disuadir acciones de reivindicación y conmemoración en torno a la masacre de Trelew, cuyo aniversario es dos días después», indicó Ghelfi a modo de ejemplo de las asociaciones que permite hacer el material.
«Videla considera que los subversivos deben ser asesinados, pero que el asunto debe ser manejado con discreción (...) la situación (la aparición de los cuerpos) afecta seriamente la imagen doméstica en el exterior y sugiere la falta de orden y control en Argentina», reza uno de los documentos.


De manera más o menos coordinada, con información cruzada o de múltiples fuentes, estos textos aproximan el conocimiento del enorme sistema de seguimiento y persecución hacia las organizaciones y los y las militantes del ERP y Montoneros desplegado desde el país del norte. Asimismo, el material al que Acción accedió en exclusiva muestra el seguimiento sobre los sobrevivientes de la Masacre, luego desaparecidos, las persecuciones por críticas a la Masacre y documentos de análisis de la estructura de las organizaciones. «Nos aproximamos a la magnitud de esos aparatos de seguimiento que se dan en forma continua a lo largo de los años, pero que tiene una hiperactividad durante los aniversarios de la masacre, es decir, cuando las estructuras militares, policiales y de inteligencia generan mucha información en torno a la posibilidad de atentados, reivindicaciones y de movimientos de todo tipo de las organizaciones, se pone mucha atención en esos días», explica Ghelfi.
En el recorte de documentos sobre Trelew, de cuyos trágicos episodios se cumplieron cinco décadas, hay 24 piezas de diferentes comunicaciones: cables, telegramas, informes y memorándums provenientes de burocracias diferentes como el Departamento de Estado –que es la fuente clásica de las desclasificaciones anteriores–, pero también hay de la CIA y el FBI, o de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA). Hay huellas del seguimiento de los sobrevivientes de la masacre, que son desaparecidos, así como del asesinato de la familia Pujadas y Lea Place, las persecuciones a figuras por críticas a la masacre, y análisis de la estructura de las organizaciones armadas que fueron protagonistas de aquellos hechos. «En términos de la valoración general, nos interesa lo que dicen los documentos por su contenido, pero también porque dejan abiertos caminos, nos ayudan a formular preguntas para seguir investigando y tirando del hilo sobre los circuitos de información y sobre la relación entre las agencias de inteligencia estadounidense, como la CIA y el FBI y las fuentes locales que son parte de las incógnitas de las cuales sabemos menos», apunta el sociólogo e investigador del CELS.

Para https://desclasificados.org.ar/ –que está integrada por Abuelas de Plaza de Mayo, el CELS y Memoria Abierta– es importante que el material sea conocido, difundido y accesible. «Es necesario para ponerlos en movimiento, hacer lecturas y hacerlos dialogar de modo que generen cruces de memorias sociales y políticas». Esta ONG había realizado una tarea similar con materiales referidos a Malvinas.
Por su parte, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) había dado cuenta en diciembre de 2020 sobre los informes de la diplomacia estadounidense sobre el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. «La bomba Nobel» fue el título del informe de la Embajada con el contenido de esos discursos públicos de Pérez Esquivel y otras reacciones ocurridas en los primeros días, tales como el beneplácito de los activistas de derechos humanos que hablaron de «otro giro de tornillo en la presión internacional a la dictadura» y de «un brillante golpe político». Ese informe daba cuenta de la convicción del Gobierno militar de que el premio era parte de un intento internacional por desestabilizarlo.
Como dijo el periodista Julián Maradeo, autor del libro La DEA en Argentina, una historia criminal, «a Estados Unidos no le interesa el narcotráfico en nuestro país sino todo lo que afecte a Estados Unidos en Argentina». A cincuenta años de la antesala de la dictadura que fueron los episodios de Trelew, el concepto se aplica a antes, durante y después del genocidio.


Adriana Meyer